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Publicado el 30 Mayo, 2019 por ACN en Nacionales
 
 

CANAL ZAZA-CIEGO DE ÁVILA

¿La obra de nunca acabar?

A pesar de los millones de pesos invertidos durante casi tres décadas, por dificultades económicas todavía no se llega a los 92 kilómetros proyectados y ninguna de las entidades avileñas con tierras circundantes ha planificado inversiones a corto plazo
¿La obra de nunca acabar?

El día 22 de marzo faltaban 170 metros cúbicos de hormigón para terminar el embalse regulador número 5, el primero de ocho que irán en la parte norte del Canal Magistral Zaza-Ciego de Ávila.

Por LUBIA ULLOA TRUJILLO

Fotos: OSVALDO GUTIÉRREZ GÓMEZ

Rectificar es de sabios, pero a veces equivocarse, que es de humanos también, cuesta muy caro y las consecuencias son incalculables. Ejemplo de ello es la incapacidad de la provincia de Ciego de Ávila para darle valor de uso a los 40 kilómetros del canal magistral Zaza-Ciego de Ávila, listos para ser explotados con sus 15 puntos de entregas, desde hace cinco años.

Hoy, ese río artificial llega desde la derivadora del Sur del Jíbaro, en Sancti Spíritus, hasta la cercanía de la comunidad rural El Amparo, en el municipio de Venezuela, y pudiera contribuir al riego de cultivos varios y caña de azúcar, a saciar la sed del ganado vacuno, y a frenar la cuña de intrusión salina en la zona, si quienes deciden y se benefician hubieran actuado de manera conjunta.

Orígenes de un canal

Diseñado por los especialistas de la Empresa de Investigaciones y Proyectos Hidráulicos de Villa Clara, el canal magistral Zaza-Ciego de Ávila, nace del Trasvase Centro-Este y se ideó para trasladar 300 millones de metros cúbicos de agua al año desde la derivadora del Sur del Jíbaro, en Sancti Spíritus, hasta los límites con Camagüey.

El almanaque marcaba el mes de marzo de 1987 cuando comenzaron los trabajos de excavación en la denominada “estación cero”, en Limones Palmero, al sur del municipio de Majagua, pero tres años más tarde el país entró en una profunda crisis económica que causó limitaciones al proyecto, sin contar las violaciones, falta de control en su ejecución y el empleo de tecnologías inadecuadas, que se añadieron.

Juan Antonio Martín González, especialista de la Empresa de Investigaciones y Proyectos Hidráulicos de Villa Clara, recuerda que en esa etapa los avances en la implementación de los sistemas de riego estuvieron, fundamentalmente, en aguas abajo del canal con la construcción de canales principales y secundarios para los sectores azucarero y agrícola.

Comenta que las dimensiones del proyecto del Zaza-Ciego de Ávila son 4.5 metros de altura, el fondo va desde los seis metros hasta los 3.20 metros, la superficie es de 14.81 metros, y el gasto o caudal es de 35 metros cúbicos.

Borrón y, ¿cuenta nueva?

¿La obra de nunca acabar?

Tramo del Canal Magistral Zaza-Ciego de Ávila, listo para ser explotado.

Pedro Gómez Zamora, director de la Unidad Empresarial de Base inversionista Centro Este, de la Empresa de Servicios Ingenieros -Dirección Integrada de Proyectos (DIP) Trasvase, de Ciego de Ávila- explica que en los últimos cinco años no se ve avance alguno en la explotación de los 40 kilómetros que están listos.

“Tampoco se avizora, al menos en este año, que tenga utilización el regulador número cinco, el primero de los ocho pronosticados al norte del Zaza-Ciego de Ávila, que está a punto de terminarse”, dice.

Por su parte, Yuraldys Arteaga Pagés, jefe de control de la ejecución en la DIP Trasvase avileña, precisa que este embalse, con capacidad para almacenar 24 mil metros cúbicos del vital líquido, permitirá cambiar la matriz en el bombeo de agua, de pozos profundos a bombas horizontales.

Acerca de la explotación de dicho reservorio de agua, Orlando Pérez Pedreira, delegado de la Agricultura, es categórico: en el 2019 no hay inversiones de riego aprobadas en las 227 hectáreas de realengos de la Empresa Agropecuaria Cubasoy, situadas aguas arriba del canal.

“A Cubasoy se le realiza actualmente el programa de desarrollo y el estudio de factibilidad, que debe terminarse en junio venidero, e incluye las áreas asociadas al canal-trasvase, señala Orlando.

