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Publicado el 9 Abril, 2018 por ACN en Nacionales
 
 

Matanzas, tranvías al rescate

Rescatar parte del encanto del antiguo medio de transporte, como un atractivo turístico añadido del Centro Histórico, Monumento Nacional, se inscribe entre las proyecciones de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Matanzas
Matanzas, tranvías al rescate.

Es en la Plaza de La Vigía, donde se ubica lo más notorio de la arquitectura neoclásica local, como el teatro Sauto y el Cuartel de Bomberos.

Texto y foto: ROBERTO JESÚS HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ

Tras décadas de permanecer bajo el asfalto, las viejas líneas de tranvía hoy captan el interés del transeúnte en la Plaza de La Vigía, develadas durante las labores de reanimación del Centro Histórico de esta ciudad, próxima a cumplir 325 años.

Rescatar parte del encanto del antiguo medio de transporte, como un atractivo turístico añadido del Centro Histórico, Monumento Nacional, se inscribe entre las proyecciones de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Matanzas.

Según declaraciones concedidas a la ACN por Leonel Pérez Orozco, director de la Oficina, se construirá en el área una cafetería que reproducirá el diseño de los elegantes tranvías comunes en la urbe durante la década de 1920.

El Conservador aclaró que, aunque los tranvías no volverán a circular por la llamada Atenas de Cuba como antaño, al menos se podrá apreciar la belleza de su diseño “de época” en el espacio peatonalizado.

La primera línea tranviaria quedó inaugurada en esta ciudad en diciembre del año 1916, de su explotación se encargó la Compañía del Ferrocarril Eléctrico de Matanzas, se trataba de vehículos de acumuladores, no eran eficientes, recordó el también máster en ciencias.
Fue en 1920 cuando se sustituyeron aquellos carros que había que recargar constantemente por los nuevos modelos con trolley, entonces se convirtió Matanzas en la sexta ciudad de Cuba en tener servicio eléctrico de tranvías, explicó Leonel.

Este medio de transporte funcionó hasta 1953, cuando se retiró del servicio público, en agosto del propio año hizo su último recorrido el carro, el número cinco de la línea Versalles-Matanzas-Playa, relató Pérez Orozco.

Las guaguas ganaron la competencia a los tranvías, estos últimos fueron a parar a un depósito y luego se vendieron para diferentes usos, sobre todo a pescadores; todavía podía encontrarse alguno en la década de 1960, comentó el Conservador.

Un local para degustar alimentos con la forma de un tranvía podría añadirse a los encantos de la Plaza de La Vigía, donde se ubica lo más notorio de la arquitectura neoclásica local, como el teatro Sauto, y el Cuartel de Bomberos reconocido como el último edificio de ese estilo construido en Cuba. (ACN).


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