0
Publicado el 19 Febrero, 2019 por Igor Guilarte Fong en Nacionales
 
 

EN PRIMERO DE ENERO

Vigilancia a toda costa

Los miembros de un Destacamento Mirando al Mar de Matanzas comparten vivencias de su labor cotidiana para proteger nuestras fronteras
Disímiles historias atesoran los miembros de este destacamento.

Disímiles historias atesoran los miembros de este destacamento.

Por IGOR GUILARTE FONG

Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

El Destacamento Mirando al Mar (DMM) del poblado Primero de Enero, en el municipio matancero de Martí, no es igual a otros. No tiene las características distintivas de esas formaciones, de estar ubicado a orillas del mar, con brisa de salitre en el rostro, ni vaivén de las olas a la vista. Sin embargo, los 11 kilómetros que lo separan del litoral no impiden que ese colectivo de defensa trabaje y acumule méritos como el que más y mejor.

Por su peculiar ubicación geográfica intrincada, que aporta varios accesos a la franja costera del norte matancero, el lugar se convirtió en punto propenso a salidas ilegales desde la Isla con destino a los Estados Unidos. Sobre todo, a partir de la década del 90 del pasado siglo, cuando bajo el estímulo de la Ley de Ajuste Cubano escudada por sucesivos gobiernos de ese país, cobró mayor intensidad el flujo migratorio.

Esa ubicación motivó, hace casi tres décadas atrás, la constitución allí del Destacamento Mirando al Mar, especie de filtro que desde entonces ha colaborado en el desmantelamiento de operaciones de salidas vinculadas al tráfico ilegal de personas, en la vigilancia ante posibles episodios de narcotráfico y en la evitación de otras ilegalidades en la comunidad.

En la actualidad, el DMM de Primero de Enero está reconocido como uno de los de mejor funcionamiento entre los 17 existentes en la provincia de Matanzas, y entre los más de 300 que conforman la red nacional coordinada por los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), en dinámica colaboración con las Tropas Guardafronteras.

Retos y circunstancias

Isabel Mojica afirma que, a pesar de lo difícil de la tarea, no desmayan en ningún momento.

Isabel Mojica afirma que, a pesar de lo difícil de la tarea, no desmayan en ningún momento.

“Este destacamento se fundó en 1972. Hoy está integrado por 33 cederistas (22 mujeres y 11 hombres) y tiene la misión de custodiar alrededor de 30 kilómetros de franja costera. Aquí las mujeres hacemos la función igualito que los hombres: hemos hallado medios rústicos en la maleza, detenido salidas ilegales, y en ese empeño hemos dejado hasta los zapatos en el fango”, ilustra Isabel Mojica Hernández, jefa y fundadora del Destacamento.

La maestra jubilada agrega que entre las principales líneas de trabajo para este año tienen la de incorporar a otros miembros, particularmente jóvenes, como necesidad natural de garantizar el relevo para continuar cumpliendo la tarea.

En esta última no son pocos los escollos que afrontan normalmente. “Vamos a la costa a pie, en tractor, en carretón de caballo o lo que aparezca. Caminamos por terrenos complicados, porque hay un área cenagosa. Pero nada nos detiene, lo primordial es cumplir el trabajo encomendado de vigilar la costa”, asevera Horacio Camejo.

“Tenemos un responsable que organiza las salidas en grupos o parejas. Las mujeres participan en esos recorridos, y se enfangan y caminan junto a los hombres; mostrando una increíble disposición, responsabilidad y compromiso. Ellas no son menos que nosotros”, reconoce.

¡NO a las drogas!

Aunque en los últimos tiempos no ha habido recalo de drogas, mantienen los ojos despiertos, “por si acaso y porque nunca se sabe si pueda aparecer alguno”, sostiene Alien Ramos.

Como quien tiene bien aprendida la lección recalca que, si se encuentran ante una situación como esa, lo indicado es preservar el área, y avisar a los compañeros del puesto de mando de Tropas Guardafronteras y a la policía, que son los encargados de recoger la droga. Ninguno de los integrantes del destacamento está autorizado a tocarla.

El joven pertenece al grupo de compañeros que, en cuatro botes, tienen el encargo de revisar la ribera desde el mar. “Hacemos una especie de patrulla”, dice, e indica que redoblan la vigilancia en los meses de frentes fríos, porque el viento sopla fuerte del norte y aumenta las probabilidades de que recale alguno de esos bultos indeseados.

A pesar de que se desempeñan en condiciones arduas de sol y sereno, entre el mangle y los mosquitos, y hasta de manera casi anónima, Alien le atribuye gran importancia a su labor.

