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Publicado el 20 Abril, 2019 por Lilian Knight Álvarez en Nacionales
 
 

Comenzó sus sesiones el Congreso de la CTC

El cónclave se extenderá hasta el próximo miércoles. Mañana domingo, los delegados visitarán empresas y centros de la capital, y sostendrán encuentros durante los cuales ministros y otros directivos les proporcionarà informacién e intercambiarán opiones sobre el trabajo en los diferentes sectores,

Foto: Jorge Luis Sánchez/Bohemia

Lilian Knight, Marieta Cabrera y Heriberto Rosabal

El XXI Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba inició este sábado sus sesiones finales en el salón plenario del Palacio de Convenciones, con la presencia de José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central del PCC; Salvador Valdés Mesa, vicepresidnete primero de los consejos de Estado y de Ministros; Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y otros dirigentes del Partido, el Estado y el Gobierno, e invitados.

El secretario general de la CTC, Ulises Guilarte de Nacimiento, dió lectura ante los más de mil delegados presentes a una sìntesis del informe central, luego de declararse inaugurado el cónclave.

Para esta jornada inaugural están previstas, una vez concluya la lectura de la síntesis del informe central, conferencias de Marino Murillo Jorge, jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo de los Lineamientos, con el tema Actualización del modelo económico-social. Políticas aprobadas con una incidencia en el panorama laboral del país; Alejandro Gil Fernández, ministro de Economía y Planificación, acerca del Comportamiento de la economía cubana. Principales desafíos y prioridades, y Margarita González Fernández, ministra de Trabajo y Seguridad Social, sobre Política de empleo y salario. Impactos en el escenario laboral.

El XXI Congreso de la CTC se extenderá hasta el próximo miércoles. Mañana domingo, los delegados visitarán empresas y centros de la capital, y sostendrán encuentros durante los cuales ministros y otros directivos les proporcionaràn informaciones e intercambiarán opiones sobre el trabajo en los diferentes sectores, de acuerdo con las prioridades económicas y sociales actuales del pais.

El lunes, todo el día, sesionarán las cinco comisiones de trabajo para analizar el funcionamiento sindical, el aporte de los trabajadores a la eficiencia económica; los retos ante la transformación del escenario laboral del país; la labor político ideológica, y la representación y defensa de los derechos y deberes de los trabajadores, entre otros temas.

SINTESIS DEL INFORME CENTRAL

Foto: Jorge Luís Sánchez Rivera /Bohemia

Compañeros de la Presidencia

Delegadas, delegados e Invitados

Camaradas de lucha de las delegaciones extranjeras que nos acompañan.

Desarrollamos las sesiones finales del XXI Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba a pocos días de haber proclamado la nueva Constitución de la República, con ello comienza un importante espacio legislativo al que como organización sindical haremos un aporte protagónico desde nuestro ejercicio de representación.

A ello se suman trascendentes conmemoraciones, expresión de las heroicas tradiciones de lucha que enaltecen la historia patria, como los aniversarios 60 del triunfo de la Revolución, 150 de la Constitución de Guáimaro, 58 de la Victoria de Playa Girón y 80 de la Fundación de la CTC.

El magno evento de los trabajadores tiene lugar en un contexto internacional injusto y excluyente. América Latina y el Caribe han recibido el impacto de la escalada injerencista del gobierno de Estados Unidos y su política neoliberal, que han logrado revertir los avances sociales alcanzados en el proceso integracionista de la región y generado nuevas amenazas para nuestros pueblos, en especial para la hermana República Bolivariana de Venezuela, que se mantiene firme en la defensa de su soberanía y autodeterminación.

Rechazamos categóricamente la aplicación del Título III de la ley Helms-Burton, con esta nueva medida se refuerza el bloqueo y se expande los efectos extraterritoriales de las acciones de agresión norteamericanas contra Cuba.

Como continuidad del XX Congreso de la CTC, se aprobó el programa para la implementación hasta las bases sindicales de 30 Objetivos de Trabajo, y se han evaluado sistemáticamente sus resultados por los organismos de dirección.

Durante el quinquenio los análisis se concentraron en el funcionamiento sindical; la política de cuadros y la sindicalización; la capacitación sindical, laboral, económica y jurídica; la realización de las asambleas de afiliados y trabajadores y de representantes; el cumplimiento de los planes de la economía y su eficiencia; la preparación política ideológica, las transformaciones en la composición y relaciones del escenario laboral; la política de empleo y salario; los sistemas de pago, los Convenios Colectivos de Trabajo, las condiciones laborales, la Seguridad y Salud en el Trabajo, así como la batalla contra el delito, las ilegalidades y la corrupción.

