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Publicado el 1 Mayo, 2019 por Irene Izquierdo en Nacionales
 
 

La Plaza, el reflejo de Cuba ante el mundo

Desde el Primero de Mayo de 1959, José Martí, el Héroe Nacional cubano, es testigo de los más grandes sucesos, decisiones y actos de reafirmación política de este país, que se llevan a cabo, precisamente, en ese pedazo de nuestra Habana

La Plaza, el reflejo de Cuba ante el mundo.Por IRENE IZQUIERDO

Fotos: ANARAY LORENZO

¿En qué parte del mundo se escucha más alto la voz del pueblo? ¿Cuántas plazas hay en el universo donde juntos, el ciudadano común y sus dirigentes, han tomado decisiones? ¿Cuántos puntos hay en el universo que sus dueños los tomen como lugar de culto, veneración, ceremonia y fiesta? Segura estoy que son pocos. Respondo en esos términos para no correr el riesgo de ser absoluta.

Solo la Plaza de la Revolución José Martí, de la capital cubana, tiene tantos privilegios. Es una Plaza sin secretos, porque en ella se han adoptado históricas decisiones, siempre con el beneplácito de hombres, mujeres, jóvenes y niños que han acompañado a Fidel, a Raúl y a su generación histórica.

Fue el 17 julio de 1961 cuando se dispuso que llevara el nombre por el cual se le conoce hoy. Luego de ese memorable momento –escribió el 30 de junio de 2006 Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad- se le vería desbordada por una multitud que, hasta hoy, ha representado a sucesivas generaciones.

Algunos detalles.

La Plaza, el reflejo de Cuba ante el mundo.Según el libro LA PLAZA en la Revolución, de la editorial Capitán San Luis, del Ministerio del Interior (MININT), el conjunto monumentario que forma parte de esa suerte de zócalo, “está integrado por una torre de 109 metros de altura, emplazada en una elevación de 30 metros sobre el nivel del mar, que en su interior tuene un mural de cerámica veneciana, en el que están grabados 89 pensamientos extraídos de la obra de Martí. Las letras del mural y las columnas están laminadas en oro.

“Delante de la torre se encuentra la escultura de Martí, en posición sedente, y mide 18 metros. En semicírculo, frente a ella, 6 columnas luminarias con motivos cívicos que caracterizan a las seis provincias que existían en Cuba antes de la división político administrativa actual.

Actos y celebraciones.

Precisamente allí se celebró el primer desfile por el Día Internacional de los Trabajadores, después del triunfo de la Revolución. Fue el primer gran acto llevado a cabo en el histórico lugar. El día 8, regresaba el Comandante en Jefe –quien no pudo estar en la Plaza el día Primero-, de su viaje de trabajo al exterior y fue recibido en la Plaza por todo el pueblo; la celebración del IV Aniversario del asalto a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, al oriente del país; el apoyo a la Ley de Reforma Agraria; la solicitud del pueblo de ser preparado militarmente, ante las amenazas de los enemigos de la Revolución.

La Plaza, el reflejo de Cuba ante el mundo.También se aprobaron allí las Primera y Segunda Declaración de La Habana.  Ha sido escenario de grandes desfiles Militares;  el recibimiento al primer cosmonauta del mundo, Yuri Gagarin; la declaración de Cuba Territorio Libre  de Analfabetismo; simultáneas gigantes de ajedrez, desfiles deportivos; la velada solemne por la caída   del Che y sus compañeros, en Bolivia; la despedida de duelo de los mártires de Barbados, víctimas de una acción terrorista; las revistas militares por distintos aniversarios de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), la visita del Papa Juan Pablo II, y Fidel nos legó a todos el concepto de REVOLUCIÓN, entre muchos otros acontecimientos, que el mundo ha podido apreciar.

Ahora el pueblo proletario vuelve a esta Plaza de todos a desfilar sin secretos, desafiando carencias y limitaciones, a base de dignidad y entrega, con la frente en alto, a protestar contra la aplicación del título III de la Ley Helms-Burton, a exigir el cese del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, a condenar el intento de golpe de estado por parte de la oposición en la República Bolivariana de Venezuela, y a reclamar la liberación del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, en prisión desde hace un año.

Cuba toda volverá una y otra vez a su Plaza, porque el honor de su pueblo no se va a doblegar, por más campañas y amenazas que desaten los enemigos. Eso tampoco es un secreto, algo que se evidenció –y el mundo lo pudo ver- nuevamente este Primero de Mayo.

La Plaza, el reflejo de Cuba ante el mundo.

La Plaza, el reflejo de Cuba ante el mundo.


Irene Izquierdo

 
Irene Izquierdo