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Publicado el 28 Mayo, 2019 por Lilian Knight Álvarez en Nacionales
 
 

COLEGIO SAN GERÓNIMO

Al ritmo de los tiempos

Con casi tres siglos de historia, esta institución ha sabido reinventarse arquitectónica y académicamente. Facultad universitaria, hoy participa del perfeccionamiento de la enseñanza superior
Al ritmo de los tiempos.

La Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana tuvo el encargo de edificar un inmueble que homenajeara la riqueza barroca de la edificación de antaño.

Por LILIAN KNIGHT ÁLVAREZ

Fotos: MARTHA VECINO ULLOA

Cuentan que casi desde su llegada a Cuba, en 1515, los frailes dominicos se interesaron por la educación de religiosos y laicos. Sin embargo, debieron pasar más de dos siglos para que establecieran en el convento de San Juan de Letrán –en las calles Mercaderes, San Ignacio, Obispo y O’Reilly– la sede de la Real y Pontificia Universidad San Gerónimo de La Habana, el 5 de enero de 1728.

Primero en el país, el colegio universitario formó a grandes figuras de la cultura, el pensamiento, las ciencias y la pedagogía, como José Agustín Caballero, Tomás Romay, José Antonio Saco, Francisco de Arango y Parreño, Félix Varela, Carlos Manuel de Céspedes, Francisco Vicente Aguilera, Ignacio Agramonte, Antonio Bachiller y Morales, José María Heredia, Rafael María de Mendive, Cirilo Villaverde, José de la Luz y Caballero, y Enrique José Varona.

En 1841, los dominicos fueron privados de sus bienes y de su papel rector en la enseñanza universitaria. Tras ser confinados al Vedado, San Gerónimo pasó a manos del Gobierno español y cambió su nombre por el de Real y Literaria Universidad.

Según un artículo publicado en la revista Opus Habana, durante la administración española del centro de estudios convivieron allí el Real Cuerpo de Ingenieros, el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, la Primera Estación de Policía, hasta que en 1902 la universidad fue trasladada a la loma Aróstegui o de la Pirotecnia Militar, en la calle San Lázaro, donde radica hoy la Universidad de La Habana.

La vetusta edificación de La Habana Vieja fue vendida en subasta pública a empresarios de la compañía de comercio Zaldo, quienes, con la intención de erigir un centro mercantil, iniciaron su demolición. Pero ni este proyecto ni el siguiente, del Banco Nacional de Cuba, se consumaron, por lo que las ruinas se convirtieron en vertederos y solar.

Para 1957, la compañía de helicópteros terminó de echar por tierra los restos de uno de los edificios más simbólicos para la educación, las ciencias y la cultura del país.

Fue el proyecto de la Terminal de Helicópteros S.A., en 1957, el que finalmente arrasó con los restos del antes colegio, para iniciar allí la construcción de oficinas y de un helipuerto, que nunca funcionó, relata en su escrito San Jerónimo v.s. Santo Domingo o la ilusión de la eterna presencia, la escritora, periodista e investigadora Gina Picart.

Tras el triunfo de la Revolución radicaron en el lugar el Instituto Nacional de Reforma Agraria, el Ministerio de Hacienda y el Ministerio de Educación, institución que ocupó el edificio hasta finales de la década iniciada en 1990.

Proyectar el futuro desde el pasado

En el año 2000, la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHC) presentó, a solicitud del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, un proyecto para el épico lugar.

Fue entonces cuando se consideró –como dijera durante la celebración de la fundación de la Universidad el doctor Eusebio Leal Spengler, director de la OHC– “la reconstrucción virtual del espacio, sin mentir, sin aspirar a formas que ya no sería posible rescatar más que en la memoria, en los grabados y en los mapas y planos”. Ese plan conjugaba armónicamente una estructura ultramoderna con elementos reconstruidos, alusivos a aquella primera Universidad cubana.

La parte superior de la estructura de hormigón del inmueble fue recubierta con vidrio, que al reflejar el entorno colonial circundante rememora otras épocas vividas por la ciudad.