Recibió particular atención el examen de la composición del empleo, sus relaciones y cambios del marco regulatorio, el que consideramos como el principal impacto de la actualización y el perfeccionamiento del modelo económico-social en el escenario laboral del país.

Al cierre de 2018 se encontraban ocupados en la economía 4 millones 482 mil 700 trabajadores, 3 millones 67 mil en el sector estatal y en el no estatal 1 millón 415 mil 700, con una tasa de desocupación del 1,7%, cuyo bajo nivel es reflejo de la voluntad política de la Revolución de reconocer el derecho al trabajo y a obtener un empleo digno.

La expresión más directa del cambio en la composición del empleo se aprecia en la sostenida diversificación y crecimiento de las formas de gestión no estatal, que ya alcanza el 32% del total de ocupados. Ello ha impuesto la necesidad de incorporar una práctica sindical nueva, con un estilo y métodos más creativos que permitan elevar el reconocimiento a la capacidad organizativa, de representación y convocatoria de la organización, objetivo en el que persisten no pocas insuficiencias.

El proceso orgánico preparatorio del XXI Congreso de la CTC inició con el lanzamiento de su Convocatoria en enero de 2018, la que fue objeto de lectura y discusión en 85 mil 167 colectivos laborales con una participación del 92,2% de los trabajadores. Este fue un escenario de debate abierto y democrático donde se captaron 120 mil 153 opiniones que permitieron determinar las tendencias y asuntos a incluir en el documento “Bases para el Fortalecimiento de la Misión del Movimiento Sindical Cubano”, de cuyo examen se derivaron otros 184 mil 728 planteamientos que aportaron ideas para el perfeccionamiento del desempeño de la organización,  incluidas críticas en el 11% de las asambleas, y mayoritariamente se respaldó la necesidad del sindicato como elemento movilizador y de contrapartida en el espacio laboral. Fueron elegidos 74 mil 922 precandidatos y finalmente mil 200 delegados al Congreso. Como candidatos a miembros del Consejo Nacional de la CTC se eligieron 63 mil 930 compañeros.

Consciente de su carácter estratégico, se priorizó el sistema de control y chequeo de la política de cuadros, dirigido al completamiento y estabilidad de la plantilla, la que está cubierta al 96,1%. Existen 173 plazas vacantes, el 64% al nivel municipal, todas las provincias y sindicatos mantienen hoy plazas vacantes.

En su necesaria transformación se ha trabajado con integralidad, cambiando métodos dirigidos a reforzar nuestro trabajo en la identificación de compañeros con liderazgo y potencialidades, lo que aún  requiere mayor atención y prioridad por los máximos jefes en cada lugar y una evaluación sistemática de los resultados que se alcancen.

Foto: Jorge Luis Sánchez/Bohemia

En este contexto se ha jerarquizado la capacitación sindical, laboral, económica y jurídica, pues no solo es necesaria, resulta imprescindible para tener un sindicato con voz propia en los espacios de dirección colectiva y capacidad de negociar con los empleadores.

Al propio tiempo, en todos nuestros organismos de dirección se realizaron análisis periódicos sobre el funcionamiento de la organización, desde una visión que supera los espacios orgánicos y lo considera la vía para desde la práctica legitimar el liderazgo del sindicato que asegure canalizar la capacidad decisoria de los trabajadores en todos los niveles. En la consecución de este objetivo se mantienen deficiencias que afectan el reconocimiento a la gestión del sindicato por afiliados y empleadores.

Aunque se han dado pasos en la planificación de la vinculación de los cuadros, esta no alcanza el carácter diferenciado, no se aprovecha el fondo de tiempo mayoritariamente en la atención a las bases y tareas priorizadas, y se requiere superar definitivamente las evaluaciones estadísticas sobre la efectividad que se logra en las transformaciones a las problemáticas que se detectan.

Igualmente se trabajó en el perfeccionamiento de la organización y realización de las asambleas de afiliados y trabajadores, y de representantes, en interés de romper la formalidad e improvisación que en ocasiones se manifiesta, al limitarlas a un escenario donde exponer preocupaciones y demandas, y no utilizarlas como un espacio esencial para demostrar por los trabajadores y el sindicato sus potencialidades de plantear alternativas y soluciones a los múltiples y complejos problemas que diariamente surgen en un colectivo laboral. Algunas administraciones minimizan la importancia de este insustituible momento de intercambio y prevalecen varias insatisfacciones con el nivel y oportunidad de respuesta o solución que se alcanza.

