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Publicado el 6 Agosto, 2018 por ACN en Nacionales
 
 

Margiola Sánchez, pasión por perpetuar el legado de Vilma Espín

Es difícil encontrar su figura menuda detrás del buró o en la oficina, al estar pendiente de cada detalle del Memorial, su programación, visitas, desarrollo de eventos, en fin que nada escapa a su atención dentro del espacioso inmueble que tanto ella como las restantes especialistas y trabajadoras cuidan con celo y velan por su adecuado funcionamiento
Margiola Sánchez, pasión por perpetuar el legado de Vilma Espín.

Esta dirigente de la Federación de Mujeres Cubanas es una estudiosa apasionada de la vida y obra de Vilma, defensora de los valores de la mujer, y muy dedicada al trabajo de la organización.

Por MARLENE MONTOYA

Fotos: MIGUEL RUBIERA JUSTIZ

Cuando el siete de abril del 2010 abrió sus puertas el Museo Memorial Vilma Espín Guillois, en la casa donde vivió la Heroína de la Sierra y el Llano en la ciudad de Santiago de Cuba, fue designada su directora Margiola Sánchez del Campo.

Todos los que la conocían como dirigente de la dirección provincial de la Federación de Mujeres Cubanas vieron con buenos ojos la designación por ser una estudiosa apasionada de la vida y obra de Vilma, defender los valores de la mujer y su dedicación al trabajo de la organización.

Desde hace ocho años, Margiola es de las primeras en llegar a la casona colonial de la calle San Gerónimo 473 y de las últimas en irse.

Es difícil encontrar su figura menuda detrás del buró o en la oficina, al estar pendiente de cada detalle del Memorial, su programación, visitas, desarrollo de eventos, en fin que nada escapa a su atención dentro del espacioso inmueble que tanto ella como las restantes especialistas y trabajadoras cuidan con celo y velan por su adecuado funcionamiento.

Margiola Sánchez, pasión por perpetuar el legado de Vilma Espín.

Margiola Sánchez del Campo se mantiene al tanto de que todo se cumpla en el Museo Memorial, para hacer sentir a quienes llegan a visitarlo que Vilma está presente.

Hasta lágrimas corren por su mejilla cuando niños y jóvenes evocan en actividades a la destacada revolucionaria, fallecida en el 2007.

Por los años de construida la edificación de arquitectura colonial, no pocas veces ha recibido acciones de reparación y mantenimiento y entre las fuerzas de la Oficina del Conservador de la Ciudad que las asumen, ella se confunde entre los constructores pendiente de cada detalle, de que se hagan las cosas bien, con exigencia pero sin perder la ternura.

En el Museo Memorial Vilma Espín prima la disciplina, el respeto entre las compañeras, la limpieza y la organización, ya que su colectivo sabe que así lo deseaba Vilma Espín, quien se distinguió por la dulzura al hablar y los buenos modales.

Margiola Sánchez del Campo está al tanto de que todo  se cumpla en el Museo Memorial, para hacer sentir a quienes llegan a visitarlo que Vilma está presente, no solo por fotografías, pertenencias, documentos o pinturas que hizo,  sino también por su delicadeza y dedicación en cada tarea y su legado imperecedero a las nuevas generaciones de cubanas.  (ACN).


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