“En primer lugar, porque no buscamos reconocimiento personal, sino evitar por todos los medios que la droga que recala pueda llegar a la comunidad. Y en segundo, porque tenemos plena conciencia de los peligros que acarrean las drogas, sobre todo para niños y jóvenes. Aquí muchos somos padres, madres y otros abuelos, y debemos proteger a nuestros hijos y familias de ese flagelo”.

Todos a una

La aparición de cualquier bulto extraño en la zona del canal fluvial recibe la atención oportuna.

La aparición de cualquier bulto extraño en la zona del canal fluvial recibe la atención oportuna.

Los méritos del DMM de la comunidad Primero de Enero no son casuales, sino resultado de la disciplina, previsión, fortaleza ideológica y calidad humana de sus integrantes, que custodian sin descanso y en complejas circunstancias las decenas de kilómetros de litoral bajo su jurisdicción.

Elsa Montino Montes, presidenta de la Cooperativa de Créditos y Servicios, resalta que “aquí la gente es muy humana, unida, solidaria, combativa frente a los delitos. Sienten pena al hablar de sus acciones y no dicen todo lo que pueden haber hecho, pero realmente realizan grandes hazañas día a día.

“Este pueblo fue inaugurado por el comandante José Ramón Machado Ventura, quien nos ha visitado en diferentes momentos; y desde entonces la gente se ha mantenido íntegra y ha sido leal, a él, a Fidel y a la Revolución”, acentúa.

Elsa explica que la cooperativa pertenece al movimiento de los 100 000 quintales de viandas, granos y hortalizas; cuenta con siete brigadas y abarca 455 hectáreas, de las cuales 447 son de cultivos varios. “Al mantener estos atendidos y controlados estamos realizando también una prevención para evitar que puedan ser empleados para ilegalidades como la siembra de marihuana. Incluso, varios de nuestros campesinos pertenecen al Destacamento Mirando al Mar”, refiere.

A su juicio, no solo los miembros de ese grupo están a la expectativa, sino que todos los pobladores tienen la voluntad de cooperar en ese interés de mantener la salud ciudadana y la tranquilidad social. “Existe una cultura de vigilancia. Los factores de la comunidad trabajan mancomunadamente, de no existir esa vinculación no se obtendrían buenos resultados”, reflexiona Elsa.

Lo mismo piensa Raúl Antonio Vázquez: “gracias a ese trabajo social se ha creado en aquellas personas que no pertenecen al destacamento, el hábito de estar al tanto de cualquier anomalía e informar oportunamente a los jefes de grupos”.

Del ‘caso frutabomba’ y otros episodios

Julián (a la izquierda) y Félix Linares, dicen que están juntos en la familia y en la batalla cotidiana./ Foto JLSR/ BH

Julián (a la izquierda) y Félix Linares, dicen que están juntos en la familia y en la batalla cotidiana.

Iraida Moré, delegada de circunscripción y profesora de Educación Física, define que “como pueblo chiquito, todo el mundo se conoce”, de ahí que son capaces de identificar la presencia de alguien ajeno al barrio o cualquier movimiento sospechoso.

“Aquí hubo días en que dormíamos con la ropa y los zapatos puestos, para salir corriendo ante cualquier hecho. Recuerdo un caso que denominamos Operación Frutabomba. Se trató de un camión que vino desde Cienfuegos, con varias personas y una moto encima, y pasó por el pueblo rumbo al mar.

“Le salimos atrás y el chofer justificó que andaba por allí buscando una fumigación para frutabomba. Imagínate, por allá, en la costa, a las tres de la madrugada, dentro del monte. ¡A otro con ese cuento! Supusimos que las personas a bordo se iban del país y que el chofer iba a dejar el camión abandonado para regresarse en la moto. Pero llegaron los guardafronteras y dieron respuesta”.

Otro día, alrededor de las 11 de la mañana, recuerda el obrero agrícola Rodolfo Amador, descubrieron una carreta tirada por caballo que conducía un medio rústico de navegación encubierto con yerba. “Los hombres hemos tenido que entrar varias veces al monte detrás de salidas ilegales. En ese momento uno se pone a pensar si llevan niños, poniendo sus vidas en peligro, porque nadie sabe lo que es el mar, no es igual que estar en tierra”, enfatiza.

“Con nuestra actuación, además, evitamos el daño a la economía, porque para una salida ilegal se fabrica un medio rústico de navegación y para eso se requiere un motor, combustible, entre otros recursos que la mayoría de las veces son robados al Estado”, subraya Amador.

