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Publicado el 8 Marzo, 2019 por Liset García Rodríguez en Nacionales
 
 

8 DE MARZO

Estremecerse con un montón de mujeres

Cada día las cubanas emprenden sus faenas sin medir cuánto aportan a su hogar, a sus colectivos laborales, a la sociedad. Hasta fabrican tiempo para entregarse a la familia, a quienes necesitan de ellas, y no se dedican a pensar cuánto y por qué lo hacen: les basta ser útiles, necesarias y hasta imprescindibles.
Iris Benítez Fuego, directora comercial de la empresa Hormigón y Terrazo, disfruta su labor, y no olvida sus tiempos como jurista./ JLSR-Bh

Iris Benítez Fuego, directora comercial de la empresa Hormigón y Terrazo, disfruta su labor, y no olvida sus tiempos como jurista.

Por LISET GARCÍA

Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Apenas comienza a clarear el día. Ya dejó llena la tendedera de ropa recién lavada, tiene listo el desayuno, la cartera, la merienda de su niño de 7 años, a quien ella llama mi bebé. Mira al bulto de papeles que dejó encima del sofá la noche antes y va a su cuarto a vestirse. No le sobran minutos para peinarse mucho, y a toda velocidad se recoge el pelo y se pinta los ojos y los labios. Chequea que el bebé esté de completo uniforme, le anuda la pañoleta, y lo apura para dejarlo en la escuela antes de salir hacia el trabajo.

Se montan en el carro, pero recuerda lo que dejó sobre el sofá, y regresa a la casa. Son los informes que debe terminar de revisar antes de discutirlos en el consejo de dirección previsto para las 9:00 a.m. Diestra al timón, otro de los oficios que se impuso aprender para administrar mejor el tiempo, que es más que oro. Se detiene para entrar de la mano del hijo a su escuela, donde cada mañana lo deja casi una hora antes de comenzar las clases. Le da un beso, le acaricia los cabellos y habla con la auxiliar docente que está a cargo de los alumnos hasta que empiece el matutino. Sabe que su día será largo, y ni idea tiene de la hora en que podrá regresar a su hogar, donde otra nueva jornada de trabajo le espera. El esposo se encargará de llevar al niño de vuelta a casa, y con esa tranquilidad se despide otra vez de él.

Es un día como otros en la vida de Iris Benítez Fuego, directora comercial de la empresa Hormigón y Terrazo (HORTER), ubicada en el municipio de Arroyo Naranjo. Hasta allá va cada día, desde Mulgoba, donde está su casa. O a las unidades productivas de su entidad, distribuidas en varios sitios de la capital.

Es graduada de Derecho. Durante unos 10 años fue asesora jurídica de HORTER, experiencia que le ha permitido dedicarse a otras funciones. Por eso le resulta fácil hablar de bloques, baldosas, mosaicos y otros elementos de construcción, y de los planes de producción para el programa de la vivienda, las obras sociales y el turismo. Habla rápido y también mueve sus manos con agilidad. Le han dicho que parece un relámpago. Quién sabe si el fuego que le viene del apellido heredado de su tronco materno le regala esa energía a su temperamento.

En estos meses, tras el tornado que arrasó una parte de la ciudad, su labor se hizo más intensa aún, como ágil fue la respuesta de las autoridades gubernamentales en auxilio de los dañados por ese fenómeno atmosférico. Hasta allí, donde tantas viviendas quedaron destruidas, Iris fue una y otra vez, velando detalle a detalle que no faltaran los materiales necesarios.

Su empresa no solo asumió la tarea de aumentar las producciones, en especial de bloques, sino, al igual que otras, de llevarlos hasta las casas destruidas. Y como se decidió que cuadros de dirección estuvieran a pie de obra en los lugares del desastre para controlar la entrega de los materiales, evitar desvíos y otras irregularidades, Iris estuvo todos los días detrás y delante de los camiones encargados de la distribución.

Otras muchas mujeres trabajan en las industrias productoras, como jefas de brigadas, e incluso como jefas de unidades empresariales de base (UEB). En la nombrada Rogelio Paredes, que fabrica mosaicos, ubicada en Guanabacoa, abundan los rostros femeninos.

