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Publicado el 18 Septiembre, 2018 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

Editorial. Constituyente en la escuela

 

Estudiantes debaten proyecto constitucional/ Radio Guamá

(Foto: Radio Guamá)

Además del aprendizaje de las materias correspondientes y de otras actividades escolares habituales, este curso comienza con una gran tarea, y a la vez gran responsabilidad, para los estudiantes de las enseñanzas media y superior, y para todos los maestros, directivos y demás trabajadores del sector: el análisis y debate del proyecto de Constitución de la República

El primer lunes de este septiembre empezó el curso escolar, como siempre ha sido en Cuba desde hace casi 60 años. Estamos acostumbrados a esa regularidad feliz y nadie imagina que alguna vez así no sea. No aquí, donde la educación es universal y gratuita desde el pre escolar hasta la universidad; conquista de la Revolución, del socialismo; preocupación y ocupación del Estado; derecho humano asegurado.

Según datos oficiales, esta vez acuden a las aulas 1 745 600 alumnos en 10 177 instituciones del Ministerio de Educación, con una cobertura de maestros del 99,6 por ciento, y 240 000 jóvenes asisten a 22 universidades, donde 21 000 profesores, a tiempo completo, les transmitirán sus conocimientos. Detrás de esos números hay, otra vez, grandes esfuerzos, recursos, todo un sistema con más de medio siglo de trabajo y experiencia.

Además del aprendizaje de las materias correspondientes y de otras actividades escolares habituales, este curso comienza con una gran tarea, y a la vez gran responsabilidad, para los estudiantes de las enseñanzas media y superior, y para todos los maestros, directivos y demás trabajadores del sector: el análisis y debate del proyecto de Constitución de la República.

Ese proceso, que en centros de trabajo y comunidades de todo el país comenzó el pasado 13 de agosto, y debe concluir el 15 de noviembre próximo, tiene ahora mismo, en el escenario siempre decisivo de la educación, un escenario relevante.

En la escuela donde aprenden nuestros hijos a ser hombres y mujeres de bien; donde bullen las ideas, y se cultivan el pensar propio y el ejercicio de la opinión; donde se moldea y asegura el futuro de la nación, ahora se razona y discute en colectivo la propuesta de la que será, una vez aprobada por la mayoría del pueblo, nuestra nueva ley de leyes, carta magna, Constitución.

Pero no basta convocar y movilizar. Hay que favorecer el estudio concienzudo del proyecto, teniendo en cuenta su trascendencia e importancia para la vida del país y de su ciudadanía, en todos los ámbitos.

La Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media y la Federación Estudiantil Universitaria, de conjunto con la Unión de Jóvenes Comunistas, tienen la responsabilidad de convocar y movilizar a sus afiliados para esa consulta, que suscita gran interés en todos los sectores y grupos de población, incluyendo a los más jóvenes.

Pero no basta convocar y movilizar. Hay que favorecer el estudio concienzudo del proyecto, teniendo en cuenta su trascendencia e importancia para la vida del país y de su ciudadanía, en todos los ámbitos.

Tradicionalmente, la juventud, gran parte de la cual se concentra en el sector estudiantil, y dentro de este en las universidades, es promotora de cambios, de desarrollo; abanderada de ideas nuevas y, en el caso de un país como el nuestro, heredera de una historia de lucha social y política en beneficio de la nación y de todo el pueblo.

Con ese acervo, al que se suman la sabiduría, experiencia y ética de los maestros, cuadros y trabajadores de la educación en general, es de esperar un aporte relevante, valioso, a la discusión del proyecto de Constitución, sobre el que a diario tienen lugar reflexiones y propuestas útiles en muy distintos puntos de la geografía nacional.

Esa suprema ley, a la que aspiramos, será fruto del aporte de todos los cubanos y cubanas, en el que tendrán parte relevante los continuadores del magisterio fundado por Luz y Caballero, y los herederos del inextinguible Julio Antonio Mella y del siempre presente joven universitario Fidel Castro Ruz.

Así, en las aulas, en las escuelas sembradas por esta Revolución que no más triunfar eliminó el analfabetismo, se encenderá de nuevo “la luz de la verdad”, como cantaban los alfabetizadores por llanos y montañas con sus emblemáticos faroles en la campaña de 1960-1961. Se abogará por el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre, como quería Martí que fuera ley primera en nuestra República. Se formularán propuestas, de alumnos y maestros, igual que de los más sencillos y modestos trabajadores del sector, con ese fin. Y de ello resultará una Constitución moderna, avanzada, acorde con las realidades contemporáneas y con las aspiraciones de la nación.

Esa suprema ley, a la que aspiramos, será fruto del aporte de todos los cubanos y cubanas, en el que tendrán parte relevante los continuadores del magisterio fundado por Luz y Caballero, y los herederos del inextinguible Julio Antonio Mella y del siempre presente joven universitario Fidel Castro Ruz.


Redacción Digital

 
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