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Publicado el 19 Febrero, 2019 por Liset García Rodríguez en Nacionales
 
 

El rostro de la recuperación

En la recuperación de los daños que dejó el tornado, los bloques van delante…

En la recuperación de los daños que dejó el tornado, los bloques van delante…

Por LISET GARCÍA

Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Después de tanto dolor y tantas angustias, no nos han faltado la comprensión, el buen trato, el respeto, el deseo de darnos las manos…, y eso no es poco. Para expresar este testimonio abordó al equipo de BOHEMIA, Daisy Luztanó Góngora, una vecina de Luyanó afectada por el tornado que mucho tardará La Habana en olvidar. Al llegar a la oficina de trámites de esa localidad, una de las más asoladas por ese fenómeno atmosférico, y en cuanto supo que había periodistas allí, no tardó en comentar la prontitud de la atención, la amabilidad y la preocupación de todos por hallar soluciones a cada caso. “Nadie se fue sin ser escuchado y bien atendido, y yo quería decirlo para que se supiera porque si lo malo se grita, lo bueno hay que comunicarlo”.

En el hospital materno-infantil Hijas de Galicia se dan ya los toques finales, y en los alrededores pavimentan calles y aceras, siembran parterres: todo está quedando mejor que antes del tornado./ JLSR/BH

En el hospital materno-infantil Hijas de Galicia se dan ya los toques finales, y en los alrededores pavimentan calles y aceras, siembran parterres: todo está quedando mejor que antes del tornado.

También Lourdes Rodríguez Moliner y su mamá de 82 años, Justa Emilia Moliner Sarría, vecinas de la calle Reyes, entre Colina y Tres Palacios, quisieron hacer saber que en medio de la penuria que están viviendo luego de que el tornado les arrancara parte del techo y las puertas y las ventanas de su casa, se han sentido acompañadas. Agradecen que en tiempo récord se les haya encaminado la solución: los materiales y la ayuda que necesitan. Aunque las fuertes lluvias de hace unos días mojaron otra vez el colchón y otras de sus pertenencias, e igual les sucedió a otros de la zona, creen que puedan salir adelante, poco a poco.

En Quiroga 205, Osmani Peña Mayán y su esposa Yamila Núñez Pagés, a más de tres semanas del impacto que sufrieron, todavía siguen abrazándose como lo hicieron aquella noche, entonces buscando protegerse y ahora tratando de olvidar lo sucedido. Este lunes 18 de febrero  Bohemia volvió a visitarlos. Con los rostros aún consternados por la devastación de su casa, nos reciben con la noticia de que ya les otorgaron un subsidio que hará posible levantar una parte. Cuenta él que “ya hicimos los huecos donde fundir las columnas, y con el albañil que vendrá, incluido en la facilidad que nos dieron, iremos levantando nuestra casita”, que no será de madera sino de mampostería “para que dure más”, dicen los dos casi al unísono.

En cambio, otras familias aún esperan por los materiales para reconstruir. En las cercanías de la iglesia Jesús del Monte la solución no llega tan rápidamente. Al parecer son otras las decisiones que deben tomarse. Así lo narran a este equipo Jessi Laffita Álvarez, trabajadora del Ministerio de Economía, junto a sus vecinas del lugar. Allí, en una ciudadela varios techos volaron, algunos apartamentos sufrieron más daños que otros, pero para arreglar, como son colindantes, es todo más difícil. “Nos habían dicho que esta era una zona patrimonial, ahora dijeron que ya no lo es. En fin, estamos esperando”.

Dentro de pocos días se entregarán 40 confortables apartamentos de uno, dos y tres cuartos en lo que fue el asilo de ancianos 24 de febrero, ubicado en las cercanías de la esquina de Toyo, donde dos brigadas del Contingente Blas Roca junto a trabajadores de varias cooperativas y otros constructores avanzan en la rehabilitación de ese inmueble. /JLSR-Bh

Dentro de pocos días se entregarán 40 confortables apartamentos de uno, dos y tres cuartos en lo que fue el asilo de ancianos 24 de febrero, ubicado en las cercanías de la esquina de Toyo, donde dos brigadas del Contingente Blas Roca junto a trabajadores de varias cooperativas y otros constructores avanzan en la rehabilitación de ese inmueble.

Próximo a la ciudadela, el matrimonio de Ángela Balsinde Herrera y José Alberto de Armas Morales, sí recibió bloques y otros insumos, además de un nuevo tanque para sustituir el que voló, lo que hace suponer que ellas pronto verán el futuro con mejores ojos. También lo verá este equipo de prensa, que prometió regresar, como ya lo hizo esta vez.

Recorriendo nuevamente la calle Mangos, hallamos a Edna Lesbia Arroyo Rodríguez junto a su numerosa familia de doce miembros, disfrutando de los avances en la reconstrucción de su casa. Una brigada de una cooperativa matancera mueve intensamente sus manos, gracias a quienes tiene ya nuevo techo parte de la casa, adonde se mudarán para continuar la obra en la zona restante.

En la calle Mangos, una de las más furiosamente devastadas por el tornado, la familia de Edna Lesbia Arroyo Rodríguez, ve renacer su casa gracias a la asignación de materiales y de constructores que no se detienen.

En la calle Mangos, una de las más furiosamente devastadas por el tornado, la familia de Edna Lesbia Arroyo Rodríguez, ve renacer su casa gracias a la asignación de materiales y de constructores que no se detienen.

