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Publicado el 27 Julio, 2018 por ACN en Nacionales
 
 

AGROINDUSTRIA

Una apuesta por la sostenibilidad

El antiguo combinado de cítricos en Isla de la Juventud redefine su quehacer con nuevas perspectivas ahora impulsadas por tecnología de punta a tenor de la actualización del modelo económico cubano
Una apuesta por la sostenibilidad.

Empresa agroindustrial Jesús Montané Oropesa redefine su quehacer. (Foto: Cortesía de la fuente).

Por ANA ESTHER ZULUETA

Fotos: ROBERTO DÍAZ MARTORELL

Especial de la ACN para BOHEMIA

En el noroeste de Isla de la Juventud se localiza el otrora combinado de cítricos, monumental obra que, junto a otras, dio respuesta al programa impulsado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en este municipio especial. A la vuelta de 40 años, este emporio redefine su quehacer acorde con la actualización del modelo económico cubano.

Hoy, este polígono manufacturero es la sede de la empresa agroindustrial Jesús Montané Oropesa, atípica en el país porque asume actividades de la competencia de los grupos nacionales Agrícola, Forestal y Tabacuba. En ese lugar se procesan vegetales, hortalizas y frutas, benefician viandas, frijoles y carbón, se molina y seca arroz para el consumo local, en respuesta al Programa de Desarrollo Integral (PDI), y aprovechan los desechos fabriles en elaboración de compost.

Hasta dicho enclave llegamos para presentarles a los protagonistas de esta obra, siempre perfectible, entre quienes figura Tomás Betancourt López, director general de la megaestructura.

Ya acomodados en su oficina, el directivo alude a lo que ha significado el PDI en cuanto a inyección paulatina de equipos, maquinarias, sistemas de riego –para el laboreo en el campo– y de tecnología de punta en la faena manufacturera, devenida hoy push on para la autosuficiencia alimentaria local de manera sostenible.

“Hemos recibido por ese concepto sistemas de riego, tractores de baja, media y alta potencia para los programas de cultivos varios y de arroz, y aperos de labranza como gradas, arados, sembradoras y asperjadoras, entre otros”, dice.

En relación con el principal rubro exportable que distinguió a este territorio precisa que la concepción de la citricultura no es la de los años 80. El período de explotación de la plantación no será de 40 o 50 años, sino de 20 o 25, se demuele y reemplaza, por tanto en ese lapso hay que recuperar la inversión, pesan en esta lógica el cambio climático y las enfermedades con las cuales hay que saber convivir.

“Abre nuevas perspectivas al desarrollo haber convertido el antiguo combinado de cítricos en un polígono agroindustrial para el cítrico, el programa del arroz planificado y la industria conservera del territorio”, dijo en diciembre último el presidente de los consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en su anterior condición de primer vicepresidente.

Repensar la estrategia

Una apuesta por la sostenibilidad.

Obreros y especialistas se capacitaron con sus homólogos de Ciego de Ávila antes de comenzar a explotar la línea aséptica en 2017.

El futuro del desarrollo citrícola en el municipio especial depende no solo de la logística en la infraestructura para el procesamiento del fruto agrio, sino de la calidad de los sembradíos, por lo cual el proyecto de inversiones incluyó semillas certificadas, paquete tecnológico de avanzada y equipamientos que lo garanticen.

“Nuestro propósito es revitalizar la presencia del cultivo en la Isla con unas 2 000 hectáreas (ha) e igual extensión en frutales, y como debemos convivir con el Huanglongbing (enfermedad del brote amarillo), el período de explotación se acorta. Además, pretendemos en algunas fincas de frutales de campesinos, bajo la observancia de los requisitos fitosanitarios, introducir la siembra de la lima persa, muy demandada en el sector del turismo”, explica Betancourt López.

