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Publicado el 10 Octubre, 2018 por ACN en Nacionales
 
 

Una mañana diferente en La Demajagua

Una mañana diferente en La Demajagua.

Foto: ACN

Por YASEL TOLEDO GARNACHE

Este miércoles pareció amanecer más temprano de lo habitual en La Demajagua, zona del actual municipio granmense de Manzanillo, escenario del alzamiento del 10 de octubre de 1868, considerado el inicio de la primera guerra anticolonialista, antiesclavista y por la libertad en Cuba.

Más de cinco mil granmenses, en representación de toda la nación, acudieron al emblemático sitio, donde radica el Monumento Nacional que alberga imágenes, documentos y objetos históricos, como la campana original empleada aquel día de gloria, cuando Carlos Manuel de Céspedes convocó a la lucha y leyó el Manifiesto de la Junta Revolucionaria de la Isla de Cuba.

Desde horas de la madrugada los participantes se trasladaban hacia el emblemático lugar, desde varios puntos de Granma, con el entusiasmo adicional de saber que asistirían al acto por el aniversario 150 de aquel suceso, catalogado como uno de los capítulos más gloriosos de la historia nacional.

Decenas de ómnibus llegaban al sitio, ubicado a unos 13 kilómetros del centro urbano de Manzanillo y muy cerca del mar.

La jovencita Talía Pérez Cisneros, estudiante de duodécimo grado en Media Luna, dijo a la ACN que se levantó a las 2:30 de la madrugada, pero no tenía sueño, porque se sentía muy motivada para participar a la actividad.

Miriela Guillén Fuentes, pobladora de la comunidad aledaña al Monumento Nacional, expresó sentirse orgullosa y feliz al ver tantas personas trasladarse hacia donde ocurrió el alzamiento en 1868.

Justamente a las ocho de la mañana los presentes vieron entrar al General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), a Miguel Díaz-Canel, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, a José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del PCC, a Esteban Lazo Hernández, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y a otros dirigentes, a todos los cuales recibieron con aplausos.

Muy cerca de la campana emblemática se levantaron canciones, versos, danza y palabras de reafirmación revolucionaria.

Susely Morfa González, primera secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas, leyó un mensaje a las futuras generaciones de cubanos, el cual estaba en una cápsula, depositada hace más de dos décadas en el complejo monumental El Cacahual, justo cuando murió Juan Fajardo Vega, el último mambí.
En el público predominaba el color blanco, símbolo de pureza, y las nuevas generaciones, quienes tienen el reto de contribuir siempre a las esencias de Cuba.

Imágenes de Céspedes, José Martí y Fidel Castro también estaban en el sitio. En lo alto, ondeaban la Bandera Nacional y la enarbolada aquel 10 de octubre.

Díaz-Canel se acercó al micrófono, y otra vez se escuchó un fuerte aplauso. El líder comenzó resaltando que es La Demajagua el lugar “donde con mayor suma de sentimientos patrios podemos decir Somos Cuba, ustedes, nosotros, la historia y este paisaje formidable que parece un lienzo de la nación, con el mar y la montaña en el fondo, y en el centro los viejos hierros del ingenio, abrazados a un poderoso jagüey”.

Resaltó el simbolismo del lugar, la grandeza de Céspedes…, y recordó el discurso pronunciado por Fidel aquí el 10 de octubre 1968, el cual catalogó como magistral clase de historia.

Destacó la vigencia de aquellas palabras del Comandante en Jefe, quien aseguró que en Cuba ha habido una sola Revolución, la iniciada por Carlos Manuel el 10 de octubre de 1868 y que nuestro pueblo lleva adelante en estos instantes.

En su intervención de poco más de 16 minutos, Díaz-Canel, quien estrenó hoy su cuenta en la red social Twitter, reafirmó que los cubanos hemos luchado durante 150 años y lo seguiremos haciendo hasta la victoria siempre.

Luego del acto, Eduardo Yero, estudiante de Medicina, manifestó a la ACN que fue muy emocionante estar aquí en una fecha tan especial, y ver a Raúl y otros dirigentes, incluido Díaz-Canel, al cual denominó como un digno heredero de las ideas de Céspedes, José Martí y Fidel.

Poco a poco, todos fueron regresando a sus hogares, y atrás quedaba La Demajagua, convertido en luz, cual faro eterno para todas las generaciones de cubanos. (ACN).


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