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Publicado el 27 Marzo, 2019 por Lilian Knight Álvarez en Nacionales
 
 

La universidad a la par del desarrollo

¿Está la educación superior acorde a las demandas del país? ¿Son aplicados los resultados investigativos que desde sus aulas se gestan? Sobre estos temas se pronunciaron rectores y directivos de altos estudios del país, durante su balance nacional, que contó con la presencia de Miguel Díaz-Canel, presidente de los consejos de Estado y de Ministros

La universidad a la par del desarrollo.Por LILIAN KNIGHT ÁLVAREZ

Mucho se ha hablado de los retos de la educación superior en el país, y en el balance del cumplimiento de los objetivos del año 2018 no se hizo excepción. La disminución del ingreso, la desvinculación de las investigaciones de las demandas de empresas, o la no aplicación de los resultados, son algunos de los aspectos a mejorar.

Pero, durante el encuentro el doctor José Luis García Cuevas, asesor del Ministro de Educación Superior hacía un llamado de atención: “A pesar de que la producción de alimentos y la vivienda están identificados como los principales problemas del país, solo en cinco universidades se desarrollan las carreras de veterinaria e ingeniería química, mientras las de arquitectura y/o civil se estudian en siete.

Ante esta situación pudiera pensarse que existe poco interés de los estudiantes hacia estas especialidades, pero en las intervenciones de las rectoras de las universidades Agraria de La Habana y Tecnológica José A. Echeverría (Cujae), Adianez Taboada Zamora y Alicia Alonso Becerra, respectivamente, quedó claro que sí existe demanda de los aspirantes, no así capacidades.

Esto motiva a cuestionar: ¿es que estamos formando los profesionales que requiere el desarrollo de nuestra sociedad? ¿Es que las empresas y territorios concilian con la educación superior sus necesidades?

La realidad que descubren las respuestas también está motivada por el hecho de que siendo estos sectores estratégicos, los conocimientos en estas áreas transversalizan toda la actividad social. Es decir, probablemente otras esferas de la producción o los servicios requieran ingenieros químicos, por ejemplo, pero por una concepción tradicional o cerrada de su campo de actuación, simplemente no se solicita.

Esto reduce las posibilidades de empleo, y por ende influye en las motivaciones de los estudiantes al optar por una carrera u otra.

La solución no es implementar esas especialidades en todos los centros universitarios del país, sin que tengas las condiciones de claustro, materiales y tecnológicas, sino en las alianzas.

Principio fundamental de la integración en la educación superior, las alianzas garantizan la calidad en la formación de los estudiantes y la satisfacción de los territorios. Se trata de que una vez identificada las demandas profesionales, los municipios soliciten al centro universitario capacitado y de experiencia más cercano –sea en la misma provincia o en otra- la formación de especialistas hasta el penúltimo o último año.

Los estudiantes regresan a sus territorios de práctica y a desarrollar su ejercicio de tesis a fin de mejorar las capacidades de su localidad.

Ahora bien, todo este entramado sería insuficiente si no se logra vincular las investigaciones con los sectores productivos, e incluso, como sugiriera Alonso Becerra, la realización conjunta de los estudios por universidades y empresas, de modo que los resultados colectivos se apliquen en función del desarrollo y la productividad.

Como dijera el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, buena parte de la batalla económica, de la sustitución de importaciones, de la generación de encadenamientos productivos y bienes exportables, tiene respuesta desde la investigación realizada en nuestras universidades.


Lilian Knight Álvarez

 
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