Expone que se encuentran en fase de terminación nueve casas de cultivo protegido, con capacidad cada una para 50 ha, las cuales asegurarán la siembra de ese rubro exportable, al contar con garantía de sistema de riego fertilizado, fuentes de abasto de agua, así como con la estrategia que dé inmediatamente valor de uso a las cámaras, donde se desarrollan posturas de naranja Valencia Criolla y toronjas pigmentada y blanca.

El director agrega que en ese complejo se desarrollan, además, los grupos de compost y lombricultura con el propósito de lograr un sustrato óptimo en el desarrollo del cultivo. “Asimismo, antes de continuar la siembra de las posturas debemos encalar los suelos, porque es necesario llevar el pH a los niveles estandarizados. Ese proceso está antecedido por la importación de semillas certificadas, las cuales pasan por un largo proceso hasta obtener una postura de alta calidad”.

Hasta la fecha, según informa, se sembraron 284 ha de cítrico de las planificadas hasta el 2024. Igual meta tienen los frutales con prevalencia para el mango y la piña, la última con posibilidad de incluirse como rubro exportable a partir del procesamiento en la línea aséptica moderna.

“En el área de una de las antiguas escuelas en el campo queremos abrir, en 2019, cuatro fincas dedicadas a frutales diversificados, necesarios para la industria, donde se incluirá la lima persa con iguales destinos”, dice el director general.

“Quisiéramos poner más velocidad al programa de desarrollo pero estamos condicionados por un bloqueo económico, comercial y financiero que limita el acceso a créditos bancarios. Sin embargo, mientras se espera por la importación de equipos y tecnología, soterramos las conductoras de abasto de agua de 500 ha –faltan los ramales o sistemas de campo y las estaciones de riego fertilizado– y se concibieron los puntos de acopio y transporte pesado. Esperamos que a la vuelta de tres años reverdezcan los sembradíos”, expone.

Betancourt refiere que a la par se trabaja en la revitalización de la infraestructura dedicada al cítrico, como parte de la cual ya recuperaron la sala de calderas, la tolva de recepción, el taller de maquinado y la planta de tratamiento de agua.

En tanto, Jesús Soroa Martínez, director de la Unidad Empresarial de Base (UEB) apunta que laboran de conjunto con los especialistas de las Empresas de Automatización Integral (CEDAI) y de Proyectos e Ingeniería Agropecuarios (ENPA) en los cronogramas de ejecución de la inversión. “Estamos cortando y verificando con soldaduras las estructuras metálicas de la planta y trabajaremos en la conformación de los silos y concentradores para garantizar que cuando se inicie la campaña la parte fabril esté en óptimas condiciones”.

Como otrora, el cítrico satisfará primero la demanda territorial y en segundo lugar la exportación de aceite esencial, jugos concentrado y simple y fruta fresca, a partir de la demanda en el mercado internacional, acota el director general.

Existe un viejo mercado que consumía el agrio y espera por la recuperación de las producciones citrícolas de este municipio cubano donde existía una cultura en el manejo de las plantaciones, la cual se deberá recuperar con el concurso de antiguos citricultores y de la universidad local, enfatizó Díaz-Canel Bermúdez a finales de 2017.

Repaso necesario

Desde inicios del siglo XX, con la compra y venta de tierras ociosas en la entonces Isla de la Pinos, estimuladas por la Enmienda Platt, colonos procedentes de EE.UU. introdujeron el cultivo de la toronja, la primera en salir al mercado mundial en el Hemisferio Occidental. Desde entonces a la fecha la citricultura representa una actividad de gran importancia dentro de la fruticultura local que experimentó su mayor esplendor en los años 80.

“¡Qué tiempos aquellos!”–exclama Pedro Julio Hernández Rodríguez, trabajador en sus años mozos del combinado– al recordar la vorágine que allí se vivía, cuya materia prima la aseguraban fundamentalmente los estudiantes cubanos y foráneos del sistema de escuelas en el campo. Ellos, en su formación hacían realidad el apotegma martiano de vinculación estudio-trabajo, bajo la supervisión de técnicos agrónomos.

Una apuesta por la sostenibilidad.

