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Publicado el 4 Abril, 2018 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

EDITORIAL

La juventud sí puede

Bloque de abanderados

(Foto: trabajadores.cu).

“La juventud ha de ir a lo que nace, a crear, a levantar…”, sentenció José Martí, Héroe Nacional y Apóstol de nuestra independencia. Queremos una juventud que piense, que aprenda por sí misma a ser revolucionaria, que se convenza a sí misma, que desarrolle plenamente su pensamiento, afirmó Fidel Castro Ruz, líder histórico de la Revolución, que inició Carlos Manuel de Céspedes en octubre de1868, y que él condujo a la victoria en enero de 1959.

Ambas definiciones merecen ser bien consideradas en el presente y de cara al futuro, frente a los desafíos que como nación, como país y sociedad, enfrentamos todos, pero principalmente la nueva generación de cubanos, en cuyas manos está el destino de la Revolución y del socialismo en Cuba, y con estos el de la unidad, la independencia y la soberanía nacionales, frente a la ofensiva permanente de los poderes hegemónicos globales, particularmente el  imperialista de los Estados Unidos de Norteamérica.

Son retos internos y externos, diferentes y complejos: la búsqueda de resultados superiores en el estudio y el trabajo, como parte de la actualización del modelo económico y social de desarrollo; el enfrentamiento a la subversión ideológica promovida desde el exterior; la prevención y respuesta a las indisciplinas sociales, de las que por desgracia hoy son partícipes muchas personas, incluyendo jóvenes y adolescentes, entre otros.

La asimilación de nuevas –viejas– formas de propiedad, como la  privada, o la cooperativa en sectores productivos y de servicios distintos al agropecuario; del papel más relevante del mercado en nuestra economía y sociedad; de nuevas formas de gestión de la propiedad estatal, como el usufructo y el arrendamiento, y sobre todo, la transformación de la empresa estatal socialista para hacerla verdaderamente eficiente y productiva, son tareas de todos –como tanto se dice–, pero en primer lugar de jóvenes obreros, técnicos, profesionales, investigadores y cuadros en ejercicio, y de quienes se preparan para su sucesión en un futuro. Todo, para más socialismo.

Hay un desafío, al que ya hoy se intenta responder con políticas y medidas de gobierno, pero cuya complejidad y permanencia en el tiempo lo convierten en tarea mayúscula del porvenir: el envejecimiento poblacional. En el año 2050 seremos el noveno país con el mayor per cápita de ancianos (32 por ciento) y mucho antes que eso ocurrirá otra importante variación: habrá más cubanos en edad de jubilarse que de comenzar su vida laboral, lo que implicará que menos personas jóvenes tendrán que trabajar para mantenerse a sí mismos y a más adultos mayores.

No por casualidad, la Unión de Jóvenes Comunistas –que igual que la Organización de Pioneros José Martí celebran hoy un nuevo aniversario – tuvo como centro de atención de su X Congreso, efectuado a mitad de 2017, los retos que corresponde asumir a la generación más joven, en los nuevos contextos sociales, políticos y económicos del país.

Ante los más de 600 delegados e invitados a ese foro, la dirección de la Revolución expresó su seguridad de contar con una juventud fuerte y preparada para asegurar la continuidad del proceso revolucionario.

Eso se corresponde con esta otra afirmación, hecha también por Fidel, tan temprano como en 1962: “Creer en los jóvenes es ver en ellos, además de entusiasmo, capacidad; además de energía, responsabilidad; además de juventud, ¡pureza, heroísmo, carácter, voluntad, amor a la patria, fe en la patria! ¡Amor a la Revolución, fe en la Revolución, confianza en sí mismos, convicción profunda de que la juventud puede, de que la juventud es capaz, convicción profunda de que sobre los hombros de la juventud se pueden depositar grandes tareas!”

Pinos nuevos, herederos del ejemplo de jóvenes como Frank, Camilo, el Che, José Antonio, Mella; como Martí, Maceo y Agramonte; como Fidel; continuadores de sus ideales y luchas por la justicia, la dignidad y la igualdad de los cubanos, y de todo ser humano en cualquier parte del mundo. Todo eso serán –son ya hoy– los jóvenes que habrán de cumplir ese aserto del líder histórico de nuestra Revolución; herederos de la obra; dueños del destino de la Patria, de la nación.

El 4 de abril de 1962, en el Congreso de la AJR, Fidel propuso nombrar a la organización Unión de Jóvenes Comunistas

El 4 de abril de 1962, en el Congreso de la AJR, Fidel propuso nombrar a la organización Unión de Jóvenes Comunistas


Redacción Digital

 
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