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Publicado el 23 Agosto, 2019 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

Editorial. Sendero a las aulas

El inicio del curso escolar en Cuba: la fiesta de cada septiembre.
Foto: granma.cu

Tras las vacaciones, ya el nuevo curso escolar asoma; aunque, algunos profesores, padres, directivos de educación y comercio no descansaron en aras de garantizar las condiciones materiales, estructurales, organizativas y pedagógicas imprescindibles para brindar lo mejor a las nuevas generaciones que acuden a las aulas.

Este período, además del acostumbrado esfuerzo conciliado, recibe el aliciente del aumento salarial que, entre los profesionales de otros sectores, beneficia a los de Educación, quienes ahora logran prácticamente triplicar el sueldo anterior.

El impacto positivo de esta medida no se hizo esperar: incluso antes de finalizar el semestre previo, más de 5 000 maestros ya solicitaban su reincorporación a las aulas, según adelantaba la ministra de Educación Ena Elsa Velázquez en su cuenta de Twitter.

El regreso de profesores de experiencia permitirá, en primera instancia, disminuir el déficit del seis por ciento de profesionales con el cual se avizoraba iniciaría septiembre. A esto se suman las alternativas de profesores contratados o alumnos ayudantes, que en los últimos tiempos posibilitaron la sostenibilidad de especialidades educativas en provincias como La Habana y Matanzas, donde el éxodo de maestros hacia sectores productivos marcaba el devenir de la enseñanza.

Más temprano que tarde se impondrá la estabilidad de los profesores, contraria a la fluctuación laboral que hasta el momento mantenían varias regiones del país, y abundarán esos profesionales que conocen al dedillo las capacidades y dificultades de cada uno de sus estudiantes y las complejidades que les pueden traer materias o niveles educativos.

El aumento monetario, así como las posteriores leyes y la reforma salarial que les darán cohesión, también van encaminados a generar mayor calidad en el proceso de enseñanza, debido al estímulo que adquiere la superación, la categorización, el aporte científico y la admisión de responsabilidades y cargos directivos.

En lo adelante, podrían ser los mejores estudiantes los que opten por ingresar en alguna de las 29 escuelas pedagógicas, y probablemente, ya no encuentren en su familia la oposición a “una elección hecha a capricho o locura”. Garantizar la educación del futuro es amparar la sociedad del mañana, consolidar valores y civilidad.

Entre tanto, en septiembre próximo a las aulas llegarán unos 5 800 nuevos maestros generales, provenientes de los centros de enseñanza media y superior dedicados a la formación de profesionales de la educación, mientras otros 3 800 estudiantes de último año de las universidades pedagógicas también impartirán clases.

El sector educacional, de conjunto con otros organismos y empresas del país, se ha impuesto el reto de cumplir el plan de impresiones de libros y cuadernos de texto, efectuar la reparación de 1 493 instituciones educacionales, y cubrir las necesidades de televisores en las aulas, sea por compra o reparación. También ha tenido como desafío restaurar el mobiliario escolar, disponer de libretas, recursos de aseo para alumnos internos, artículos deportivos para los vinculados a la Educación Física y de uniformes.

Estos últimos, pese al atraso en la llegada al país de las materias primas, se han logrado confeccionar gracias a un esfuerzo productivo mayúsculo para colocarlos de manera escalonada (con prioridad a los cursos iniciales) en los puntos de venta de la red de comercio seleccionados, lugares donde se extendieron los horarios a fin de facilitar la adquisición de estas prendas.

En el espacio radiotelevisivo Mesa Redonda acerca del tema, transmitido el 17 de junio último, la titular de Educación exhortó al uso óptimo de los recursos, sin afectar lo imprescindible. “Cuidar más lo que tenemos –expresó–, es una manera de contribuir a la economía del país”.

Teniendo en cuenta el esfuerzo de las autoridades por disponer para el presente curso de los aseguramientos educativos indispensables y por reconocer económicamente al magisterio como sector pilar de la sociedad, el llamado entonces es a hacer un profundo análisis de conciencia. Se trata de apoyar y alentar la labor de todo aquel que contribuya al sistema de enseñanza del país, a mostrar respeto y consideración, y a ofrecerles a los educadores el más sincero agradecimiento, que es, en fin, el reconocimiento social que merecen por ser los cimientos de la Cuba del mañana.


Redacción Digital

 
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