Obreros y especialistas se capacitaron con sus homólogos de Ciego de Ávila antes de comenzar a explotar la línea aséptica en 2017.

“Imagínate si fue así que en 1988 se registró el pico más alto de cosecha, procesamos aquí 154 000 toneladas (t) de toronja, número redondo”, enfatiza con orgullo el ingeniero Roberto Menéndez –entonces subdirector de producción del coloso industrial– actual subdelegado del ministerio de la agricultura, al aludir al récord dejado en los anales de la citricultura local.

Según la monografía del territorio ese año la Isla contaba con 12 957 ha del agrio, de estas 11 298 dedicadas a toronjas blanca, rosada y roja.

“El cítrico identificó a este territorio –afirma el director general de la agroindustria–, pero sucesivos huracanes, tres en 11 meses, el llamado período especial, la pérdida del principal mercado y el Huanglongbing dejaron mella en las extensas plantaciones y como consecuencia en el combinado de cítricos”, apunta.

Una nueva etapa

“Cuando comencé a trabajar el combinado de cítricos era un coloso, todas las líneas estaban en producción, procesábamos grandes volúmenes de frutas frescas para la exportación, entonces competíamos en el mercado internacional”, recuerda atrapada por la nostalgia Delmis Robles Videaux, con 38 años de labor.

“Hoy vivimos momentos diferentes, después de tanto tiempo de deterioro de las instalaciones y del impacto de varios ciclones, contar con tecnología de punta es un sueño hecho realidad”, comenta la jefa de planta, mientras nos ofrece gorros y batas sanitarias para recorrer la moderna instalación.

Le anima hablar del apogeo que viven los 34 obreros, quienes en dos turnos de trabajo convierten la materia prima –que reciben desde el campo– en pastas, jugos, encurtidos y pulpas, entre otros surtidos en pequeño, mediano y gran formato.

“Gracias a la nueva adquisición, con un costo de 1.4 millones de euros, aportamos eficiencia al proceso: en una hora molemos cinco t, volumen que antes se lograba en 10, y redujimos el tiempo de concentración en grados brix, medida del contenido de sólidos solubles totales en los surtidos de tomate, mango y guayaba”, apunta.

“Pero antes de iniciarse la molienda, capacitamos a los obreros en el uso del equipamiento, a fin de evitar fallas en el proceso fabril que atentaran contra la integridad física del trabajador o comprometieran la calidad de las producciones”, interrumpe Soroa Martínez.

En el recorrido, desde la recepción de la materia prima hasta el envasado y etiquetado del nuevo producto bajo la marca registrada Isla Dorada, todos corresponden al saludo sin apartar la vista de su faena, porque calidad y rapidez inciden en el pago a destajo a final de mes.

Ya en el exterior de la planta, donde se vive el ajetreo constante de camiones y carretas que acarrean frutas, vegetales y hortalizas, nos encontramos nuevamente con Betancourt López, quien asegura que desde el pasado año aportan parte de sus producciones a La Estancia.

“Hemos vendido pastas de tomate y pulpa de mango a la aludida sociedad mercantil, ciento por ciento cubana, con la misión de elaborar alimentos y bebidas envasados en formato de larga duración destinados a las tiendas recaudadoras de divisas, cuya aceptación ha sido muy buena”, precisa.

La capacidad instalada en la fábrica conservera local posibilitó a ese colectivo procesar este año 3 267 t de tomate, cifra sin precedentes en la historia local, “ahora enfrentamos una campaña atípica del mango, debido a la maduración temprana de la fruta por las lluvias de mayo”, refiere.

“Otro de los programas que asumimos en nuestras instalaciones es el de la producción de abonos orgánicos a partir de los desechos del proceso industrial, de tal manera cerramos el ciclo y tributamos ese compost a nuestros suelos en su mayoría ferralíticos, con alta acidez y alcalinidad”.

