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Publicado el 30 Septiembre, 2019 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

EDITORIAL: El ahorro como práctica de vida

 

Valiente, digna, consecuente, Cuba vuelve a empinarse –una vez más– ante el prepotente y belicoso Tío Sam que aprieta sus zarpas en otra intentona para fomentar una matriz de opinión adversa y asfixiar a la Revolución socialista. Pero esta intensificación del criminal bloqueo de los Estados Unidos afecta mayormente a la población, por lo que ha devenido al propio tiempo causa y efecto.

La nueva escalada genocida que intenta perturbar la calidad de vida y las esperanzas de los cubanos ha entorpecido la disponibilidad de diésel, con las consiguientes afectaciones en el transporte público y obrero, la distribución de mercancías y la generación de electricidad, sobre todo en horarios de máximas demandas.

Desde el primer momento en que empezó a palparse esta compleja situación energética, el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, junto a varios ministros, compareció en el programa televisivo Mesa Redonda para informar y explicar al pueblo la implementación de medidas organizativas, a fin de mitigar los efectos de la carencia del combustible. Plan contra plan, la prédica martiana vigente.

En tal sentido, el mandatario precisó los diversos reajustes en algunos niveles de la actividad económica, en el uso de los medios de transporte y los picos de demanda eléctrica; y precisó que el país no se encuentra ante un nuevo Período Especial, porque existen fortalezas como la estrategia de desarrollo económico y social, las potencialidades en la producción de petróleo criollo, la pujante infraestructura turística (con 70 000 habitaciones), la ampliación de la inversión extranjera, la diversificación de mercados y productos, y el auge del sector privado.

De manera serena, transparente y optimista, el presidente Díaz-Canel ha convocado a estar unidos, a trabajar diferente porque son tiempos distintos aunque iguales los principios, a desplegar las infinitas potencialidades de talento y creatividad, a pensar y actuar como país, a defender los intereses colectivos por encima de la mezquindad individual, a enfrentar la indecencia, y a contar con todos. Un llamado, en general, que apela a la historia y a los valores morales del cubano.

El pueblo, desde su sencillez y grandeza, ha respaldado de manera firme el llamado de su presidente; en una expresión fehaciente de fidelidad a la Revolución, a sus dirigentes y de percepción de la aguda situación que atraviesa el país. Hay numerosos y estremecedores episodios de solidaridad -que opacan los protagonizados por unos pocos egoístas-, en estos días difíciles, y merecen ser reconocidos. Pero el Gobierno no solo convoca, sino que también da el ejemplo. Ministros y el presidente mismo, herederos de las enseñanzas de Fidel y Raúl, han dado “botellas ejecutivas” a varios compatriotas, que a su vez, han compartido el agradecimiento y la estupefacción en las redes.

Las medidas adoptadas defienden a capa y espada la decisión de no afectar el servicio eléctrico al sector residencial y mantener en niveles similares los servicios sociales de prioridad. Aun en medio de las complejidades presentes, el país no renuncia a un crecimiento y continuarán los programas inversionistas que impulsen el desarrollo sostenible de la economía.

Sin embargo, para alcanzar dichos propósitos es imprescindible reducir todo gasto innecesario, utilizar racional y eficientemente los recursos disponibles, así como organizar mejor las labores en cada puesto de trabajo y hacer de la planificación un arma a todos los niveles.

El ahorro es más vital que nunca. Se trata de saber economizar, de no malgastar, pues el recurso que se ahorre hoy servirá para seguir creciendo mañana. Sin duda alguna, ante este reprochable acto de hostilidad, como insistió Díaz-Canel: la clave está en hacer del ahorro una práctica de vida, perdurable en el futuro.

Los cubanos, acaba de comprobarlo el señor Trump, quien insiste en “dar su cañona”, no nos dejamos “meter el pie”, ni tampoco permitimos que los pesimistas nos envenenen el alma. Somos únicos en el mundo. Porque como ha insistido nuestro presidente: esta es una nación que “siempre va por más” y donde “lo que no cambia es el espíritu de resistir y vencer”.


Redacción Digital

 
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