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Publicado el 15 Julio, 2019 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

Editorial: Acusación inmoral contra Cuba

Cada vez más, siguen apareciendo legajos con el sello infame y calumniador que caracteriza la política de Estados Unidos contra Cuba. Ahora, el Departamento de Estado del país norteño incluyó a la Isla en la peor de las categorías de su Informe sobre la Trata de Personas 2019, al pretender relacionar la labor de los colaboradores cubanos de la salud con supuesto trabajo esclavo.

Con la inserción de nuestro país en el informe de marras, el Gobierno estadounidense cumple el propósito –como expresa la declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex), divulgada el 21 de junio– de justificar su pronunciada hostilidad contra la Isla y las crecientes medidas unilaterales de bloqueo y coerción económica dirigidas a deteriorar el nivel de vida de la población, limitar los flujos financieros al país, entorpecer los suministros, dañar los procesos productivos y perjudicar los servicios sociales.

Para nadie es un secreto que Estados Unidos es uno de los países con mayores problemas de trata de niños, niñas y mujeres en el mundo. Como apunta la declaración del Minrex, “a pesar de que fuentes especializadas estadounidenses, como el Centro Nacional de Investigaciones sobre Trata de Personas, con sede en Washington D.C., estiman en cientos de miles las personas traficadas en ese país, con una grave situación de explotación laboral asociada, sus autoridades han reconocido que no pueden determinar siquiera la estadística real de este flagelo; o sea, no poseen los medios, la capacidad o la voluntad para apreciar el problema y, mucho menos, para resolverlo”.

Sin autoridad política ni moral alguna, Estados Unidos procura con su malintencionado informe negar la labor de nuestro país en la prevención, enfrentamiento y respuesta a la trata de personas, y su política de tolerancia cero al respecto. Una postura que fuera constatada por la Relatora Especial de la Organización de Naciones Unidas sobre los derechos humanos de las víctimas de la trata de personas, especialmente mujeres y niñas, María Grazia Gianmarinaro, durante su visita a la Isla en abril de 2017.

Entonces, la representante del organismo internacional declaró haber sido testigo de la voluntad política del Estado cubano para combatir la trata de personas, y reconoció la existencia de buenas prácticas y el interés de las autoridades por fortalecerlas.

No es casual que la administración Trump arremeta en el citado informe –un texto “unilateral, sin legitimidad ni reconocimiento internacional alguno”, subraya la declaración del Minrex– contra la colaboración médica, un programa que se distingue por colocar en el centro de atención el bienestar del ser humano y que ha puesto en lo más alto los valores éticos creados en nuestra sociedad.

Pretender mancillar la labor que de manera voluntaria realizan los trabajadores cubanos de la salud en los países más necesitados, y de la cual nos sentimos orgullosas todas las personas de bien nacidas en esta Isla, es una acusación “inmoral, mentirosa y perversa”, como escribió el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en su cuenta en Twitter.

Nada ni nadie puede objetar la trascendencia de la obra que en el campo de la cooperación médica ha realizado Cuba en los últimos 55 años –y que hoy continúan 48 000 colaboradores en 66 naciones–, gracias a la cual ha sido posible salvar incontables vidas, y devolver la visión a más de cuatro millones de personas sin recursos, de 34 países, operadas gratuitamente como parte del programa Operación Milagro.

Ese ejemplo de humanidad y altruismo mostrado al mundo por este pequeño país es lo que exacerba la ira de Trump y de quienes, al igual que él, conciben los servicios de salud como pura mercancía. Precepto bajo el cual se incrementan, por un lado, las fortunas de los grandes consorcios médicos y farmacéuticos, y, por el otro, el número de estadounidenses sin seguro de salud, nómina que incluye actualmente a 30,4 millones de habitantes de la nación más rica del planeta.

Quizás, en su obsesión por Cuba, Trump, el secretario de Estado Mike Pompeo, los senadores anticubanos Marco Rubio y Bob Menéndez, entre otros confabulados, ya estén rumiando intrigas para un próximo pliego mendaz contra la Isla. Mas, los avances sociales de nuestro país, y el prestigio y el cariño que se han ganado los colaboradores cubanos de la salud en cada sitio donde han trabajado son una realidad inocultable e incuestionable.

Médicos cubanos en Sudáfrica.

Redacción Digital

 
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