En la extensa superficie que ocupa el antiguo combinado de cítricos, fundado en 1978, se trabaja además en la planta de beneficio de viandas, granos y vegetales y en la ampliación del área para emplazar nuevos molino y secadero de arroz, a fin de respaldar las producciones de otro polo de ese cultivo destinado al consumo local, expresa.

¡Bien por los frijoles! pero… ¿y las viandas?

Obreros y especialistas se capacitaron con sus homólogos de Ciego de Ávila antes de comenzar a explotar la línea aséptica en 2017.

Nueve casas de cultivo protegido, con capacidad cada una para 50 ha, asegurarán la siembra de cítrico en Isla de la Juventud.

El frijol es el tipo de legumbre que más se cosecha actualmente en Cuba. A tenor de las reformas en la agricultura, que desde 2008 incentivó su cultivo, en el país se incrementa la superficie dedicada a su explotación en las diversas formas productivas, a fin de tributar al propósito de sustituir importaciones.

Por este camino transita también el municipio especial, cuyos productores hace cerca de una década garantizan en la mesa de los lugareños ese alimento caro en el mercado mundial.

“Protagonizamos una campaña sin precedentes al acopiar 1 533 t del grano, monto superior al logrado en 2017, cuando cosechamos 470 t”, comenta Betancourt López.

Apunta, que hasta el cierre de mayo último la Isla dispone en frigorífico de 361 t de ese alimento, de cuyo total una parte se aporta al balance nacional, a tenor de las afectaciones ocasionadas por el huracán Irma en gran parte del país en 2017.

“Las bases productivas satisficieron la demanda del grano destinado a la canasta básica de los más de 84 000 habitantes”, precisa el director general, mientras, Idelfonso Breff Domínguez, especialista comercial de la entidad, subraya que para ese encargo estatal la Isla demanda 370 t, y la empresa entregó a la Mayorista una cifra superior de frijol negro, colorado, blanco, bayo y mantequilla, además de aportar a la venta liberada en la red de mercados de comercio y del sistema de la agricultura.

Destaca la alta calidad con que llegó el producto desde el campo, certificada por Sanidad Vegetal y luego sometida al control de humedad siempre por debajo del 14 por ciento, parámetro máximo permisible, proveniente fundamentalmente de las Cooperativas de Créditos y Servicios José Martí, Ovidio Pantoja, Juan Manuel Márquez y Ricardo González.

A pesar del favorable saldo, no se alcanzan aún los potenciales de rendimiento esperados. En tal sentido, el director general asegura que para la campaña 2018-2019 se adquirirán en el país variedades de semilla que aporten tres t por ha.

Sin embargo, con las viandas no ocurre lo mismo, aunque se cumple el plan según lo estimado para la etapa en el PDI, sus resultados no satisfacen la demanda de los lugareños.

“Hemos sido seriamente criticados por violar los marcos de siembra sobre todo de la yuca y el boniato, por el tradicionalismo que a la postre incide en los precarios rendimientos. Exigir a nuestras bases productivas cumplir con los requerimientos para cada cultivo es tarea priorizada, es necesario sacar del surco más alimentos en menor área cultivada único modo de lograr eficiencia”, reconoce el director general.

Destaca que en el caso del plátano, se siembran 42 ha de vitroplantas, cuya calidad es superior a la de la semilla que habitualmente se planta en el territorio a fin de obtener altos rendimientos.

Una apuesta por la sostenibilidad.

Además de procesar tomate para pastas y puré destinados al consumo local, se vende pasta de excelente calidad a La Estancia.

“Somos conscientes de que nuestro objetivo primario es garantizar, cada mes, a los lugareños 1 192 t de viandas, hortalizas, granos y frutales, que aseguren el balance nutricional de 30 libras per cápita de esos alimentos, a partir del cálculo de la demanda, balance de siembra, diseño de aseguramiento de semillas y otros insumos”, acota.