Bajo el principio de que el sindicato organiza a los trabajadores para después influir en su formación y representarlos, la sindicalizacion en sus tres fuentes tuvo una atención permanente, no obstante, todavía hay que desterrar las concepciones esquemáticas con un contenido económico que permanecen en algunos lugares. Su carácter consciente, voluntario e individual son las bases que sustentan la evaluación del compromiso asumido por los trabajadores y que se refrenda en la asamblea.

Por su trascendencia requiere consolidarse definitivamente la atención a los jóvenes trabajadores, desde la óptica educativa y prácticas más innovadoras en los actos de recibimiento, la asignación de tutores y la promoción de espacios para su participación protagónica como líderes de proyectos y garantías para su superación profesional.

La política dirigida a la atención y sindicalización de los trabajadores no estatales ha contribuido a seguir avanzando desde un aprendizaje mutuo. El mayor tiempo lo hemos dedicado a promover, desde una más efectiva labor de representación de sus demandas, el reconocimiento al papel del sindicato. Se logró al cierre del 2018 sindicalizar el 62,8%, tendencia que marcó un decrecimiento respecto al año anterior. Se identificaron como causas la incertidumbre que generó la paralización de varias actividades, insatisfacciones con decisiones de la política de perfeccionamiento de las normas, unido a la improvisación y falta de liderazgo del trabajo sindical. Las principales deficiencias se concentran en los sindicatos de Comercio, Gastronomía y los Servicios, Transporte y los Puertos, Hotelería y Turismo, Industrias, Construcción y Administración Pública, y en las provincias de La Habana, Granma y Santiago de Cuba.

Foto: Jorge Luis Sánchez/Bohemia

Resulta imprescindible superar que no siempre contamos durante los espacios de intercambio con la presencia de los organismos estatales de relación, hoy órganos rectores, ni con la dirección de los gobiernos locales, prevalecen demandas en temas como el establecimiento de un mercado mayorista de venta de productos liberados; que los inspectores trabajen con mayor rigor y sistematicidad contra los ilegales; y la falta de condiciones en los locales y áreas de concentración, todos examinados con los organismos vinculantes a su respuesta.

Están presentes también indisciplinas y violaciones de la legalidad que han proliferado ante las deficiencias de las instituciones encargadas de su inspección y control, incluyendo la ausencia de combatividad de nuestras estructuras sindicales.

Señalar además que desde enero de 2016 se implementaron, en respuesta al acuerdo del XX Congreso, las modificaciones a la política de contribución a la defensa, la cual pasó a denominarse “Mi Aporte a la Patria”. En su aplicación no se logró inicialmente un adecuado aseguramiento político, lo que se ha venido revirtiendo. Esta es una tarea que debemos perfeccionar, aportando argumentos para la correcta aplicación de los principios sobre los que se sustentan los compromisos de manera consciente y voluntaria, sin cuantías y fechas preconcebidas.

Como clase obrera en el poder somos portadores de la convicción que la sociedad socialista próspera y sostenible que hemos decido construir, donde predomina la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción, solo podrá alcanzarse como fruto del trabajo eficiente y eficaz, con conciencia del deber, y una activa participación de cada trabajador desde su condición de propietario común en alianza estratégica con los campesinos.

En el estratégico frente de la batalla económica como la tarea principal, dirigida a potenciar las capacidades productivas y la eficiencia de nuestro plantel industrial, se continuó fortaleciendo el derecho de los trabajadores a participar en la gestión económica de sus entidades, aun cuando se mantienen tensiones en la asignación de portadores energéticos, déficit en la balanza de pagos en divisas, elevado nivel de endeudamiento, incumplimiento del proceso inversionista, imprecisiones en los encadenamientos productivos e intermitencia en el suministro de insumos y materias primas.

El proceso político de presentación e información del plan y el presupuesto contribuyó a que se alcanzara en la mayoría de los colectivos el compromiso con lo aprobado, sin embargo continua presente en no pocos organismos de la administración la dilación en la desagregación de las cifras, que rebasa en ocasiones el primer trimestre del año, explicaciones tecnocráticas que no identifican las reservas en términos de eficiencia, y la distribución uniforme de indicadores sin distinguir la estructura productiva y el aporte de cada colectivo.

