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Publicado el 15 Noviembre, 2018 por Giovanni Martinez en Nacionales
 
 

“Sin perder la perspectiva de jueza”

“Sin perder la perspectiva de jueza”.Por GIOVANNI MARTÍNEZ

Foto: MARTHA VECINO ULLOA

La profesión de Kenia Reyes Lara tiene mucho vínculo con su forma de ser. Le gusta relacionarse, intercambiar criterios, conversar, pero sobre todo, observar y escuchar. No obstante, nos aclara que “es muy difícil juzgar a las personas”. Por ello ha aprendido a interpretar lo que alguien le quiere decir, “incluso cuando no lo ha dicho”.

“Es complicado llegar a la verdad absoluta, porque cada cual da su versión desde su punto de vista, y desde su afectación personal. Por lo tanto, ser el mediador sin inclinar la balanza hacia ninguno de los costados requiere de un tino tremendo”, afirma

Kenia, quien se desempeña como presidenta del Tribunal Municipal de Marianao y fue una de las juezas de ejecución que comenzaron en esta tarea desde su inicio, en el año 2000.

El juez de ejecución no es más que el encargado del control, influencia y atención de las personas que extinguen sanciones en condiciones de libertades, sistema implementado en el país para coordinar e integrar las acciones de control, influencia y atención sobre las personas que cumplen sanciones o medidas penales que no implican internamiento o encierro en establecimientos penitenciarios. Recientemente se realizó el X Taller Nacional sobre la actividad del Juez de Ejecución, en el cual Kenia fue una de las participantes.

“Esta es una actividad del Tribunal que no se parece a ninguna otra, porque se trabaja directamente con los sancionados. Estamos muy cerca de ellos y de toda la problemática social que les rodea en el cumplimiento de sus sanciones. Yo tuve la suerte de ser fundadora, gracias a ello tengo mayor experiencia, algo muy importante en esta faena”, dice sonriente.

-¿Puedes guiarte por la ley sin llegar a ser esquemática?

-La realidad ha demostrado que la vida es mucho más rica que todo lo que puede estar regulado o establecido en algún código. Cada uno de los controlados presenta problemáticas diferentes, por su situación familiar, el delito cometido, el mismo contexto social puede ser variable, incluso desde el 2000 hasta la actualidad ha habido cambios. No existe una fórmula única. La interrelación con cada individuo te dice siempre que tienes que actuar en cada caso con una dinámica distinta. Las leyes establecen preceptos, pero la vida es mucho más abarcadora. Por ello siempre tenemos que estar buscando información para superarnos y para estar al tanto de lo que ocurre, porque somos cubanos también, nos montamos en la misma guagua, vamos a la misma bodega…

-El control de estas personas tiene que ser eficaz, sobre todo en ciudades como La Habana.

-Absolutamente. El control es difícil. En el barrio la ayuda de las organizaciones de masas es clave. Pero a veces el controlado trabaja fuera del municipio de residencia, puede que viva en La Lisa y trabaje en San Miguel del Padrón. Aunque nosotros siempre tratamos de ubicarlos en el mismo municipio donde residen, en ocasiones las entidades no tienen capacidad.

“Además, los que trabajan en la construcción, por ejemplo, deben moverse, pues aunque la empresa está en un municipio determinado, las obras pueden ser en cualquier sitio. Todo esto influye en que la dinámica para el seguimiento sea muy estricta y detallada. Por eso son tan importantes la PNR, los CDR, la FMC, porque tenemos que trabajar de manera conjunta. Y en el caso nuestro no basta con preguntar si el individuo está trabajando, tenemos que ir y verlo con nuestros propios ojos”.

-Psicológicamente te debes involucrar, ¿cómo manejas esa situación?

-Ser juez le cambia a uno la visión de la vida. En la universidad todo es diferente. Luego la historia da un giro de 180 grados cuando comienzas a ejercer. Es una profesión que tiene mucho impacto, tanto para la persona que la practica, como para los involucrados. Interactuamos con muchas problemáticas, y aunque no son parte nuestra, nos tocan, porque somos seres humanos. Normalmente no puedes desprenderte de una situación, tanto del acusado como de la víctima, porque todos los casos son diferentes. Lo fundamental es que estamos obligados a ser imparciales y tenemos que hacer cumplir la ley según los elementos probatorios, y eso como es lógico va más allá de los sentimientos.

“En el caso del juez de ejecución las distancias se acortan entre nosotros y los implicados. El acercamiento con los sancionados es mayor, como también el conocimiento de su problemática, por tanto es uno de los trabajos más humanos y sensibles que pueden existir en el Tribunal. Es importante saber diferenciar y frenar, –y eso te lo dan la práctica y los años– para determinar hasta donde llega nuestra función, y luego contribuir con el componente humano que puede ser de gran ayuda para solucionar algunos casos específicos, siempre que así lo ameriten, pero sin perder la perspectiva de jueza. Lo principal es que el acusado cumpla una sanción y que lo haga sin necesidad de revocación.

“En todos estos años he tenido miles de experiencias, familiares de los acusados enfermos de cáncer, problemas con los hijos, con los padres. Recuerdo un caso específico de un joven de 16 años que cometió un delito de atentado. Había ingerido bebidas alcohólicas y le faltó el respeto a la policía. En su sección tuvimos mucho acercamiento, pues su historia era muy triste, había perdido a sus padres en un accidente automovilístico a penas a los 10 años, se quedó solo con su hermano menor y su abuela enferma. Le buscamos ubicación laboral. Costó mucho trabajo por su corta edad, en cambio, cumplió su sanción y más nunca ha vuelto al Tribunal. Es muy satisfactorio para todos cuando logramos un cambio de conducta en los acusados.

-La ética es fundamental para un juez.

-Es básica. No podemos, bajo ningún concepto, violar nuestros preceptos de ética. Son límites que no se pueden cruzar. Es un tema constante para los jueces de ejecución debido a la interrelación que debemos tener con los acusados. Tenemos una función social determinante. Los infractores han cometido delitos, y sí, son seres humanos, por ello les respetamos sus garantías y derechos imponiéndoles la sanción que llevan por el hecho cometido.


Giovanni Martinez

 
Giovanni Martinez