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Publicado el 29 Abril, 2019 por Irene Izquierdo en Nacionales
 
 

El agua en La Habana Vieja… ¿susurro o viva voz? (+ audio, video y fotos)

A la elevada cifra de personas que en La Habana Vieja reciben el agua mediante carros cisterna, se suma el hecho de que toda esa área presenta un desarrollo económico-social progresivo –auge del turismo y del plan de desarrollo de la Bahía, entre otros-, y en las condiciones actuales no es posible brindar un servicio de óptima calidad
El agua en La Habana Vieja… ¿susurro o viva voz?

Como en el resto de la conductora, en este tramo de Diez de Octubre y Agua Dulce, las obras de drenaje y conductora deben quedar perfectas.

Por IRENE IZQUIERDO

Fotos: ANARAY LORENZO

La Habana cuenta muchas historias sobre la vida cotidiana de su gente. Un tema reiterado es el de los avatares con el suministro de agua…, desde la que no llega a un lugar específico por problemas de las redes o carencia del recurso, hasta la que se escapa por las arrugas de las viejas tuberías. El agua de esta urbe es capaz de reflejar tantas historias que pueden ser la suya misma.

De un video, cortesía de Aguas de La Habana, pudimos extraer esta breve historia:

“En la Cuba colonial diversas fuentes abastecieron a las villas y poblados fundados por los españoles. Fueron ríos, arroyos y manantiales los que permitieron satisfacer los requerimientos de la población de entonces.

El agua en La Habana Vieja… ¿susurro o viva voz?

Para rehabilitar estas redes se ha trabajado muy fuerte y rápido, a fin de evadir el período lluvioso.

“Transportar el agua desde las fuentes de origen era difícil y costoso; se hacía por mar, con barcazas, o por tierra, a lomo de bestias. De ahí, el surgimiento de los primero sistemas de almacenamiento, como las cisternas, los pozos criollos y los aljibes. Estos últimos consistían en depósitos subterráneos, alimentados por la lluvia, que aseguraban un buen volumen de agua para uso familiar, pero resultaban muy costosos. Los primeros pobladores de San Cristóbal de La Habana también pasaron por grandes penurias, debido a la escasez de agua.

“La primera noticia que se tiene en nuestro país de un proyecto de ingeniería, data de 1544, y se hizo para captar el agua del río La Chorrera  -hoy Almendares-; a finales de 1566 comenzó la ejecución de la conocida Zanja Real, considerada el primer acueducto de Cuba y el primero construido por los españoles en América. Sirvió a los pobladores de la urbe por 243 años.

“A principios del siglo XIX la ciudad no saciaba su sed, y por Decreto Real fueron aprobadas las obras del Acueducto de Fernando VII. Partía del Almendares, por Ciénaga, al Cerro y la Calzada de Jesús del Monte, hasta la puerta de tierra de Monserrate y Muralla, y de ahí, a la población de intramuros”. Era insuficiente aún.

“En el siglo XIX fue edificado el Acueducto Fernando VII. Cerca de El Husillo se construyó una toma que aportaba el agua a través de la Zanja Real hasta La Habana Vieja”.

Más tarde se construyó el Acueducto de Albear, su construcción comenzó en 1858 y concluyó en 1893. Esta obra ingeniera, mundialmente conocida, sirve el agua por gravedad a gran parte de La Habana, desde hace más de un siglo.

Es parte de la historia del suministro de agua a la parte vieja de La Habana, prácticamente desde su surgimiento; es decir, los problemas del servicio escaso han acompañado a la vieja urbe casi desde su surgimiento.

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I

El agua en La Habana Vieja… ¿susurro o viva voz?

Vista de un pequeño tramo de la nueva conductora.

Pletórica de contento se tornó Loreto Isabel Martiatu, aquel agosto de 1960, cuando su esposo llegó al cuartico donde vivían agregados en La Habana Vieja, con la llave de la nueva casa en la mano. Era la necesidad de muchos años. Pasado aquel primer momento, se quedó pensativa y preguntó: “Hay agua en ese lugar? Porque me niego a continuar cargándola”.