En plena faena estaban también los integrantes de una brigada de la Empresa Constructora de la Administración Local, perteneciente al municipio de San Miguel del Padrón. Belkys Turró Enríquez, a cargo de una de sus unidades de base, es responsable de levantar cuatro viviendas que quedaron en el suelo. Por doquier había destrucción allí, panorama que cambió con el esfuerzo de estos y otros trabajadores, que junto a los vecinos se ocupan de dar nuevo rostro a su barrio. Apenas es reconocible el lugar, lo que hace difícil encontrar a los entrevistados con los que conversamos antes. Es preferible no volver a ver ¡tanto desastre!

Estos trabajadores no creen en tornados porque ellos, pertenecientes a la cooperativa de construcción Sancof (de andamios y cofres), tienen un lema, según reza en la tela desplegada en la calle Delicias, entre Mangos y Remedios: ¡No habrá obstáculo que nos detenga!

Estos trabajadores no creen en tornados porque ellos, pertenecientes a la cooperativa de construcción Sancof (de andamios y cofres), tienen un lema, según reza en la tela desplegada en la calle Delicias, entre Mangos y Remedios: ¡No habrá obstáculo que nos detenga!

Pintándose las uñas estaba en una vivienda vecina Santa Caridad Faget Buides, y en el espacio ya sin escombros de la ciudadela donde nació y vivía a sus 63 años, comienza a prepararse lo necesario para alzar nuevamente las ocho casitas que había. De ello se encarga una brigada de la Empresa Pecuaria Habana. Esta mujer también tiene otro rostro, porque desaparecieron la presión sanguínea alta y el dolor de la desesperanza. Con las pocas pertenencias que logró recuperar se autoalbergó en la vivienda de su hija, mientras sueña con volver al sitio donde quisiera estar lo que le queda por vivir.

En otras ciudadelas de Diez de Octubre reina el trabajo. Quienes permanecen movilizados, integrantes de las empresas constructoras del Ministerio de la Agricultura y de otras que vienen a apoyar, además de varias cooperativas de construcción, dan muestras de entrega a la labor que han asumido, junto a los del contingente Blas Roca, expertos en rehabilitar, levantar… Hay varias brigadas laborando intensamente con fechas próximas de terminación, según declara a BOHEMIA Luis Orlando Marrero Hernández, miembro del secretariado del Sindicato de la Construcción en la provincia. Una de esas obras es la del antiguo asilo de ancianos de Toyo, cuyos espacios se convierten en 40 apartamentos espaciosos, con todas las comodidades.

Wilman Doejo Quiñones, buzo de profesión y trabajador del Instituto de Ciencias del Mar, es ahora un navegante en tierra firme reconstruyendo su casa, la que el tornado dejó en ruinas.

El ahínco encontrado a nuestro paso no es parejo. Por ejemplo, en el grupo de viviendas situadas en Pedro Pernas 461, entre Teresa Blanco y Juan Alonso, no se parece al visto al doblar, en Teresa Blanco, entre Pedro Pernas y Calzada de Luyanó.

Entregados, eso sí, a la tarea que tienen delante, en el primero se aprecia más organización, y los vecinos se han aunado a los constructores especializados tanto que parecen parte de ellos. Y hasta una fiestecita prepararon para homenajearlos el 14 de febrero, de acuerdo con lo narrado por Cecilia Wilson Labañino, en cuya casa se cocina y preparan café y agua fría. En el otro, según detalló la vecina del lugar, María Eugenia Mejías, les ha llegado información de que no están todos los materiales, razón que al parecer motiva que los trabajadores a veces se queden parados. Pero, quienes están a cargo aseguraron a BOHEMIA que esos inconvenientes no les impedirán concluir esa obra, lo cual compromete al equipo de la revista a volver allí.

Casi cuando el recorrido llegaba a su término en un sitio donde se ven más las transformaciones, encontramos a Wilman Doejo Quiñones, a quien la furia del tornado, como a muchos, tomó por sorpresa. Se había mudado junto a su familia hacía poco para el barrio, con la intención de ampliarse. Vaya manera de lograrlo. De buzo que es del Instituto de Ciencias del Mar, del CITMA, pasó a constructor. Ahora se entrena en tierra firme en la reconstrucción de su casa, que de seguro será más amplia y bella de lo que fue y soñó antes.

La Empresa Constructora de la Administración Local (ECAL), del municipio de San Miguel del Padrón, se ocupa de la reconstrucción de varias viviendas que barrió el tornado en 10 de Octubre, junto a los vecinos del lugar, también a pie de obra.

La Empresa Constructora de la Administración Local (ECAL), del municipio de San Miguel del Padrón, se ocupa de la reconstrucción de varias viviendas que barrió el tornado en 10 de Octubre, junto a los vecinos del lugar, también a pie de obra.

En la ciudadela de la calle San Luis, entre Quiroga y Remedios, la empresa constructora Pecuaria Habana, comienza a prepararse para levantar las viviendas, más confortables que antes, para beneficio de los vecinos que allí lo perdieron todo, menos la esperanza./ JLSR-BH

En la ciudadela de la calle San Luis, entre Quiroga y Remedios, la empresa constructora Pecuaria Habana, comienza a prepararse para levantar las viviendas, más confortables que antes, para beneficio de los vecinos que allí lo perdieron todo, menos la esperanza.

Donde antes hubo destrucción, escombros, cables y postes caídos, y mucho desconsuelo, ahora es otro el panorama./ JLSR-BH

Donde antes hubo destrucción, escombros, cables y postes caídos, y mucho desconsuelo, ahora es otro el panorama.


Liset García Rodríguez

 
Liset García Rodríguez