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Publicado el 21 Noviembre, 2018 por ACN en Nacionales
 
 

¿Protección al consumidor?

Puede sucederle que usted acuda al taller con el motor de centrifugado de una lavadora roto y le digan que existe en el almacén, entonces lleno de esperanza, se decide a hacer la cola correspondiente, escucha las historias de los que entran y se van y tras cuatro horas de espera le digan que llegó el horario de almuerzo
¿Protección al consumidor?

Hay ejemplos dignos de mencionar, como el de la gráfica, pero mientras haya otros que no satisfagan las expectativas de los clientes, no se podrá hablar de una adecuada protección al consumidor. (Foto: granma.cu).

Por MAGALY ZAMORA MOREJÓN
La rotura de un equipo electrodoméstico genera un inevitable estrés en la familia, pues altera la rutina cotidiana y los beneficios que propicia, a la par que constituye en la mayoría de los casos una vía crucis para encontrarle solución.

Si es recién adquirido tendrá que llevarlo a la tienda de garantía posventa, para que los técnicos certifiquen si el propietario tiene derecho a que se lo cambien por otro, le devuelvan el dinero o deba conformarse con la primera, tal vez de muchas reparaciones que vendrán después.

Unas horas de espera en el taller Friovent, que ofrece ese servicio en Ciego de Ávila, confirma las numerosas insatisfacciones de los clientes, algunos de los cuales, después de esperar hasta un mes por la visita de un mecánico, han debido agenciárselas para trasladar una lavadora o un refrigerador desde un municipio alejado, pues el servicio sólo se ofrece en la capital provincial.

Y aunque está establecido que los técnicos revisen en un término prudencial los equipos reportados desde localidades lejanas, la solución se enreda cuando es necesario una segunda visita para llevar la pieza que se detectó como defectuosa.

Al menos eso reclama el cliente que ahora pregunta por un nombre específico en la recepción y argumenta:

-Me dijo: mañana regreso, y hace 22 días de eso y todavía estoy esperando que vuelva a solucionar el problema de mi refrigerador que está en garantía.

Otra persona amenaza con quejarse a instancias superiores si no acaba de recibir el dictamen técnico que le permita adquirir otro equipo en la tienda, pues el que trajo a revisar tenía la puerta rayada cuando lo fue a recoger y se negó a aceptarlo así.

Pero la suerte puede considerarse mucho peor cuando ya el bien perdió el tiempo de garantía, pues tendrá que desandar talleres y cuentapropistas en busca de la pieza que necesita o deberá de conformarse  con una adaptación  de otro modelo que le alargue un poco la vida útil a su electrodoméstico.

Puede sucederle que usted acuda al taller con el motor de centrifugado de una lavadora roto y le digan que existe en el almacén, entonces lleno de esperanza, se decide a hacer la cola correspondiente, escucha las historias de los que entran y se van y tras cuatro horas de espera le digan  que llegó el horario de almuerzo.

Usted no se desanima por eso, que importa una hora más, si ya está en el número uno de la espera y pronto regresará a su casa, se dice para sí, con la lavadora lista y la vecina de los bajos no tendrá que quejarse por el agua que destila su ropa.

Sin embargo, lo inaudito es que una vez reanudado supuestamente el horario de servicio, los mecánicos permanezcan cruzados de brazos porque el almacenero no regresó en la jornada de la tarde y no se pueden sacar las piezas necesarias del almacén.

Una fría respuesta de la recepcionista confirmará que tendrá que regresar al día siguiente a empezar todo de nuevo y nadie de la dirección de la entidad estará presente para buscar una solución, porque casualmente se fueron a almorzar con una visita del nivel superior, que por lo visto, no chequeó el cumplimiento del horario laboral.

Decenas de clientes volverán a casa con sus equipos rotos porque un trabajador, con su ausencia injustificada ha paralizado una tarde de trabajo en un taller.

Hechos como los descritos no tienen ni un ápice de imaginación, son por desgracia, verídicos y suceden con demasiada frecuencia, dejando a los clientes totalmente desprotegidos.

La protección al consumidor está legislada por decretos y normativas, pero necesita también estar amparada por la exigencia administrativa para que cada quien haga lo que le corresponde y por la ensibilidad de los propios trabajadores de ser responsables con el cumplimiento de sus contenidos, para que no sea letra muerta. (ACN).


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