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Publicado el 6 Febrero, 2019 por ACN en Nacionales
 
 

Regla: constructores y damnificados, una gran familia

Unos 225 integrantes del contingente habanero Julio Antonio Mella, del Ministerio de la Construcción, junto a otras fuerzas llevan varios días en la ultramarina localidad, inmersos en la rehabilitación de gran parte del fondo habitacional dañado por el organismo atmosférico, tal cual sucedió en Guanabacoa, Diez de Octubre, San Miguel del Padrón y La Habana del Este
Regla: constructores y damnificados, una gran familia.

En La Habana, empiezan a borrarse las tristes huellas, gracias a la voluntad de los constructores y de los propios inquilinos de los hogares dañados. (Foto: ARIEL LEY ROYERO/ACN).

Por FIDEL RENDÓN MATIENZO

Las huellas de los daños que ocasionó el reciente tornado a inmuebles como el ubicado en la avenida Rotaria con el número 724, en las inmediaciones de las oficinas de ETECSA y del policlínico de Regla, en La Habana, empiezan a borrarse gracias a la voluntad de constructores y de los propios inquilinos del lugar.

Somos una gran familia, dijo a la ACN Antonio Tamayo Rodríguez, uno de los vecinos del pequeño edificio de cuatro apartamentos, que prácticamente perdió la cubierta, además de afectársele paredes, ventanas y otras áreas, y donde a ciencia cierta es difícil distinguir a los damnificados de los constructores, dado el nivel de compenetración y  laboriosidad entre unos y otros.

Unos 225 integrantes del contingente habanero Julio Antonio Mella, del Ministerio de la Construcción, junto a otras fuerzas  llevan varios días en la ultramarina localidad, inmersos en la rehabilitación de gran parte del fondo habitacional dañado por el organismo atmosférico, tal cual sucedió en Guanabacoa, Diez de Octubre, San Miguel del Padrón y La Habana del Este.

En Rotaria número 724 sus vecinos se sienten tan agradecidos del apoyo dado por el Estado cubano, al facilitarles los materiales y la mano de obra especializada que, como uno más, están a pie de obra y lo mismo se les ve preparando mezcla, que cargando áridos u otros insumos, ofreciendo agua y café a los albañiles, “en lo que haga falta”, subraya Tamayo Rodríguez.

Roberto Martínez  Suárez, jefe de la brigada de constructores, afirma estar contento de tan valiosa ayuda, pues se acorta el tiempo previsto para dejar como nuevo el inmueble, con vistas a lo cual también a diario laboran de 12 a 14 horas, incluyendo el fin de semana.

Cuenta que antes del tornado azotar la capital, el contingente trabajaba en la edificación de 14 viviendas en Monte e Indio, en La Habana Vieja, y de una cafetería de lujo en calle 11 entre B y C, así como en la reparación del  Instituto Politécnico de Transporte José Ramón Rodríguez, ambos en el Vedado, entre otras obras.

Sin renunciar a tales compromisos, saben que la prioridad está ahora en devolverle la felicidad y esperanza a esas familias de Rotaria 724, 732 y 764, por citar algunos de los tantos inmuebles de Regla donde el dolor y la angustia de sus inquilinos solo podrá desaparecer en la medida que constructores y damnificados lleguen a ser una gran familia, para borrar pronto las huellas del tornado. (ACN).


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