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Publicado el 19 Julio, 2018 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

EDITORIAL

Constitución para estos tiempos

Asamblea popular votando a mano alzada / Foto: Jorge Luis Sánchez Rivera

(Foto: Jorge Luis Sánchez Rodríguez)

Más de cuatro décadas después del referendo de 1976, en el que la inmensa mayoría del pueblo dijo Sí a su Carta Magna, Cuba vuelve a mirar ese texto para sintonizarlo con las realidades y los tiempos de hoy.

Es obvia la necesidad de establecer nuevas bases para la ley de leyes sobre la cual se asienta el Estado, y que estructura los poderes y sus alcances, al tiempo que garantiza derechos y deberes de la ciudadanía. De ahí que no sea un proceso sencillo.

Desde aquel año en que fue proclamada la actual Constitución por la Asamblea Nacional del Poder Popular en el simbólico 24 de febrero, han ocurrido profundos cambios sociales, el pueblo es más culto y diverso, se ha conceptualizado el modelo de nación, y se vigorizan las instituciones, mientras se ordena el desarrollo en lineamientos económicos y sociales con ejes estratégicos a mediano y largo plazos, a la par que se suscriben acuerdos internacionales en diversos asuntos de acuerdo con el contexto mundial.

Es obvia la necesidad de establecer nuevas bases para la ley de leyes sobre la cual se asienta el Estado, y que estructura los poderes y sus alcances, al tiempo que garantiza derechos y deberes de la ciudadanía. De ahí que no sea un proceso sencillo

Temas de tan alta complejidad, abarcadores en su proyección y ambiciosos en su alcance, exigen de una ley fundamental más inclusiva que la hoy vigente. Debe expresar los propósitos definidos y trazar las líneas para el conjunto de las normas jurídicas a fin de consumar el país diseñado.

Tras las reformas constitucionales realizadas a ese texto de 1976, la primera el 28 de junio de 1978, que acordó modificar el artículo 10 inciso A, para que la Isla de Pinos pasara a llamarse Isla de la Juventud; y las de 1992 y 2002, que introdujeron conceptos tan vitales como el de la irrevocabilidad del sistema socialista cubano, y la prohibición de negociar bajo agresión, amenaza o coerción de una potencia extranjera –que se mantendrán–, ahora se busca una reforma total de su contenido, de manera que la Carta Magna siga siendo un instrumento en manos del pueblo y sirva para fortalecer la Revolución de acuerdo con los momentos actuales.

Sabido es que el general de ejército Raúl Castro, primer secretario del Partido, preside la comisión que elabora el Anteproyecto de Constitución. Compromiso histórico, experiencia revolucionaria y visión estratégica avalan la utilidad de su presencia junto a los otros 33 diputados que representan a los distintos sectores sociales. El equipo está llamado a lograr una visión heterogénea, amplia, desde la ciencia jurídica y política, en la redacción del documento que se presentará a la Asamblea Nacional y luego irá a consulta popular.

Como se ha divulgado, las discusiones están siendo profundas, dada la magnitud del propósito, y serán punto de partida para quienes enriquecerán el texto durante el debate nacional. Como bien señaló el propio Raúl, esta será “una de las tareas más intensas por su contenido, y gigantesca porque moverá al país”.

No faltarán las definiciones de los principios de justicia social y humanistas que configuran el sistema político cubano, la unidad del pueblo y el papel del Partido como vanguardia organizada y fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado

No faltarán las definiciones de los principios de justicia social y humanistas que configuran el sistema político cubano, la unidad del pueblo y el papel del Partido como vanguardia organizada y fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado.

Estarán incluidas las nuevas formas de propiedad, no contempladas en la Carta Magna vigente, razón por la cual no han pasado de su etapa de experimento las cooperativas constituidas en sectores no agropecuarios, de los servicios y el comercio.

Por ello tampoco ha rebasado la etapa experimental la forma de dirección estatal y gubernamental en las provincias de Artemisa y Mayabeque, en las cuales desde su fundación las funciones del presidente de las asambleas provinciales y municipales se separaron de las que corresponden a los consejos de administración. Esto se diferencia de lo establecido en la actual Constitución, cuyo artículo 117 plantea que “los Presidentes de las Asambleas Provinciales y Municipales del Poder Popular son a la vez presidentes de los respectivos Órganos de Administración y representan al Estado en sus demarcaciones territoriales”, lo cual será transformado.

Se avecina otra puesta en práctica de la democracia cubana, con el pueblo participando con su voz en comunidades, centros de trabajo, escuelas, unidades militares

Se avecina otra puesta en práctica de la democracia cubana, con el pueblo participando con su voz en comunidades, centros de trabajo, escuelas, unidades militares. Concluida esa fase, las propuestas de la ciudadanía se estudiarán para su inclusión, y la aprobación del resultado corresponde por ley a la Asamblea Nacional.

Pero la nueva Constitución requiere ser validada con el voto favorable de la mayoría de los cubanos con derecho electoral, en referendo convocado por la propia Asamblea. Singular ejercicio de participación ciudadana, que ratificará la voluntad de continuar el camino de equidad, justicia y libertad plena para todos, propósito del cual será máximo garante el pueblo que ha sabido defender su Revolución contra la codicia del enemigo que no cesa de obstaculizar su avance y frente a desafíos internos en todos los terrenos, y seguir siempre adelante.


Redacción Digital

 
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