“Esa entidad, que anteriormente pertenecía a las Fuerzas Armadas Revolucionarias y cultivaba granos nada más, al pasar a la Agricultura avileña se quedó con 96 máquinas de riego de pivote central, que funcionan bien y alimentan unas cuatro mil hectáreas con agua del subsuelo”.

Y es razonable la conclusión del directivo si se tiene en cuenta que todavía esa empresa está pagando la inversión millonaria que se hizo en sus tierras con los sistemas de riego de pozos profundos. Si de cambios y mejoras se trata, a Cubasoy, con 42 mil hectáreas en total, en estos momentos le sería más viable invertir, por ejemplo, en la adquisición de maquinarias para la cosecha de los cultivos y plantas de tratamiento de granos.

“A partir de junio de 2018 la dirección del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos decidió desacelerar la ejecución de obras de infraestructura hidráulica para dar prioridad a la planificación, diseño y ejecución de inversiones asociadas al valor de uso de lo construido”, expresa Roberto Pupo Verdecia, director general de la Empresa de Servicios Ingenieros-Dirección Integrada de Proyectos Trasvase.

Con ese fin se actualiza el balance agua-tierra y se precisan estrategias con los sectores de la Agricultura, el Azúcar y la Pesca para priorizar la producción de alimentos en las áreas asociadas al Trasvase Centro-Este.

Referido al balance agua-tierra, Juan Antonio Martín, quien también es el jefe del grupo que realiza esta tarea, detalla que ese tipo de estudio se debe actualizar entre cinco y 10 años, y en el caso de la provincia avileña el último ejecutado fue en el 2012, y se hace para saber la necesidad del líquido en una cantidad determinada de hectáreas de tierra que se va a sembrar, el abasto a la población, los animales, la pesca y otras actividades económicas y sociales.

“Los organismos entregan esas demandas, en este caso los de Sancti Spíritus y Ciego de Ávila, por beneficiarse de la presa Zaza y nosotros tenemos un mes para revisarlas y después balanceamos.

¿La obra de nunca acabar?

Urge que lo que se planifique en el tema de regadío en los cultivos esté en función de la economía.

“Este proceso cuenta con dos etapas, la primera tiene presente la situación actual del recurso agua en cuanto a su disponibilidad, y la segunda es con una mirada futura, o sea para los venideros 10 o 20 años”, agrega el especialista.

Enfatiza Martín González que actualmente hay agua en la Zaza, pero por los recurrentes periodos secos puede que después no haya, por lo que las inversiones futuras para el regadío de cultivos en las áreas avileñas asociadas al canal deben contemplar las dos variantes en la matriz del bombeo: pozo profundo y bombas horizontales.

“En caso de que las estrategias del país definan que se debe pasar al empleo del agua del canal, las máquinas de pivote central y los sistemas de riego que hoy se sirven del manto freático, no se pueden desactivar, hasta tanto no estén construidos el canal Agabama, las presas Agabama-Meyer y la Unimazo-Caracusey, todas en Sancti Spíritus, que son las que garantizarán el agua a la parte sur de Ciego de Ávila y Camagüey”.

De todos los organismos que pueden beneficiarse del agua del canal, la Empresa de la Pesca fue la única que explotó esa posibilidad en 2018, pero al entrar en el actual año no ha podido y tiene comprometida la ceba de 36 toneladas de tilapia y un millón de alevines de ciprínidos por no tener agua en la granja La Teresa.

José Osmundo López Calderón, subdirector provincial de la Pesca, expone que realizaron la demanda del líquido, sin embargo, se la autorizaron en la última decena de marzo.

Sobre este particular Gisela Rodríguez Santana, directora provincial de la empresa de Aprovechamiento Hidráulico, detalla que la entidad homóloga de Sancti Spíritus dio el permiso de entrega, con el recordatorio de que el agua superficial regulada se debe solicitar los días ocho, 18 y 28 de cada mes.

Ahora… se mira hacia el sur

¿La obra de nunca acabar?

Precisa Roberto García Peña que es más factible comenzar la construcción de embalses reguladores aguas abajo del canal para explotar áreas vírgenes y aliviar el manto freático.