Las hermanas María y Ángela Téllez Navarro también tuvieron su “sobresalto” el año pasado, cuando cinco hombres aparecieron frente a su casa, con los rostros desencajados, colorados por el sol, deshidratados, descalzos y con las ropas raídas. Pedían agua y comida.

Cuenta María, trabajadora del círculo infantil: “Pensé que no habían podido salir del país y se decidieron a regresar. Discretamente mandé un mensaje al jefe de sector de la PNR. Él vino de inmediato y llamó refuerzos. Fue una experiencia impresionante. Una en ese momento siente una impresión muy fuerte, porque son personas desconocidas y no sabes cuáles son sus intenciones; pero a la vez sentimos satisfacción, porque mi hermana y yo pudimos participar en una acción positiva”, sostiene con orgullo.

Por ese quehacer sostenido y sus resultados, tanto las autoridades del Minint como la dirección de los CDR, a diferentes instancias, reconocen el papel que ha desempeñado el DMM en la comunidad Primero de Enero.

“El destacamento tiene un trabajo muy estable y está integrado por un personal diestro, combativo, con tradición revolucionaria. Es una zona donde las estructuras cederistas están bien organizadas y funcionan enérgicamente. Su actitud vigilante y avisos oportunos han permitido frustrar varios hechos que van en contra del orden social establecido”, resume Lucinda Vázquez, coordinadora de la mayor organización de masas en el municipio de Martí.

Hermanados, también, en la batalla

Las mujeres desempeñan un papel decisivo en las acciones de vigilancia./ JLSR/ Bh

Las mujeres desempeñan un papel decisivo en las acciones de vigilancia.

En su condición de fundador del Destacamento, el jubilado Félix Linares ha dedicado media vida a salvaguardar la tranquilidad en el poblado Primero de Enero. Hoy funge como segundo al mando de esa patrulla.

“Aquí dormimos poco. Este es un lugar ‘calentico’ por el gran número de salidas ilegales que se han presentado. Ha sido lo más grande. ¿Tú ves este palito con el que yo ando? Con él yo he caminado todo este monte hasta la costa. Igual estamos pendientes a cualquier posible recalo de droga”, comenta el veterano.

Entre sus múltiples peripecias vividas junto a sus compañeros, Linares recuerda que el año pasado hubo un episodio en que “tiraron un medio rústico al canal fluvial que va a desembocar en el mar, pero se accidentó y cogió candela, e incluso se quemaron dos o tres muchachos. Gracias a nuestra intervención y a la de las autoridades fueron rescatados a tiempo”.

Al lado de Félix, su primo y compañero de faenas, Julián Linares, refiere otra anécdota, inolvidable por el riesgo que corrieron. “En una ocasión fuimos tras una de esas salidas ilegales, con dos carros-patrullas y un camión. Propuse atravesar el camión en el terraplén, para que el que transportaba a los que intentaban salir no pudiera escapar, al regresar de la costa.

Nuestro objetivo es evitar que los recalos de droga puedan llegar a la comunidad, sostiene Alien Ramos./ JLSR/ BH

Nuestro objetivo es evitar que los recalos de droga puedan llegar a la comunidad, sostiene Alien Ramos.

“Esa idea casi nos cuesta la vida. Pues cuando se topó con el camino cerrado, el camión de esa gente hizo como que iba a parar, pero de repente aceleró y dio un ‘timonazo’ para esquivar el bloqueo, y si no andamos ligeros nos pasa por encima a dos compañeros más del destacamento y a mí”, recuerda entre risas.

Julián confirma, sonriente, que “este pueblo no se dormía ni se duerme”, en la vigilancia para evitar las salidas ilegales y la entrada de drogas al país. Viejos y todo, como nos vemos el primo y yo permanecemos alertas, de conjunto con el resto de la tropa. No vamos a aflojar la guardia. Estamos juntos en la familia y en la batalla”.

A lo largo y ancho de la geografía cubana abundan historias como la de este destacamento del municipio matancero de Martí. A pesar de que viven tierra adentro, sus integrantes son capaces de vencer la distancia hasta la costa, ya sea de día o de noche, para mantener seguras las fronteras del país.

Quiere decir eso que los Destacamentos Mirando al Mar cumplen una tarea fatigosa, de consagración y mucha voluntad, en condiciones adversas la mayoría de las veces, incluso desde el anonimato y sin mayor recompensa que la satisfacción de cumplir con el deber. Ello evidencia el alto compromiso y el amor de esas personas por su localidad y su nación.


Igor Guilarte Fong

 
Igor Guilarte Fong