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Publicado el 9 Septiembre, 2019 por ACN en Nacionales
 
 

Los prodigiosos María y Josué, dueños de La Rosita

Allí impacta sobremanera una mini industria de productos bióticos, espacio en el cual la pareja creó el Germevit, sustancia de gran valor en el mejoramiento de los suelos y la vitalidad de las plantas; así como para los seres vivos, según explica Josué, quien es Licenciado en Bioquímica
Los prodigiosos María y Josué, dueños de La Rosita.
Foto: eaduogranma.icrt.cu

Texto y Fotos: ANNIA PACHECO PALOMARES

Acreedor de la condición de Referencia Nacional del Grupo de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar, el patio La Rosita, ubicado en el reparto Nuevo Manzanillo, del municipio de igual nombre, en la suroriental provincia de Granma, es uno de esos lugares mágicos que encantan a quienes los visitan.

Sus dueños son María Rosa León Reyes y Josué Gilarte González, un matrimonio que pone ingenio y creatividad en función de contribuir al desarrollo socioeconómico del territorio, preservar la vida y la sostenibilidad ambiental.

El sitio pertenece a la Cooperativa de Crédito y Servicios Aníbal Arceo, y en sus 400 metros cuadrados de superficie pueden apreciarse indistintamente crías de gallinas, conejos, guineos, cerdos, guanajos y peces.

Galardonado, además, con la Quinta Corona a la Excelencia que otorga el referido Grupo, constituye un auténtico surtidor de vida, donde brotan guayabas, aguacates y calabazas, junto a un área de cultivos semiprotegidos y un biodigestor, entre muchos otros prodigios.

Pero en “La Rosita” impacta sobremanera una mini industria de productos bióticos, espacio en el cual la pareja creó el Germevit, sustancia de gran valor en el mejoramiento de los suelos y la vitalidad de las plantas; así como para los seres vivos, según explica Josué, quien es Licenciado en Bioquímica.

La inventiva tuvo su génesis en el 2013 y consiste en un inoculante microbiano que los llevó a elaborar su propia bacteria acidoláctica, a partir del yogurt de la cabecilla de arroz y el empleo del humus de lombriz, explicó.

A pie de obra, junto al esposo, María Rosa confesó los simbolismos del nombre Germevit, que alude a germinación y vida, y lleva implícitas las iniciales de sus dos hijos.

Emoción y sano orgullo se hicieron más evidentes cuando narró la anécdota de cómo salvaron con su producto el mítico jagüey del parque museo La Demajagua, un árbol que es símbolo de Granma y de toda Cuba.

Las bondades de la sustancia han contribuido igualmente a sanar cocodrilos en el zoocriadero ubicado en Manzanillo, acotó la Licenciada en Educación Primaria.

Fueron muchas horas de desvelos y agotamiento físico -señaló-; pero hoy nos llena de satisfacción saber que el sacrificio no fue en vano, pues nuestra experiencia se ha generalizado en eventos nacionales e internacionales, y en otros 90 patios de la provincia.

Por las probadas virtudes para el medioambiente y la salud, el Germevit se comercializa en el municipio, tanto en farmacias como a través de la cooperativa, al tiempo que siguen explorándose sus potencialidades.

Muestra de ello es el más reciente experimento de Rosita y Josué, dos eternos laboriosos e inconformes que ahora procesan su producto en forma de una crema especial, a la cual atribuyen propiedades curativas para el tratamiento de la piel y las hemorroides en humanos. (ACN).


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