Al suscribir que el plan es lo mínimo a alcanzar y la vía fundamental para la dirección de la economía, durante su elaboración los sindicatos han defendido se incluyan las fuentes materiales y financieras para dar solución a las demandas de los trabajadores, el mejoramiento de sus condiciones laborales, así como el respaldo al reconocimiento moral y material, asunto que no siempre ha encontrado receptividad.

Con su participación en los consejos de dirección y otros espacios orgánicos, las organizaciones sindicales tienen que promover el debate sistemático del cumplimiento de la ejecución, evaluación y control del plan, espacio desde donde debemos elevar el compromiso y la exigencia sindical en temas como la generación de renglones exportables, la sustitución de importaciones, las cadenas de impagos ante el crecimiento de las cuentas por cobrar y pagar vencidas, la no certificación de la contabilidad y los elevados inventarios ociosos, unido al descontrol en el consumo de combustible.

Una mirada diferente requiere, desde el control sindical, la batalla contra el robo y el desvío del combustible, no desde su descripción anecdótica, y si desde el análisis sistemático en nuestras asambleas sindicales del cumplimiento de los índices de consumo y la incorrecta utilización de las tarjetas magnéticas. Todavía no logramos se comprenda que el combustible es la primera factura de gastos de importación del país.

La Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR)  ha multiplicado su aporte en términos de fabricación y recuperación de piezas de repuesto, optimización de índices de consumo y sustitución de importaciones, ello es expresión de una integración más efectiva con las direcciones de Ciencia, Tecnología e Innovación de los organismos y una mayor exigencia de los sindicatos al cumplimiento del plan temático. Se mantiene en discusión la propuesta de modificación del Decreto 120/1984 Reglamento de la Ley 38.

Como corresponde a su repercusión en el escenario laboral, fue crítica y aportadora la evaluación del comportamiento de la Política de Empleo y Salarios en los diferentes niveles de nuestros organismos de dirección.

Relacionado con el empleo, el movimiento sindical ha respaldado la política de reordenamiento laboral, ejerciendo el papel de garante del principio de idoneidad demostrada durante la admisión y la promoción al empleo. Al cierre de 2018, ejercían el pluriempleo 18 mil 12 trabajadores del sector estatal.

Una atención particular han recibido los procesos de disponibilidad laboral, los aprobados en los últimos cinco años no superan el 50% de cumplimiento y de lo ejecutado, la mitad se vuelve a insertar en el propio sistema empresarial sin mediar ningún proceso de recalificación.

Por otra parte, la CTC y sus sindicatos no hemos logrado influir con efectividad en las direcciones administrativas para defender con mayor firmeza, que no sea la variable fuerza de trabajo el único indicador que regula la eficiencia económica en los procesos productivos y de servicios. Subyacen otros problemas en la organización y normación del trabajo, la reducción de gastos administrativos, en la disciplina laboral y tecnológica, en el aprovechamiento de las capacidades instaladas y en la oportunidad de la contratación económica, que se minimizan en estos análisis.

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A partir de la información brindada por los órganos, organismos y organizaciones superiores de dirección empresarial, al cierre de 2018 se controlaron 31 mil 379 trabajadores interruptos, el 91% en las OSDE atendidas por los ministerios de la Industria Alimentaria, Industrias, Transporte, Construcción, Agricultura, y Energía y Minas, así como por BioCubaFarma. Fueron reubicados temporalmente 4 mil 967 trabajadores (16%), cobran garantía salarial 17 mil 277 (55%) y sin garantía salarial 9 mil 55 (29%).

Los trabajadores directos a la producción representan el 94% del total (29 mil 604). Se identifican como causas fundamentales la falta de materias primas y materiales de importación que paralizan el proceso productivo de manera discontinua, rotura de equipos tanto industriales como de transporte, falta de piezas de repuesto y paralización por reparación capital y mantenimiento general de equipos e instalaciones.

Asimismo, resulta necesario destacar que en la última década la población ocupada en el país ha envejecido. Hoy el 61% de los ocupados tiene 40 años o más, tendencia que no se revertirá a corto plazo.

Al cierre de enero del presente año ejercen el trabajo por cuenta propia 584 mil 477 personas, el 66% de ellas en las provincias de La Habana, Matanzas, Villa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba.