Como refiere el sitio de la dirección de Patrimonio de la OHC en Internet, se restituyeron el patio de los laureles; el espacio de la nave de la iglesia, ahora empleado como aula magna provista de alfarje, y la torre del convento, similar a la original en ubicación, dimensiones y forma. Este campanario, reconstruido con acero, aluminio y piedra de capellanía, posee una cúpula enchapada con cerámica y tiene en lo alto la cruz de Calatrava, símbolo de los dominicos.

Además, fueron reconstruidos el muro exterior de la calle Mercaderes y su entrada barroca de piedras, constituida por dos columnas adosadas a los lados del portón que sostienen un frontón partido. Sobre estas, las imágenes de los santos Tomás de Aquino, Pedro Mártir y Domingo de Guzmán, más el escudo de la orden dominica.

Finalmente, en 2006, se estableció allí una facultad supeditada a la Oficina del Historiador y a la Universidad de La Habana (UH), para formar especialistas en Gestión y conservación del patrimonio, carrera próxima a realizar en julio de 2019 su séptima graduación. Este centro, el Colegio Universitario San Gerónimo, comparte la edificación con el archivo, la fototeca y la biblioteca de la OHC, la Academia Cubana de la Lengua, el Conjunto Ars Longa de Música Antigua y otras instituciones de carácter cultural. Arquitectura nueva en diálogo activo con el pasado, la instalación constituye homenaje permanente al desaparecido convento, a sus fundadores y al primer centro de altos estudios de Cuba.

Renovación de continente y contenido

Al ritmo de los tiempos.

Como buen exponente de conjunción armónica entre lo nuevo y lo viejo, San Gerónimo recibe continuas reparaciones, sobre todo de los elementos alegóricos a aquella primera Universidad cubana.

Cuando comenzó en el curso 2007-2008 como modalidad semipresencial, la carrera de Preservación y Gestión del Patrimonio Histórico Cultural, sin precedentes en el país, tenía una duración de seis años. Estaba destinada a los egresados de la escuela taller y trabajadores de la OHC, pero posteriormente se amplió para todo el personal de la cultura, con trato preferencial y oportunidad de especialización para aquellos que no habían alcanzado estudios superiores.

Esta especialidad tiene como fin formar profesionales capaces de asumir y responder a las demandas contemporáneas del trabajo con el patrimonio, legítimo instrumento para el sostén de la identidad universal, nacional y local, según reseña del portal digital de la carrera.

Hoy, teniendo como base el enfoque de protección de la riqueza cultural inmaterial, planteado a partir de 2006 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el Colegio San Gerónimo renueva su programa de estudios, aprovechando la oportunidad del Tercer Perfeccionamiento de la Enseñanza.

Ahora los contenidos son más modernos, flexibles y abundantes; la carrera asume un enfoque integrador, con la disciplina de Gestión del Patrimonio como eje en todos los cursos, explicó el profesor Luis Barreiro Pousa, jefe de esa materia.

“Estudiar Gestión desde primer año te permite tener idea de lo que vas a hacer una vez graduado. Es la asignatura básica que enseña a determinar el propósito, las causas y beneficios de una restauración; a entender, por ejemplo, que un edificio no es solo eso, sino también su utilidad”, agregó el estudiante de tercer año Paris Quesada Ruiz.

Además de los cambios en la estrategia curricular, el Plan E –que introduce cambios curriculares– reduce la carrera a cinco años, incluye la visión económica de la gestión patrimonial y ofrece mayor preponderancia al medioambiente y las riquezas intangibles.

Para Joel Guerra Menéndez, pasante del tercer curso, quien trabaja en la conservación de historietas en la casa-museo Vitrina de Valonia, las aristas más atrayentes del trabajo del gestor son la preservación de la riqueza audiovisual y su transmisión a las nuevas generaciones, así como la protección de nuestro entorno, bahía, costas y la ciudad toda.

Expresión de esta última idea es la inclusión de la Tarea Vida en los contenidos de la especialidad. La costa norte de La Habana y el malecón, el mantenimiento de la duna y de áreas cultivables ante el avance de la línea de costa; la educación ambiental para el desarrollo sostenible; la adaptabilidad de las ciudades y el trabajo con los asentamientos en los litorales, figuran entre las prioridades del plan de manejo del cambio climático, agregó el profesor Racso Fernández Ortega, encargado de estos contenidos en la facultad.

Al ritmo de los tiempos.

El profesor Luis Barreiro Pousa expone uno de los trabajos presentados en la asignatura de Gestión del Patrimonio.