Ella vivía con una tía calle Luz 416, en Picota y Villegas, y contó a los reporteros que, “desde que tuvo ‘uso de razón’, en aquella casa de vecindad el agua no llegaba a la pila y había que salir a buscarla en las edificaciones de la zona aledaña, si los dejaban.

“Esto que le hablo data desde 1945, porque cuando Grau San Martín subió al poder en 1944, ya mi tía vivía en ese lugar; yo tenía 12 años -nací en 1934-, y el agua no llegaba a la llave de atrás; era una pila en un vertedero grande. Según decían los vecinos que llevaban mucho tiempo allí, había una llave maestra, pero la presión era muy poca. Por eso, empezaron a cargar agua en diferentes calles… ¡era una verdadera agonía!”.

II

Por casi 20 años Migdalia Duarte sufrió los efectos de la sequía. Al parecer eran casi   infructuosas las gestiones del delegado de su circunscripción, en el municipio de Playa, para conseguir la colocación de una tubería que llevara el agua a su lugar de residencia en el oeste de La Habana.

Con frecuencia, el viento arremolinaba el polvo rojo del lugar, y lo impregnaba sutilmente en el césped, las hojas de los árboles, la ropa, la piel… e iba a ocultarse en los más increíbles rincones de cada casa de Cangrejeras.

Es una historia repetida en los cuatro puntos cardinales de provincia aun cuando no han faltado esfuerzos de las autoridades en el territorio-, porque el abasto de agua ha sido uno de los servicios indispensables evaluados de críticos durante mucho tiempo.

Por suerte, el ritmo apacible de la zona donde reside Migdalia se rompió un día, con la llegada de un equipo de trabajo encargado de realizar la interconexión de una conductora entre Ariguanabo y Santa Fe, que solucionaría el añejo problema. Más, no todas las personas con dificultades de acceso al recurso natural han tenido la misma posibilidad. ¿Por qué?

Son apenas dos testimonios de los infinitos que se pueden referir en La Habana como provincia, a lo largo de varios años, porque sus habitantes han sentido el rigor de la insuficiente infraestructura  –algo que ha ido mejorando en las dos últimas décadas, con un millonario sistema inversionista-, el deterioro de las redes, desde las ramales hasta las intradomiciliarias en las zonas donde se recibe regularmente el agua, y  el rigor de una sequía cuyo ciclo se acorta –viene y va- cada vez más en detrimento de la estabilidad del suministro. Tanto les ha preocupa la carencia, que, a pesar de no constituir un problema nuevo, lo aprecian como tal cada vez que se presenta.

EXTRAER MENOS AGUA, DAR MEJOR SERVICIO, SER MÁS EFICIENTES

La Habana es un hervidero… Se está haciendo de todo: casas nuevas o reparadas por aquí; carros de estreno para la recogida de basura por allá; arreglos de calles por este lugar; pintura de inmuebles por aquel otro…, en fin, que por todas partes se palpa que la fiesta por los 500 de esta capital caribeña está el empeño de muchos.

El agua en La Habana Vieja… ¿susurro o viva voz?

En obras de esta envergadura es imposible evitar las molestias del polvo y el fango.

En ocasiones, la gente se queja, sin tener en cuenta que, muchas veces para encontrar la solución definitiva a un problema, hay que demoler estructuras o romper calles, como ha ocurrido con la conductora para mejorar el abasto de agua a La Habana Vieja.

Años, recursos y mucho esfuerzo han dedicado en La Habana a construir y rehabilitar redes; en todos los municipios está la impronta del quehacer hidráulico. Cada año se incrementan los kilómetros ejecutados y el número de usuarios que reciben el suministro diariamente, y este año se pretende lograr el millón recibiendo ese servicio.

Desde marzo se ejecuta la referida conductora. Es una obra de las más importantes –son 8,7 kilómetros de diferentes diámetros-, de la provincia, porque se beneficiarán unos 91 mil habitantes.

Zona de significativo interés económico y social, la situación de La Habana Vieja resalta por un servicio discontinuo e insuficiente, debido a las bajas presiones en la llegada de agua, lo cual motiva que más de ocho mil 600 personas estén incluidas en el plan permanente de suministro mediante pipas, vehículos que deben realizar más de 800 viajes por semana, en virtud del cumplimento del programa previsto.