Allí Olga Lidia Rodríguez es la directora desde hace varios años. Sabe bien cómo lidiar con el trabajo y la familia al mismo tiempo. No pocas veces trae a su nieto con ella, una forma de colaborar con las muchas tareas hogareñas. Licenciada en Geografía, aporta sus conocimientos a la conducción de los procesos, junto a un equipo mayoritariamente de mujeres. Entre ellas, la jefa del taller, Yusnely Peña Morera, avezada en materiales de construcción y en la elaboración de losas de piso. Comanda un grupo de operarios que la respetan y admiran, porque al trabajo siempre lo mira de frente y dice al pan, pan.

A Yusnely Peña Morera, jefa del taller de la UEB Rogelio Paredes, el grupo de operarios a su cargo la respetan y admiran./ JLSR-Bh

A Yusnely Peña Morera, jefa del taller de la UEB Rogelio Paredes, el grupo de operarios a su cargo la respetan y admiran.

Abundan los rostros de mujer en esta fábrica de losas de piso, entre ellas, la técnica de calidad Yudeisi Pérez Venta./ JLSR

Abundan los rostros de mujer en esta fábrica de losas de piso, entre ellas, la técnica de calidad Yudeisi Pérez Venta.

Acostumbradas a trabajar bajo presión

Uno de los proyectos, el del albergue Castanedo, cuyas soluciones urgían porque quienes vivían allí ya habían perdido sus casas, se hizo en tiempo récord, apunta la arquitecta María Lissette Polo, jefa de atención a los municipios en la DCH.

Uno de los proyectos, el del albergue Castanedo, cuyas soluciones urgían porque quienes vivían allí ya habían perdido sus casas, se hizo en tiempo récord, apunta la arquitecta María Lissette Polo, jefa de atención a los municipios en la DCH.

Rostros femeninos abundan también en la empresa Diseño Ciudad Habana (DCH), donde María Lissette Polo Vilató encabeza la Dirección de Atención a los Municipios. Cuenta que el tornado también les dio tareas adicionales a varios de sus equipos de trabajo, los cuales se responsabilizaron con hacer los planos arquitectónicos de los locales que están siendo adaptados como viviendas, y de algunas ciudadelas arrasadas. En tiempo récord realizaron las evaluaciones de los lugares seleccionados, los levantamientos a pie de obra y los cálculos para los proyectos.

“Hay que hacer magia en muchos de esos sitios”, dice María Lissette. Pero “la sensibilidad que tras el desastre se despertó hacia las personas que lo sufrieron fue tanta que no nos cuesta hacer que aflore lo extraordinario.  Brota sin mucho esfuerzo”.

Ileana Seco Ramos es una de las arquitectas del Grupo de Diseño de Centro Habana, a cargo de esos trabajos. “Es nuestra forma de colaborar y ayudar a esas personas que tanto han sufrido”, opina.  “No es la primera vez que debemos trabajar bajo presión. Estamos acostumbradas a eso. Muchas nos hemos llevado los planos para trabajar con ellos en la casa, única forma de poder terminarlos en tiempo récord, mientras cocinamos y adelantamos otras tareas del hogar”.

Rita Chong y varias arquitectas y técnicas coadyuvaron a tener listos ya los proyectos de 55 de los 61 apartamentos que se construirán en la antigua fábrica de cocinas Estrella Roja, ubicada en el barrio de la Víbora. “Es una proeza haber hecho en cuatro días lo que normalmente tomaría 20 días o un mes, dependiendo de las soluciones”, apunta Rita.

La proyectista general de Estrella Roja, Ileana Seco, explica que si hubieran tenido más tiempo, probablemente el resultado sería mejor, pero el colectivo trabajó con rapidez, pensando mucho y bien. No faltaron el entusiasmo ni la motivación para dar el extra. Ni siquiera hubo que pedírselo al equipo, en el cual casi todas somos mujeres con hijos y diversas ocupaciones que atender. Su respuesta no se hizo esperar.

El equipo del grupo de diseño de Centro Habana está integrado mayoritariamente por mujeres./ JLSR-Bh

El equipo del grupo de diseño de Centro Habana está integrado mayoritariamente por mujeres.

Ileana Seco Ramos, proyectista general de los apartamentos que se levantarán en la fábrica Estrella Roja, muestra el resultado de lo logrado en pocos días, trabajando intensamente bajo presión.

Ileana Seco Ramos, proyectista general de los apartamentos que se levantarán en la fábrica Estrella Roja, muestra el resultado de lo logrado en pocos días, trabajando intensamente bajo presión.

 


Liset García Rodríguez

 
Liset García Rodríguez