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Publicado el 10 Octubre, 2018 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

EDITORIAL

Espada y escudo de la nación

La gesta del 10 de octubre de 1868 | Razones de Cuba /cubadebate.cu

La gesta del 10 de octubre de 1868 | Razones de Cuba /cubadebate.cu

Aquella clarinada nos ilumina el pensamiento y el quehacer cotidiano. El 10 de octubre de 1868 marca el comienzo de nuestras Guerras de independencia con el grito primigenio de Carlos Manuel de Céspedes en Demajagua y la toma de la ciudad de Bayamo ocho días más tarde por el Ejército Libertador.

Junto al júbilo por la victoria se escuchó una melodía conocida por la multitud que pidió la letra; el patriota insigne Perucho Figueredo puso versos a la música creada por él. Así nació, el 20 de octubre de 1868, la marcha que devendría nuestro Himno Nacional. En ese momento se entona por primera vez, nos llama a edificar nuestra Patria y origina un complejo proceso, en el cual lo criollo adquiere la dimensión de lo cubano. Desde entonces, la conciencia patriótica ha sido la conciencia revolucionaria, son enarbolados los símbolos patrios: la bandera, el himno, fuentes nutricias del patrimonio que sustentan la consolidación de la identidad.

Junto al júbilo por la victoria se escuchó una melodía conocida por la multitud que pidió la letra; el patriota insigne Perucho Figueredo puso versos a la música creada por él. Así nació, el 20 de octubre de 1868, la marcha que devendría nuestro Himno Nacional

La fecha se instituye como Día de la Cultura Cubana en 1980 mediante un Decreto del Consejo de Ministros firmado por Fidel, quien lidera la defensa de la cultura como un derecho y una oportunidad para todos, principio basado en el fundamento de las relaciones sociales construidas por la Revolución.

Sobre esto trata en las Palabras a los intelectuales (1961) consustanciales a la política cultural enriquecidas por una práctica durante decenios que tienen plena vigencia en estos tiempos de cruda lucha ideológica, agresiones mediáticas; en un mundo de frivolidad, manipulación, consumismo, mediocridad, donde las jerarquías son adulteradas, estamos amenazados por la oleada colonizadora global y los proyectos subversivos que pretenden dividirnos.

Incluso en los años más difíciles del período especial, Fidel dijo: “La cultura es lo primero que hay salvar”, en otra ocasión la llamó “escudo y espada de la nación”.

Dañar las bases más sensibles de nuestro pasado forma parte de la guerra cultural, de símbolos que enfrentamos, pues responde al afán hegemónico de la superpotencia vecina, a un plan explícito en declaraciones de cabecillas de Estados Unidos y documentos de las fuerzas armadas de ese país.

Incluso en los años más difíciles del período especial, Fidel dijo: “La cultura es lo primero que hay salvar”, en otra ocasión la llamó “escudo y espada de la nación”

La revolución cultural iniciada en 1868 tiene continuidad en los profundos sentimientos de patriotismo y dignidad del pueblo cubano, que es consciente de los desafíos actuales y del complejo contexto de nuestra lucha. Esta requiere estudios sistemáticos, rigor, discernimiento, desentrañar el sentido de las informaciones que fluyen por el planeta; en esencia, el ejercicio de pensar, la defensa del ideario socialista, es indispensable para perfeccionar el desarrollo del rostro coherente, unitario, de la sociedad.

A la altura de los requerimientos actuales es impostergable seguir potenciando el sistema de instituciones culturales, lo cual implica el aporte creativo de las vanguardias literaria y artística, la promoción de valores cívicos, estéticos, la lógica de una estrategia en la labor formativa en las comunidades rurales, citadinas.

Dañar las bases más sensibles de nuestro pasado forma parte de la guerra cultural, de símbolos que enfrentamos

Fuente vital de nuestro modo de ser es la memoria de la cultura popular. La dialéctica entre tradición y renovación constituye una de nuestras fortalezas esenciales, por ello el adversario aspira a borrar de dónde venimos y quiénes somos.

Ese deseo no podrá lograrlo a pesar de su bloqueo, que atenta contra el pueblo en todas las esferas de la vida. El único modo de construir un modelo que no responda a las aspiraciones del capitalismo neoliberal es continuar formando ciudadanos dueños de su imaginario, comprometidos desde el alma y en acciones con el dinámico proyecto de transformaciones en los ámbitos cotidianos.

El estímulo a una conciencia crítica, participante, se patentiza en el análisis del Proyecto de Constitución de la República

Se trata de que la cultura contribuya al aporte de experiencias valiosas a la niñez y los jóvenes, fomente la educación ciudadana, el gusto estético; un patrimonio espiritual que propicie crecer en un universo donde cada día la industria del entretenimiento pretende abolir la inteligencia, las reflexiones propias, con productos de fácil deglución y mercancías manipuladoras.

El estímulo a una conciencia crítica, participante, se patentiza en el análisis del Proyecto de Constitución de la República durante la consulta popular que concede voz a los cubanos como parte de un ejercicio democrático que robustece la voluntad de una cultura de la resistencia unida íntimamente al destino histórico de la Patria y la Revolución Cubana.


Redacción Digital

 
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