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Publicado el 30 Enero, 2019 por Liset García Rodríguez en Nacionales
 
 

Testimonios de Bohemia

Luz en medio del desastre

Sin descanso y como un enjambre de abejas laboriosas, indetenibles y esforzadas, así se ve el barrio de Luyanó tras ser asolado por la furia del viento el pasado día 27, que empieza a dar señales de recuperación con la ayuda de muchos

 

El contingente de linieros de Sancti Spíritus, con alrededor de 60 hombres, no se ha detenido desde su llegada a 24 horas del suceso. “Comeremos lo que halla y estaremos el tiempo que sea”, dice Luis Silva, a quien todos le dicen el Pánfilo de los linieros.

El contingente de linieros de Sancti Spíritus, con alrededor de 60 hombres, no se ha detenido desde su llegada a 24 horas del suceso. “Comeremos lo que halla y estaremos el tiempo que sea”, dice Luis Silva, a quien todos le dicen el Pánfilo de los linieros.

Por LISET GARCÍA

Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

“Yo me enteré por Facebook”, dice Lismary de la Caridad Suárez González, estudiante de la Universidad de La Habana, quien acudió a socorrer, a auxiliar en tareas de limpieza en el barrio habanero de Luyanó, azotado por el tornado que esta ciudad tardará mucho en olvidar.

Como ella, otros muchos compañeros suyos, profesores incluidos, llegaron allí desde que corriera la voz de que hacía falta su ayuda. Eso de que corriera la voz es un decir, pues más bien fue de móvil a móvil, con mensajes de texto. “Vamos a estar el tiempo que sea necesario”, aseguraron Catheryn Blanco Caballero y José Antonio Pereiro Morejón, respuestas que no solo dieron ellos. La elocuencia mejor fue verlos en movimiento, con sus manos indetenibles recogiendo escombros, maleza, restos de muebles, y todo lo que el viento arrancó de su sitio.

También estaban allí como en un enjambre, los del Instituto Superior de Relaciones Internacionales, con su vicerrector al frente, Gerardo Hernández Nordelo. El vicepresidente de la Federación de Estudiantes Universitarios de ese centro, Brian de la Nuez Pérez, coordina las labores de unos 60 estudiantes que diariamente han acudido al lugar y seguirán lo que queda de semana, “pues así estas personas que lo han perdido casi todo, podrán sentir nuestra luz de solidaridad”, apuntó.

Gracias a esta ayuda, la de los propios vecinos y la de las brigadas de lineros de varias provincias y otros trabajadores especializados que ya están en esta barriada –una de las más afectadas entre las de los cuatro municipios golpeados por el tornado–, es apreciable otro panorama, muy diferente al que viera el equipo de BOHEMIA el pasado lunes 28. La destrucción va perdiendo terreno.

A solo dos días, al pasar por las mismas calles, el dolor de quienes sufrieron la furia del viento se mantiene imborrable, pero no se cruzan de brazos y recuperan la esperanza al ver tanto gesto solidario, tanto esfuerzo gubernamental al movilizar camiones y camiones para recoger desechos, al ver el trabajo de los equipos que levantan postes y restablecen los servicios de electricidad y telefonía. La recuperación y la limpieza se abren paso, la solidaridad tiene rostro.

 


Liset García Rodríguez

 
Liset García Rodríguez