Roberto García Peña, jefe de diseño de la Unidad Empresarial de Proyectos de Ingeniería del Ministerio de la Agricultura (ENPA), informa que luego de analizar los pro y los contra valoraron que es más factible comenzar la construcción de embalses reguladores en el sur para explotar áreas vírgenes y aliviar el manto freático, y el embalse construido en la parte norte se quedaría de momento sin uso.

“Especialistas de Geocuba, la Agricultura y la ENPA actualizan el catastro de todas las bases productivas asociadas por el norte y por el sur al canal magistral Zaza-Ciego de Ávila para darle prioridad a las inversiones”, precisa Roberto.

Entonces, los seis depósitos similares que disponen de proyectos ejecutivos en la parte norte del canal magistral Zaza-Ciego de Ávila, se postergarán quien sabe por cuánto tiempo.

Añade García Peña que se propuso y decidió comenzar las inversiones asociadas a la sustitución de la matriz de riego de la Agropecuaria Militar Ciego de Ávila.

No obstante, Reidel González Sánchez, el director de esta entidad, aclara que por el momento no está previsto el cambio de la matriz en el bombeo del agua de pozo profundo de las 16 máquinas de pivote central y los 10 sistemas de riego que hoy abastecen a 774.03 hectáreas, porque cuentan con el balance del vital líquido proveniente del sector hidrogeológico CA-II-1, en el sur avileño, aprobado por la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico para este año y el que viene.

Reidel González puntualiza que de las dos mil 199 hectáreas que tienen en esa zona, se incluirán en un primer momento en el plan de desarrollo para el riego por aniego mil 026.37 hectáreas, que hoy no están cultivadas, pero cuando se le dé valor de uso las producciones totales de la empresa crecerán en cinco mil toneladas más de alimento, entre cultivos varios y granos.

Otro organismo que hoy se beneficia del CA-II-1, es el azucarero, al tener 235 hectáreas de caña favorecidas por tres máquinas de riego de pivote central en tierras de la Cooperativa de Producción Agropecuaria Ramón Domínguez de la Peña y 120 hectáreas que se sustentan de cuatro estaciones de bombeo por gravedad.

El especialista principal de riego y drenaje de la Empresa Azucarera provincial, Víctor Diéguez Ogando, especifica que para garantizar la materia prima a la bioeléctrica de Ciro Redondo, hoy en fase constructiva, sembrarán en los venideros años unas mil 400 hectáreas, las cuales actualmente se limpian por estar cubiertas de marabú.

“Para esos terrenos, también contenidos en el CA-II-1, las proyecciones son instalar 16 máquinas de pivote central y un sistema de enrollador diésel, pero solo ocho, que cubren 628 hectáreas, están por encima de la línea del gramo (zona de intrusión salina), las cuales pudieran ser explotadas con agua subterránea, agrega Víctor.

“Necesitamos la construcción de un canal primario de 20 kilómetros que garantice la conducción del líquido a las restantes hectáreas, acentúa el especialista.

“Hay solicitado financiamiento para el 2020 con el objetivo de adquirir dos máquinas que se pondrán en función de lo que se decida en el plan de desarrollo de la parte sur del canal”, explica el azucarero.

En opinión de Ismael Aguilera Sánchez, al frente de la Unidad Empresarial de Base número cuatro de la Empresa avileña de Construcción y Montaje, ejecutora principal de las obras vinculadas al canal trasvase, “carecen de capacidad constructiva y de equipos tecnológicos, por lo que unir criterios es lo correcto para aprovechar cuanto se tiene, incluido el personal preparado”.

En el sur, el subsuelo habla

Ciego de Ávila es una provincia carente de grandes ríos, pero pródiga en acuíferos, con 872 millones de metros cúbicos de recurso explotable, por lo que el desarrollo económico y social del territorio depende de este gran reservorio de agua.

Ese subsuelo se ha visto afectado por las recurrentes etapas de sequía, de ahí la urgencia de implementar alternativas para usar el líquido en presas y embalses naturales y así no sobrexplotar lo que la madre naturaleza otorgó a las entrañas de la tierra.

¿La obra de nunca acabar?

Debe tenerse presente que no pueden construirse más pozos ni autorizar más extracción de la permisible en la Cuenca Sur, enfatiza Rafael González-Abreu, quien se ha dedicado durante años a estudiar el subsuelo con el objetivo de darle un uso más adecuado al agua.

Rafael González-Abreu Fernández, especialista principal de la Empresa avileña de Aprovechamiento Hidráulico, especifica que en los sectores hidrogeológicos CA-II-1 y 2, ubicados en la parte sur, el recurso agua explotable es de 113 millones de metros cúbicos y de 53 millones de metros cúbicos, respectivamente.

