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Publicado el 17 Mayo, 2019 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

Editorial

Los retos crecen en el surco

Resalta Presidente de Cuba trascendencia de la Ley de Reforma Agraria

Foto: cubasi.cu

Este 17 de mayo se cumplen 60 años de la firma por Fidel de la Primera Ley de Reforma Agraria. A este significativo aniversario la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) –que también celebra su constitución– llega en condiciones distintas a las de hace años: más fortalecida, con un papel protagónico en la producción de alimentos, con mayor incorporación de mujeres y jóvenes a las labores agrícolas; pero, sobre todo, con retos crecidos.

Adquirir la comida de cada día –de calidad, saludable y a precios razonables– es sin duda una de las mayores preocupaciones del pueblo cubano. De igual manera está claro que los índices productivos no satisfacen la demanda. Diversas son las causas que determinan ese problema, entre estas el bloqueo que dificulta la adquisición de insumos básicos para la agricultura, el impacto climático, las fallas organizativas y los eslabones sueltos en las cadenas productivas.

La máxima dirección del país no está ajena a esta situación. Encabezado por el esfuerzo del presidente de los consejos de Estados y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el Gobierno continúa la actualización del modelo económico e impulsa nuevas estrategias para desarrollar la producción de alimentos. Así aparece plasmado en los Lineamientos y los proyectos de desarrollo de cara al 2030.

En esa ardua marcha, el movimiento campesino está llamado a ocupar un puesto de vanguardia. Tiene un peso decisivo en la producción de alimentos vitales como leche, arroz, granos, viandas, carnes y hortalizas; además de otros rubros exportables como el tabaco y la miel de abejas. Recientemente, el balance económico del primer trimestre del año en curso arrojó sobrecumplimientos en varios de dichos renglones productivos, sin embargo, la coyuntura actual exige esfuerzos superiores, casi ciclópeos en algunos casos.

Mucho ha insistido en ese aspecto el segundo secretario del Comité Central del Partido, José Ramón Machado Ventura, quien, en innumerables intercambios con integrantes de la ANAP, ha llamado la atención que aún existen potencialidades por explotar y que el país necesita incrementar las producciones de alimentos para satisfacer las necesidades internas.

La batalla económica, como ha reiterado el general de ejército Raúl Castro Ruz, constituye la tarea principal y el centro del trabajo ideológico, porque de ella depende el presente y futuro de nuestro sistema social.

Ante este difícil contexto, agravado por las medidas agresivas del gobierno trumpista que, con la aplicación del Título III de la Helms-Burton, pretende escamotear la legítima propiedad de la tierra conquistada en 1959, el campesinado cubano tiene la misión de mantenerse más unido, dinámico y eficiente.

En tal sentido, y entre otras prioridades, es importante fortalecer el sistema de acopio; potenciar la inversión extranjera sin prejuicios; incentivar la agricultura urbana y las producciones de ciclos cortos; disminuir las tierras ociosas; apoyarse en universidades y centros de investigación, con énfasis en la biotecnología; y desarrollar el autoabastecimiento local.

Asimismo, como tareas de primer orden figuran el fortalecimiento de las estructuras de las cooperativas, mejorar la contratación de las producciones y hacer un uso eficiente de la tierra. Las cooperativas deben estimular la capacidad creadora, dar respuestas a las inquietudes de los campesinos y aportarles soluciones ante sus necesidades. Nunca bastarán los adjetivos para reconocer a aquellos hombres y mujeres que sudan de sol a sol, para sacarle fruto a la tierra.

Solo con el trabajo mancomunado y coherente podrá lograrse el superobjetivo de elevar los rendimientos y alcanzar los niveles productivos que vigoricen la economía; a la par que contribuyan a ahorrar recursos, sustituir exportaciones y proteger el medioambiente.

Este aniversario 60 de la Ley de Reforma Agraria es una jornada para que el campesinado renueve su compromiso con la Revolución y su pueblo, en tributo a Niceto Pérez, Sabino Pupo y en especial a Fidel. Porque aquel día, en el corazón de la Sierra Maestra, el Comandante en Jefe otorgó a los campesinos –entonces explotados y sufridos– algo más que un pedazo de tierra: les entregó la dignidad plena del hombre, aquella que había prometido Martí.


Redacción Digital

 
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