Las actividades más representativas son la elaboración y venta de alimentos, transporte de carga y pasajeros, arrendamiento de vivienda, habitaciones y espacios, agente de telecomunicaciones y los trabajadores contratados asociados en lo fundamental a las dos primeras actividades.

Como resultado de las valoraciones sobre dudas e inconformidades, el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros aprobó,  el 4 de diciembre de 2018, la adecuación de la Política para el Perfeccionamiento del Trabajo por Cuenta Propia, fundamentalmente en aquellos aspectos más restrictivos, ratificó la validez de esta forma de gestión en el Modelo Económico Cubano y la necesidad de su funcionamiento con orden, disciplina y en el marco de la legalidad.

El salario fue el planteamiento más reiterado y generalizado, asociado con lo insuficiente que resulta y el déficit de su capacidad de compra ante los elevados precios en el mercado minorista. Su negativo impacto se manifiesta en una migración laboral de magnitudes importantes, apatía por el trabajo y desinterés en ocupar responsabilidades. Ante esta compleja situación, se han venido adoptando decisiones con carácter parcial para su incremento en actividades o sectores, mediante la actualización de las normas para las formas y sistemas de pago en el sector empresarial condicionado al cumplimiento de indicadores límites y directivos.

El salario mensual por trabajador del sistema empresarial al cierre de 2018 ascendió a 871 pesos, superior en un 6% al planificado; 946 mil trabajadores y mil cinco empresas alcanzaron un salario medio inferior a la media del país. El 14% de los trabajadores (198 mil) reciben salarios menores o iguales a 440 pesos.

En el sistema presupuestado es de 634 pesos, similar al de 2017. En los organismos y órganos del Poder Popular que no reciben incrementos desde 2005, es de 485 pesos.

Con la aplicación de los sistemas de pago por resultado el salario medio se incrementó 326 pesos entre los años 2014 y 2017, no obstante, las experiencias negativas en su aplicación, unido a las afectaciones en los aseguramientos materiales y financieros y las deficiencias en la planificación, demandan su perfeccionamiento.

Un efecto positivo en el ingreso de los trabajadores aportó la distribución de utilidades, la cual ha mantenido una tendencia ascendente tanto en el número de trabajadores beneficiados como en los montos distribuidos. Se mantiene como insatisfacción la limitación del derecho a recibirla a los trabajadores que se les aplicó una medida disciplinaria, además de no haberse concluido la propuesta para su utilización en la apertura de un nuevo destino para la estimulación material.

Del mismo modo, durante el periodo suman entre 800 mil y 900 mil los beneficiados con los sistemas de estímulos en pesos convertibles, con una cuantía media por trabajador de 11 CUC.

Reconocemos que lo aplicado constituye una alternativa bajo las actuales condiciones de la economía en aras de defender y balancear los intereses de la nación, colectivos e individuales, pero no es la solución definitiva al cumplimiento del principio de distribución socialista, y al reconocimiento constitucional que el trabajo remunerado debe ser la fuente principal de ingresos que permita la realización de los proyectos individuales, colectivos y sociales.

Bajo este contexto y como parte de su labor movilizativa, los sindicatos nacionales instrumentaron en diferentes periodos movimientos emulativos-productivos para impulsar sectores primarios y básicos de la economía, y se reconocieron las experiencias de vanguardia con el otorgamiento de condecoraciones estatales a trabajadores y colectivos, en ello aún mantenemos insatisfacciones ante el desbalance de lo presentado por ramas y territorios.

El riguroso y crítico examen del complejo y vergonzoso asunto del delito, la corrupción, las ilegalidades y las indisciplinas sociales y laborales que se registran en los colectivos, nos ha conducido a replantearnos lo hecho y adoptar nuevas acciones en la batalla por combatir este flagelo, en lo que no hemos alcanzado la integralidad y efectividad necesarias, sobre todo en el aspecto preventivo-educativo, al igual que en la combatividad y el repudio ante tales hechos. Lo anterior impone despojarnos de exhortaciones y consignas y asumir en la práctica cotidiana una conducta basada en principios éticos y morales y en la defensa incondicional de la legalidad.

Considerado cardinal en nuestro ejercicio de representación, durante el periodo junto a los empleadores se implementaron acciones que tributaron al mejoramiento continuo de las condiciones de trabajo, con el fin de alcanzar ambientes laborales sanos y seguros. Se aseguraron los presupuestos destinados por el gobierno a este propósito, no obstante, en 2018 se han presentado serias dificultades relacionadas con la existencia, falta de previsión, y dilatada contratación para la adquisición y distribución de los medios de protección individual y colectiva, mayoritariamente por causas subjetivas.