“De los últimos cinco años en el CA-II-1 el mayor volumen de agua balanceado fue en el 2016 con 76 millones 649 mil metros cúbicos, que representan el 68 por ciento del total, lo cual se traduce en un comportamiento aceptable de los niveles del líquido en el subsuelo”, puntualiza Rafael.

“Desde 1988 hasta la fecha, los niveles de las aguas subterráneas han estado en entrega restringida en dos ocasiones y de forma muy ligera”, asegura este hombre que, a no dudarlo, es el que más conoce el manto freático del territorio.

“Los valores planificados para riego en los últimos cinco años han oscilado entre los 59 millones 077 mil metros cúbicos y los 42 millones 202 mil metros cúbicos, con una media de 51 millones 347 mil metros cúbicos.

“Según cálculos, el potencial hídrico existente en la zona sur del canal en el sector CA-II-1 y el límite de la línea del gramo es de unos 46 millones seis mil metros cúbicos, de los cuales se aprovecha el 80 por ciento”, declara González-Abreu.

“Eso quiere decir que no hay dificultad en garantizar a la Empresa Azucarera la demanda de agua subterránea que solicita para esa área, pero sí tiene limitante para las máquinas que instalarán en la parte donde cae la línea del gramo, dice el experimentado avileño.

“Para la revaluación de la Cuenca Sur se hizo un levantamiento mediante el Sistema de Posicionamiento Global (GPS) de todas las fuentes de riego y abasto existentes, el cual arrojó que casi la totalidad de esos pozos están ubicados por encima de la línea del gramo, por lo que esta zona tiene una alta vulnerabilidad a la intrusión salina, acota.

“Esta alerta debe tenerse presente para no construir más pozos ni autorizar más extracción de la permisible en la Cuenca Sur, subraya Rafael González-Abreu.

“El beneficio del canal va más allá de poder utilizarlo para regar cultivos, pues también filtrará hacia el acuífero, que se ha visto seriamente afectado por los periodos secos, de ahí la necesidad de darle continuidad a su construcción.

“En ese tramo que falta está el sector hidrogeológico CA-II-2, el cual desde finales de 2014 hasta agosto de 2017 fue el más golpeado y por la tendencia al agotamiento de sus reservas mantenemos las restricciones en su explotación”, aduce González-Abreu con total responsabilidad.

Según vaticinios de científicos, en el año 2025 alrededor de tres mil 500 millones de personas (casi la mitad de la población mundial actual) sufrirán problemas con el agua, entonces, aunque errar es de humano, urge trabajar aceleradamente para comenzar a explotar el canal magistral Zaza-Ciego de Ávila porque al margen de los costos económicos, su impacto resulta decisivo para la alimentación y la vida misma.

Los avileños y la Tarea Vida

La terminación de un canal de infiltración de agua y otro de drenaje, figura entre las acciones que en Ciego de Ávila se realizan como parte del programa estatal Tarea Vida para atenuar la intrusión salina en la costa sur de la provincia.

El conducto de infiltración, de 8,1 kilómetros de longitud, se construye paralelo al Canal Magistral Zaza-Ciego de Ávila y trasvasará dos metros cúbicos por segundos del vital líquido para beneficiar al subsuelo durante ese recorrido.

Llevará pequeños canales que lo comuniquen con los siete pozos de recarga, fabricados el año anterior, los cuales contribuirán a mejorar las condiciones de esa zona rural, muy cercana al poblado del municipio de Venezuela y con signos visibles de intrusión salina.

Se agilizan, además, los trabajos en los 3.5 kilómetros que faltan del canal de drenaje, conocido como La Ceiba, cuya extensión total es de 12 kilómetros para evitar anegamientos en áreas pobladas o en zonas cultivadas y frenar la erosión del suelo.

 Datos del trasvase centro-este

Cuando el país pueda terminar el Trasvase Centro-Este, que nace desde la presa Agabama-Meyer, aún por construir, en Sancti Spíritus, hasta el sur arrocero de Camagüey, contará con 315 kilómetros de canales, 27 presas, dos derivadoras y las cuencas subterráneas de Sancti Spíritus, Ciego de Ávila y Camagüey, para un manejo total de mil 951 millones de metros cúbicos que permitirán poner bajo riego más de 160 mil hectáreas.


ACN

 
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