Otra de las variaciones que introduce el Plan E es la sustitución de los cuatro perfiles de egreso (Museología, Arqueología, Gestión Urbana y Gestión Sociocultural) por uno general, que permitirá a los graduados, a partir de 2023, desempeñarse en las diferentes áreas de la gestión y preservación.

Laura Vargas Bolaños, estudiante de tercer año, refirió que con esta transformación los nuevos alumnos alcanzan una preparación integral ascendente y, a diferencia de lo que ocurrió en su caso, no tendrán que decidir entre cuatro especialidades igualmente interesantes.

En esta carrera, eminentemente práctica, los estudiantes, trabajadores de empresas de arquitectura, archivos, bibliotecas, museos y otras instituciones culturales, orientan sus ejercicios de clase y tesis a mejorar aspectos o crear proyectos de conservación en sus esferas de trabajo, explicó Barreiro Pousa.

Con las puertas abiertas

Durante el intercambio, conocido como Puertas Abiertas, entre profesores y aspirantes a matricular en el colegio universitario, la presidenta de la Comisión Nacional de Carrera, Vivian Mas Sarabia, explicó las exigencias de ingreso, que incluyen un examen de aptitud sobre cultura general y patrimonio.

Los pedagogos de este centro, pertenecientes en su mayoría a la Comisión de Monumentos, imparten 46 asignaturas distribuidas en 11 disciplinas, señala Humberto Saínz, vicedecano docente. Al frente de ese claustro se encuentra el Historiador de la Ciudad de La Habana, Eusebio Leal, como Maestro Mayor.

San Gerónimo ofrece clases de martes a jueves, entre cinco de la tarde y nueve de la noche. También brinda maestrías en gestión del patrimonio histórico-cultural e histórico-documental de la música, así como cursos de posgrado relacionados con la poética y la novela histórica, la visualidad en los procesos culturales, la madera en la arquitectura del Caribe, la restauración y rehabilitación en edificios patrimoniales, historia de las religiones, africanía, urbanismo moderno, entre otros, agregó la doctora Mas Sarabia.

Un aspirante a entrar en el Colegio, Yudiel Chala, nos dijo haberse enterado de la convocatoria por amistades que ya estudian allí. “Comencé carrera en la Universidad de Ciencias Informáticas, pero por problemas personales tuve que interrumpirla; ahora quiero retomar estudios en una especialidad que verdaderamente me atraiga. La historia, la museología, el diseño y el arte digital son algunas de mis pasiones y todas están contenidas en esta carrera”.

Al ritmo de los tiempos.

Estudiantes como Yohana Calero Herrera, de segundo año, confiesan que lo que más les atrajo de la carrera es la vinculación de la historia, las artes, la cultura y el patrimonio.

Un punto crucial en el encuentro de Puertas Abiertas fue el de los campos en que pueden desempeñarse los graduados. Según refirieron los profesores, entre estos están la arqueología, la conservación, la atención y la promoción socio-comunitaria. Otros perfiles laborales de la especialidad, y su importancia, los explica Leandro Lorenzo García, graduado en vidriería de la escuela taller de la OHC:

“El gestor de patrimonio, según me han explicado aquí, tiene a su cargo la investigación, el diagnóstico y la evaluación de riesgos e impacto de toda obra de restauración; así como la tasación, el concepto artístico y la integración armónica de esta con el resto de los elementos del entorno, sean nuevos o viejos”.

Proyectos como el estudio de públicos para el Castillo de la Real Fuerza, investigaciones del Catálogo Numismático y la novedosa iniciativa Habici, de alquiler de bicicletas, fueron citados por el profesor Pousa como ejemplos de realización laboral.

Daniel Castellano Curi, licenciado más integral de la última graduación y especialista de gestión urbana del Plan Maestro de la OHC, comentó mientras tanto que lo más significativo de la especialidad es que la base material de estudio es viva, cotidiana y cambiante. El joven concluyó:

“Nuestro papel es el de servidores públicos, garantes de un bien común; responsables de articular ideas y proyectos, conscientes de que lo que no se conoce, no se valora, y lo que no se valora, no se preserva. Somos, en fin, soldados de la historia y la cultura”.


Lilian Knight Álvarez

 
Lilian Knight Álvarez