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Publicado el 14 Junio, 2018 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

EDITORIAL

Che, más que un rostro en una camiseta

 

Con el Che bien adentro - Detalle de la secuencia de Tomy-Juventud Rebelde -

Con el Che bien adentro – Detalle de la secuencia de Tomy-Juventud Rebelde –

“Pioneros por el comunismo, seremos como el Che”. Generaciones de cubanos repetimos durante nuestra infancia este lema. Los niños predican su obra y ejemplo, que resaltan por la disposición y vocación de solidaridad, el desapego a lo material y a cargos y honores. Pero, verdaderamente, ¿qué significa ser como el Che? ¿Es posible que nuestros jóvenes sean como él?

La aprehensión de los principios ético-prácticos de Ernesto Guevara, únicamente posible con la madurez –que no es sinónimo de adultez–, es posible con el estudio de su vida, su labor y filosofía en torno a la construcción del ideal socialista.

Más allá de eso, el reto estriba en cómo trasmitir a las nuevas generaciones los principios guevarianos de participación proactiva, sin quedarse solo en el discurso o la consigna, y en cómo aquellas los asimilan y hacen suyos. Es ahí donde interviene la educación práctica, que nos enseña a interpretar una realidad que, aunque diversa, todos pueden asumir y transformar, por ser suya.

el reto estriba en cómo trasmitir a las nuevas generaciones los principios guevarianos de participación proactiva, sin quedarse solo en el discurso o la consigna, y en cómo aquellas los asimilan y hacen suyos

La formación de una conciencia revolucionaria, verdaderamente transformadora, y del sentido del deber, se logra con la participación en la toma de decisiones. Es así como cada joven puede entender que realmente influye en la nueva sociedad en construcción y que es importante en ella.

El trabajo, la intervención en la vida económica del país, integran a la juventud en esa vanguardia de la que formó parte, y aún integra el Che; siempre el primero en dar el paso al frente, en la industria, en el Banco Nacional, en la lucha internacionalista o en la trabajo voluntario.

Guevara asumía la economía como elemento sustancial, desencadenante de muchos otros, que obligatoriamente debe estar conjugado en un sistema integral, donde lo económico se vincula de manera transversal con lo político, lo cultural, lo sociológico, lo histórico, de modo que su avance es imprescindible para el progreso social.

El socialismo que soñaba el Che es una mejor vía de desarrollo y cada transformación para alcanzarlo debe tener como centro al hombre, protagonista del cambio; su bienestar y emancipación plena. Un sistema donde las organizaciones políticas aúnan a las masas de trabajadores y de estudiantes con la dirección del Gobierno.

El socialismo que soñaba el Che es una mejor vía de desarrollo y cada transformación para alcanzarlo debe tener como centro al hombre, protagonista del cambio; su bienestar y emancipación plena

De ahí que el papel de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba, las federaciones estudiantiles universitaria y de la enseñanza media, e incluso de la Organización de Pioneros José Martí, sea en primer lugar el de conducir a sus integrantes en la construcción del socialismo próspero y sustentable. Y sobre todo, el de ser vanguardias.

Hoy, cuando los jóvenes cubanos enfrentan nuevos retos como continuadores de la obra de la Revolución y del perfeccionamiento de la sociedad, deben llevar aparejado su compromiso con el mundo, su colaboración internacionalista.

Aunque la construcción de nuestro régimen económico-social sea difícil, aunque los errores nos hagan en momentos rectificar, debemos avanzar tan aprisa como sea posible, abriendo caminos para las nuevas generaciones. Porque, como dijera el Che, “la arcilla fundamental de nuestra obra es la juventud, en ella depositamos nuestra esperanza y la preparamos para tomar de nuestras manos la bandera”.

Ser como el Che, entonces, es ser y construir ese hombre nuevo que marcha paralelo al desarrollo de nuevas formas de hacer; es estudiar nuevamente sus aportes teóricos y prácticos a la construcción de un socialismo nuestro, que tiene en nuestras experiencias sus referentes más importantes

Para ese avance es indispensable tener en cuenta la experiencia y las opiniones del pueblo, incluidos niños y jóvenes, por lo que que a su vez solo mostrarán disposición si se les alienta con el ejemplo, como expresara el Che en su ensayo “El socialismo y el hombre en Cuba”, publicado en 1965, en el semanario Marcha, de Montevideo, Uruguay.

Ser como el Che, entonces, es ser y construir ese hombre nuevo que marcha paralelo al desarrollo de nuevas formas de hacer; es estudiar nuevamente sus aportes teóricos y prácticos a la construcción de un socialismo nuestro, que tiene en nuestras experiencias sus referentes más importantes.

Va más allá de llevar su rostro en una camiseta. Es ser protagonistas en una época de cambios, con pensamiento “guevariano” actualizado, en defensa del más auténtico Che. Es ser, como él dijera de sí mismo, un hombre que actúa como piensa y leal a sus convicciones.


Redacción Digital

 
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