2
Publicado el 14 Enero, 2019 por Caridad Carro Bello en Nacionales
 
 

INDUSTRIA PURITA

Con sazón, la vida es más sabrosa

Condimentos de origen nacional, sin ningún aditivo, oferta la Cooperativa de Producción No Agropecuaria Purita. Inician una opción sana para la cocina
Con sazón, la vida es más sabrosa.

Condimentos Purita: productos totalmente naturales, sin aditivos y hechos con suministros propios de la agricultura cubana.

Por CARIDAD CARROBELLO

Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

En un lavadero metálico lleno de agua, un trabajador abre cientos de ajíes cachucha, les quita las diminutas semillas y los enjuaga. Con igual paciencia y parsimonia, en la mesa de elaboración otro miembro de la cooperativa pela –uno por uno– semejante cantidad de pequeños ajos criollos y los corta en lascas.

Más allá, a pleno sol, se ven las aromáticas hojas de apio extendidas sobre unas “camas” de secado que garantizarán la reducción de un 30 por ciento de su contenido de agua antes de pasar a los deshidratadores.

Todo es movimiento coordinado. Cada uno de los 12 socios de la Cooperativa de Producción No Agropecuaria (CNA) Purita sabe que los meses finales del año son los más arduos, por ocurrir un pico de cosecha de vegetales y el aumento de la demanda de sazonadores en la población.

Liúder Raspall González, presidente de esta forma productiva no estatal, considera que en 2019 habrá un despegue económico con nuevos surtidos para el mercado habanero.

Liúder Raspall González, presidente de esta forma productiva no estatal, considera que en 2019 habrá un despegue económico con nuevos surtidos para el mercado habanero.

Liúder Raspall González es el presidente de esta forma productiva no estatal, nacida en septiembre de 2014. “Por aquel año se pensó solo en la producción de polvo de ajo; en la actualidad tenemos una gama estable de otros productos deshidratados: apio, cilantro, perejil, cúrcuma, jengibre, albahaca, tomillo, cebollino, romero, ajíes –cachucha y picante–, orégano y estragón”, puntualiza.

Los cubanos heredamos de las culturas culinarias española, africana, china y árabe, la costumbre de condimentar los alimentos, a veces en exceso, igual que también nos gustan los dulces pasados en azúcar.

Con una población cada vez más envejecida, un creciente número de personas –de distintas edades– que padecen enfermedades cardiovasculares, diabetes, o tienen un alto índice de colesterol y triglicéridos, entre otros desajustes del cuerpo, hay que pensar en estrategias garantizadoras de especias adecuadas para una dieta sana.

El entrevistado afirma que los condimentos Purita están totalmente libres de preservantes, edulcorantes, acentuadores de sabor y ensanchadores de volumen, tan comunes en productos semejantes que se venden en el mercado nacional con notable contenido de sal, azúcar, maíz o arroz, aceites, entre otros añadidos que acaban afectando la salud.

Sostenibilidad y encadenamientos

En la CNA trabajan un doctor en Termodinámica, un ingeniero mecánico, un especialista en alimentos y un doctor en Agronomía. Se han unido conocimientos y prácticas en un proyecto innovador, que pretende hacerse totalmente sostenible mediante producciones agrícolas cubanas, y tecnologías que no dependan de las importaciones.

Liúder Raspall González, presidente de esta forma productiva no estatal, considera que en 2019 habrá un despegue económico con nuevos surtidos para el mercado habanero.

Cada mes los trabajadores de la CNA cobran entre mil y mil 300 pesos de utilidades, como pago a una labor básicamente manual.

“Tenemos dos deshidratadores, un molino, mesas de corte, un dosificador, pesas, varias selladoras de envases, totalmente diseñados por nuestro equipo multidisciplinario; también hemos creado las normas y los procesos de la pequeña industria, que está al 30 por ciento de la implementación soñada.