Por su relación directa con la credibilidad de la organización, la CTC, los sindicatos y de manera particular la oficina de atención a los trabajadores ha venido perfeccionando el  sistema de trabajo para la atención a las quejas, denuncias y reclamaciones. En este sensible tema llama la atención que más del 30% de los reclamantes les asistió el derecho o parte del mismo.

En esta misma dirección la negociación colectiva, importante herramienta para la labor del sindicato, aunque se ha avanzado es preciso generalizar el fortalecimiento y preparación de las comisiones negociadoras, en la objetividad y la calidad de las cláusulas, la elevación de la participación de los trabajadores y fundamentalmente la exigencia del cumplimiento por las partes de  lo acordado e inscripto en los Lineamientos Generales y los Convenios Colectivos de Trabajo.

Se trabajó en el perfeccionamiento del trabajo político ideológico con una concepción de permanente actualización, de manera particular el enfrentamiento a las campañas de subversión ideológica, las que bajo diseños y métodos cada día más sutiles y encubiertos tratan de desmontar los valores patrióticos que ha cultivado en nuestros trabajadores la obra de la Revolución. Los ejemplos vinculados al llamado de olvidar la historia, el uso de símbolos extranjeros y las ofertas de becas para construir líderes artificiales como agentes de cambio, son ilustrativos del reto al que nos enfrentamos.

Las acciones divulgativas y de combate en las redes sociales, a partir de las nuevas tecnologías de la información y una mejor utilización de sus plataformas, propiciaron la generación de contenidos más creativos para su circulación regular en varios boletines digitales, además se intencionó el crecimiento de nuestros cibercombatientes, lo que ha contribuido a difundir desde nuevos códigos comunicacionales, las razones y verdades de los trabajadores.

La labor de la CTC y sus sindicatos en el ámbito internacional se desarrolló en correspondencia con la política exterior de la Revolución Cubana. Se han diversificado y consolidado las relaciones con organizaciones sindicales amigas y otras de ideologías diferentes que con respeto han mostrado interés en conocer la realidad política, económica y sindical de Cuba, y asumido el compromiso de luchar por la eliminación del bloqueo económico, comercial y financiero y la devolución del territorio ilegalmente ocupado en la Base Naval de Guantánamo.

Como una de nuestras prioridades estratégicas, hemos reafirmado el apoyo al fortalecimiento de la Federación Sindical Mundial (FSM) y a sus Uniones Sindicales Internacionales, del mismo modo la voz de Cuba ha sido portadora en las sesiones anuales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de la solidaridad militante con los pueblos que en el mundo luchan contra las políticas discriminatorias en el ámbito laboral y sindical.

Compañeras y compañeros:

Tener la capacidad de identificar con precisión nuestras insuficiencias, nos permite diseñar y construir el consenso para enfrentar su solución. El escenario actual impone de manera insoslayable y urgente, que la creatividad, la preparación sólida y el análisis profundo sean esencia y contenido de nuestra labor cotidiana. No habrá labor sindical si el sindicato no ejerce su papel de dirigente y de representante, si no funciona, moviliza y educa, siempre enarbolando la unidad como principio clave.

El gran reto de la organización sindical y de sus dirigentes es estar a la altura de un pueblo como el nuestro, en este momento especial y decisivo para la Patria. Alcanzarlo implica actuar con sensibilidad, convertir la  preparación en una necesidad permanente, predicar con el ejemplo, argumentar y discutir de manera franca y abierta, sin dogmas ni consignas vacías.

Sabemos que es una batalla difícil. Pero las cubanas y cubanos, en especial la clase trabajadora, contamos con todo lo necesario para vencer: tenemos una causa justa por la que luchar, extraordinarias conquistas que defender y las convicciones, la organización y los medios para lograrlo. Nos guía nuestro glorioso Partido, el Partido de Fidel y de Raúl, legítimo heredero y continuador de la Revolución iniciada por los próceres de la Patria hace 150 años. Con ese inconmovible fundamento ratificamos el lema que preside este XXI Congreso:

“UNIDAD, COMPROMISO Y VICTORIA”

 

 


Lilian Knight Álvarez

 
Lilian Knight Álvarez