Toda esa área presenta un desarrollo económico-social progresivo –auge del turismo y del plan de desarrollo de la Bahía, entre otros-, y sin el suministro adecuado de agua no es posible brindar un servicio de óptima calidad.

En un intercambio con la prensa Alexei Hernández Pérez, jefe de Proyectos de Aguas de La Habana, y Rosaura Socarrás Ordaz, proyectista principal, precisaron que para la ejecución de la obra además de Aguas de La Habana, se incorporaron también la Empresa de Mantenimiento y Rehabilitación de Obras Hidráulicas de Occidente (Emaroho), la Empresa Constructora de Obras de Ingeniería (Ecoing) 25, del Grupo de Construcción y Montaje del Micons.

Aunque solucionar esta problemática ha estado por largo tiempo en los planes y proyectos de la provincia –explicaron-, la proximidad de los 500 años de fundada la Villa de San Cristóbal de La Habana, ha constituido motivo para la materialización de diversas obras, entre las cuales se incluye esta conductora.

¿Qué encontraron en Agua Dulce y Diez de Octubre? Rosaura Socarrás Ordaz responde:

FACILITAR EL SUMINISTRO DE AGUA Y LAS CONDICIONES PARA LOS MANTENIMIENTOS

Tania Tamara Enríquez Izquierdo, técnica a pie de obra, sabe que en medio de tantas complejidades, hay que velar por la calidad de la importante obra.

Tania Tamara Enríquez Izquierdo es una mujer muy segura. Disfruta el trabajo que realiza y lo hace con la entrega de quien sabe que en cada obra le va la vida. Técnica en Recursos Hidráulicos, hace 30 años que labora en Aguas de La Habana, donde ahora es jefa de departamento en la Base de Saneamiento Centro, y atiende a Cerro y Diez de octubre.

Los reporteros llegan a la obra en un momento de intenso bregar, y luego de dar algunas instrucciones, Tania les explica:

“Las jornadas son intensas; por su trazado, la construcción de la conductora afectó el drenaje que baja por San Joaquín a Vía Blanca. Por ahí pasaba la línea de alcantarillado, viejo tubo que pasa por dentro de unos cajones inmensos. Ahora aliviamos considerablemente. De esa línea sacamos sedimentos que durante muchos años han obstruido a la parte alta.

“Estas reparaciones facilitan los mantenimientos, porque a la vez que abrimos para arreglar, pudimos hacer los nuevos registros para evitar que se vuelva a tupir, con mantenimientos cada tres o seis meses. Igualmente, restauramos una rejilla inutilizada por los sedimentos”.

Al preguntarle si esta es la obra más compleja que haya enfrentado, respondió. “Difícil, sí, pero la más compleja…,

Si durante mucho tiempo la voz del agua no se ha sentido en La Habana Vieja del modo que debía, para garantizar el servicio, ahora sí será posible, pero no para derrocharla, sino para usarla con moderación. Ahorrar más, permitirá tener más.

Cuando en este sitio informamos que se construiría esta conductora, entre los comentarios de los usuarios recibimos el de Gerardo Acosta Hernández, quien afirmó:

“Creo que es unas de las mejores maneras de celebrar el 500 aniversario en la ciudad. El desabasto de agua ha contribuido al empeoramiento de la imagen de la ciudad (tanques en balcones, en las fachadas, trasiegos de carretilleros de agua, pipas atravesadas en las calles…en fin, lo que todos sabemos de una manera u otra)…sin contar obviamente la consecuente incomodidad e irritación de la población.

“La Habana Vieja siempre lo ha sufrido más…, pero me alegro que ya haya una solución definitiva al problema, más ahora que está retomando su auge económico tanto en el sector no estatal como estatal (que ambos inciden de manera positiva en todos los cubanos). Sin lugar a dudas esta conductora será un empujón necesario para la economía local y la satisfacción de sus pobladores”.

 


Irene Izquierdo

 
Irene Izquierdo