“Iniciar un negocio de este tipo, y que sea económicamente sostenible, es difícil porque las elaboraciones son manuales en su mayoría y no disponemos de medios de transporte ni el suficiente encadenamiento de suministros que nos aseguren más producciones”, detalla Liúder, aunque asevera que 20 campesinos de la zona ya han contratado con ellos sus cosechas.

En cuanto a las finanzas, la CNA nació con un crédito bancario que aún está pagando. Las ventas de los últimos años son de cerca de un millón de pesos (CUP), pero la cooperativa requiere lograr mayor liquidez para realizar inversiones de cara al crecimiento futuro.

“Llevamos productos a los mercados agropecuarios de Tulipán y de la Virgen del Camino, ubicados en los municipios de Plaza de la Revolución y San Miguel del Padrón, respectivamente. También, tenemos presencia en las plazas de Marianao y del Mónaco, así como en tiendas de 23 y 10, y del Cotorro.

“Los precios son asequibles, en dependencia del formato que adquiera el consumidor. Hicimos previamente un estudio de mercado para conocer la demanda de este tipo de oferta natural, sana, con aspiraciones de ser totalmente orgánica. Y no hay nada que pueda competir con Purita”, asegura el ingeniero al frente de esta forma productiva.

Frutos secos y té

Con sazón, la vida es más sabrosa.

La deshidratación de vegetales implica mermas, que deben ser calculadas para pensar en estrategias que cubran los costos.

Sobrepasar los 250 kilogramos mensuales de especias naturales deshidratadas, mediante una tecnología que asegure producción y calidad; mejorar la presentación con envases y etiquetas atractivas; así como lograr a mediano plazo la certificación de productos orgánicos –desde el surco hasta la salida de la industria–, son las aspiraciones de este colectivo formado por siete mujeres y cinco hombres.

Pero los sueños no terminan aquí. Ya han hecho algunos experimentos de elaboración de frutos secos a partir de las cosechas de la provincia. No serían nueces ni avellanas, porque aquí no se cosechan; pero sí, coco, guayaba, piña, mango, maní…

Piensan en grande, en función de un mercado que hasta el momento carece de estas ofertas; con los frutos secos garantizarán buen contenido de nutrientes y ricos sabores tropicales.

Claro, surgirán algunos retos porque los procesos de beneficio, elaboración, envasado, serán diferentes. Por una parte, estas frutas deshidratadas rinden menos del 10 por ciento, partiendo de la tecnología hasta ahora disponible. Llevarlas a escala semindustrial, de modo que cubran los costos y lograr sacarles una ganancia razonable, son temas complejos que requerirán de estudios de innovación y desarrollo.

Con sazón, la vida es más sabrosa.

El beneficio manual de los ajos, ajíes, cebollinos, entre otros, son arduos procesos exigidos antes del secado y molinado.

“Habría que analizar el modo de hacer el rayado del coco, cómo reducirle al mango su gran contenido de agua; además, no debe pasar por alto el aprovechamiento de los desechos como semillas y cáscaras en la elaboración de compost para los cultivos agrícolas”, detalla Liúder.

Pero hay optimismo, por ejemplo, con el envase: “La Empresa Militar Industrial Che Guevara, de Villa Clara, produce envases plásticos de varios formatos, que nos servirían a nosotros; con ello estaríamos garantizando un encadenamiento con una empresa cubana eficiente”, dice el joven presidente.

Como si fuera poco, para 2019, cuando tengan terminado un deshidratador que garantice el procesamiento de 300 kilogramos por día, llevarán al mercado habanero siete tipos de té con una política de comercialización más particular. No serán de los degustados por ingleses y asiáticos, sino de jengibre, caña santa, apio, limón, menta, entre otros sabores que comúnmente aprecian los cubanos, tanto calientes como fríos.

En fin, que sazonar con condimentos naturales en su totalidad, ya es un hecho. Ingerir frutos secos de procedencia nacional o saborear un rico té al modo caribeño, dentro de poco no será una quimera.


Caridad Carro Bello

 
Caridad Carro Bello