Consolidar la producción arrocera

Si bien la mayoría de la producción mundial del arroz se concentra en Asia, no es menos cierto que ese cereal es básico en la cocina cubana. En Isla de la Juventud se ha incursionado con no pocos tropiezos en su cultivo, por lo cual su consolidación constituye una prioridad.

En correspondencia con ese estado de deseo, en el polo productivo de la comunidad rural Julio Antonio Mella se avanza en las obras que a la postre aportarán 11.5 hectómetros cúbicos de agua al cultivo sobre terrazas planas, a partir del trasvase Tunas–Mella, la reparación de la derivadora, y limpieza con medios propios de 17 kilómetros de canales, donde se emplazarán tuberías plásticas de 500 milímetros, acciones que benefician a los campesinos responsabilizados con ese cultivo.

Mientras “Sabana Grande –el polo productivo más grande del territorio y el segundo dedicado al arroz– se distinguirá de otros en Cuba porque el agua se suministrará por gravedad a través de conductoras cerradas, y al no incurrir en gastos de energía, ni de combustible, estaremos aportando eficiencia”, explica entusiasmado Betancourt López.

“Desbrozamos las vías de acceso, al tiempo que cercamos el perímetro, desmontamos el suelo infestado de marabú, excelente materia prima para hacer carbón vegetal, rubro exportable con un plan este año de 720 t, lo cual nos permitirá dejar plantadas las primeras 200 ha”, refiere.

De esa manera, en el extremo noroeste de la ínsula se comienza a materializar la actual inversión con un costo de 1.6 millones de pesos y a la par deben montarse el secadero y el molino, porque la capacidad instalada hoy en la industria que respalda el programa del arroz resulta insuficiente, alude.

En tal sentido, Joel Blanco Pérez, jefe de esa planta, apunta que actualmente tienen capacidad de secado para 18 t y 240 de almacenamiento en silos, además, expone que las pésimas condiciones de impermeabilización del lugar mantuvieron interrumpido el proceso durante 22 días consecutivos, mientras duraron las lluvias de mayo último.

“Este año se plantarán 822 ha, igual que en el precedente, cuyo rendimiento fue muy bajo, debido a las afectaciones por la prolongada sequía meteorológica (siete meses consecutivos)”, dice.

El propósito de sustituir importaciones ayuda al empeño de los locales de satisfacer a la vuelta de unos años la demanda de las libras de arroz per cápita, alimento subsidiado por el Estado en la canasta básica a 0.25 centavos la libra, cuya tonelada adquiere a altos precios en el mercado mundial.

Escollos y perspectivas

Una apuesta por la sostenibilidad.

En un laboratorio adjunto a la industria arrocera se mide humedad y calidad del grano que se cosecha en Isla de la Juventud con destino al autoabastecimiento territorial.

“Es imposible el desarrollo de una entidad sin la integración de las demás”, dice Betancourt López al referirse al encadenamiento productivo, “porque dependemos de medios y logísticas que se van de nuestras competencias”.

“En ese sentido ha sido una limitante seria la adquisición de envases porque al contar con un desarrollo tecnológico de este tipo nos obliga a depender siempre de un contenedor y patana, que nos asegure los insumos y materias primas en tiempo, e incluso trasiegue nuestras mercancías hacia el resto del país”, ilustra.

El directivo alude ahora a la pertinencia de contar además con una línea de doypack, porque un contenedor con ese tipo de embalaje puede asumir tres campañas, sin embargo, uno con vasija de hojalata apenas alcanza para dos horas de producción, “en consecuencia no siempre el pueblo recibe nuestros surtidos en el formato comercial adecuado”, enfatiza.

En unas tres horas nos aproximamos a la realidad de la agroindustria local que, con la mira en el futuro, proyecta su desarrollo a tono con el medioambiente, anclado en la aplicación de la ciencia y la técnica, observancia de los ciclos de mantenimiento a los equipos, sostenibilidad de materia prima de calidad y en los altos rendimientos productivos, con énfasis en los rubros exportables y otros que sustituyan importaciones a Cuba.


ACN

 
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