0
Publicado el 30 Septiembre, 2019 por ACN en Nacionales
 
 

El balcón de Oriente, más vitalidad, más futuro

El balcón de Oriente, más vitalidad, más futuro.

Foto: periodico26.cu

Por RÓGER AGUILERA

Quienes pasan los 60 años la recuerdan como un pequeño pueblo dividido en dos por la Carretera Central. Todo se concentraba alrededor de su parque central, el “Vicente García”.

Era una ciudad también dividida por un río, El Hórmigo. Más que por el caudal de sus aguas, se evoca por el puente que servía de cobija a familias que encontraban en ese macizo de hormigón, un refugio donde guarecerse de la lluvia, el sol y el viento.

Voceadores que recorrían sus calles, pregonando el aguacate, el plátano o la naranja, era un panorama cotidiano, como también lo era la existencia de los carritos de fritas, guaraperas y carretones tirados por caballos para vender agua potable.

Y en el exterior del concentrado urbano, solo era notable un aserrío, el de los Lima, que cada ciertos momentos del día, de su chimenea salía un pitazo, que se oía en toda la comarca, para dar la hora antes o después de comenzar las faenas estudiantiles y laborales.

Muchos citadinos siguen llamándole ciudad pequeña, pero los hijos de la urbe o forasteros que se han ausentado durante décadas, cuando retornan, hoy se asombran por su transformación, ajetreo y al saber que ya cuenta con más de 162 mil habitantes, una cifra superior a la de capitales provinciales como Pinar del Río, Matanzas, Sancti Spíritus, Cienfuegos, Ciego de Ávila y Bayamo, según datos actualizados del Comité Estatal de Estadística.

Ya Las Tunas no es aquella “aldea”, su corazón va más allá del diminuto parque Vicente García. Su bulevar, su envidiable red de restaurantes y cafeterías, sus esculturas y bien conservada arquitectura ecléctica, la convierten en una atractiva y funcional ciudad, amén de una potente zona industrial en la parte oeste.

Durante algún tiempo Las Tunas se mantuvo como dormida, pero desde que el líder de la Revolución, Fidel Castro, hace 31 años, llamó a los lugareños a trabajar para convertirla en una “tacita de oro”, comenzó su metamorfosis.

Ahora nadie detiene la alegría en el Balcón del Oriente Cubano, las trabas del imperio se han convertido en motivo para que sus hijos le encuentren solución a cada obstáculo.

Y hoy, en el Día de su Santo Patrono, San Jerónimo, se festeja el cumpleaños 223 de una ciudad incinerada tres veces por la tea mambisa, ahora llena de vitalidad y de futuro. (ACN).


ACN

 
ACN