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Publicado el 25 Septiembre, 2019 por ACN en Nacionales
 
 

Recogida en las paradas: gesto solidario que no debió perderse

En muchos casos la razón no entiende de situaciones, y particularmente en La Habana hemos visto carros de la Fiscalía General de la República, del Ministerio del Turismo o de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa), cuyos choferes cierran, a fuerza de cristales, las ventanas de la solidaridad
Recogida en las paradas: un gesto solidario que no debió perderse.

Foto ilustrativa: 5septiembre.cu

Por  CLAUDIA GONZÁLEZ CORRALES

Por estos días llegar al trabajo, a la escuela, al hospital u otro lugar en tiempo, transporte público  mediante, parece cosa de ciencia ficción; que se haya reducido a la mitad la disponibilidad del combustible diésel, y, por tanto, la cantidad de ómnibus en la vía, el pueblo lo vive, lo siente.

En previsión de esta situación provocada por el recrudecimiento del bloqueo contra Cuba, desde el programa televisivo Mesa Redonda del 11 de septiembre, el  Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, convocaba a los conductores de autos estatales a tener sentido de la solidaridad y contribuir con la transportación de pasajeros, en una suerte de intento de aliviar las paradas.

Sin embargo, en muchos casos la razón no entiende de situaciones, y particularmente en la capital hemos visto carros de la Fiscalía General de la República, del Ministerio del Turismo o de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) cuyos choferes  cierran, a fuerza de cristales, las ventanas de la solidaridad.

Afortunadamente, las molestias que ello siembra en las personas no queda impune, pues basta anotar una matrícula, marcar un número y efectuar la denuncia para que en pocos días se adopten las medidas pertinentes.

Así confirmó a la Agencia Cubana de Noticias Maribel Poulot Bravo, directora adjunta de la Dirección General de Transporte en La Habana, quien comentó que los inspectores se encuentran ubicados en los puntos de mayor  concentración de pasajeros para asegurarles su movilidad y registrar las infracciones.

Explicó que la entidad  cuenta con tres mil 326 paradas, a las cuales a no se puede llegar por falta de personal. “Por eso -dijo- se hizo una distribución de aquellas donde se aglomera mayor cantidad de personas y se designaron unas 114 obligatorias”.

De estas, continuó, hay 24 que no se pueden dejar de cubrir, entre ellas, por  ejemplo, las de 100 y Boyeros (arriba y abajo del puente), La Palma, la Virgen del Camino, parques de la Fraternidad y  El Curita, la de G y 27, La Ceguera, Hospital  Militar, 100 y 51 y Hospital Frank País.

El objetivo es enfrentar cualquier contingencia que se pueda producir, aseveró, y apuntó que la decisión se tomó teniendo en cuenta que se trata de lugares donde la población hace cambios de ruta de manera constante.

Las demás son paradas que siempre están llenas también, pero  en las que surgen menos complicaciones, y se puede aliviar la transportación con los carros estatales que pasen por el trayecto.

La directora significó que el organismo está muy consciente de la importancia de su trabajo, al punto de que el propio personal de las oficinas actúa como inspectores en la vía.

Todos los días nuestros trabajadores se dirigen a las paradas que les corresponden, donde permanecen hasta cerca de las 9:30 de la mañana, en coincidencia con la hora de entrada a los centros laborales. Luego se trasladan a sus puestos habituales, en los cuales deben ejecutar trámites como la entrega de licencias.

A las 3:30 de la tarde regresan a las paradas para controlar el desarrollo de la transportación hasta pasadas las siete de la noche, y, como hay una sobrecarga de funciones, la dirección trata de que los empleados roten para que puedan descansar y desarrollar bien el trabajo.

Estas personas se encargan de parar a cuanto vehículo pase, bien sea un ómnibus o un carro estatal, y de registrar el que no ceda a la responsabilidad en la vía, en aras de que se adopten las medidas pertinentes. No obstante, ellos no son los únicos que llevan tal responsabilidad.

Todo ciudadano tiene el derecho y el deber de denunciar cuando alguno de los choferes no responde ni al “Stop” ni a los mínimos valores de la decencia. Para ello, se debe apuntar el número de la matrícula, el organismo o entidad al que pertenece -si es posible-, precisar la fecha, hora y el lugar, y llamar al teléfono 18 820, destinado a las quejas, o recurrir al correo cllamadas@getrans.cu.

Maribel Poulot Bravo enfatizó en que las denuncias son recibidas por un equipo que funciona las 24 horas atendiendo las llamadas de la población, y que a todo lo que se recibe por las vías oficiales establecidas, se le da curso y una respuesta.

Insistió en que cada denuncia va aparejada de una investigación en la que se determina la veracidad de los hechos  y las justificaciones ofrecidas. Ahí se conoce, por tanto, si es una queja infundada o si se realizó para causar mal a una determinada persona.

“El que denuncie debe tener bien clara la fecha, la hora, el lugar donde se encontraba, para la reconstrucción de los hechos”, afirmó.

Luego del reporte, la Dirección de Transporte cita a los directivos de las entidades involucradas -por ser los poseedores legales del medio de transporte-, a quienes se les explica lo sucedido, y, en el plazo de 72 horas, deben entregar las medidas a aplicar, todo lo cual se le informa a la persona que hizo la denuncia, en aras de que sepa que no hay impunidad.

A modo de ilustración, informó a la ACN que del 12 al 17 de septiembre se identificaron con infracciones a 103 vehículos, de ellos se han podido relacionar con el logotipo (con la velocidad a la que pasan  se dificulta un poco) y la matrícula a 61 de ellos, los cuales están notificados y ya se han aplicado las sanciones a los choferes.

Aclaró que del total, 47 correspondían a la Empresa Provincial de Transporte de La Habana (EPTH), y que ya se impusieron cinco sanciones a sus propios trabajadores.

Con lo anterior, suman ya 14 las medidas disciplinarias aplicadas: tres de separación definitiva del cargo, dos suspendidos de empleo y sueldo por diferentes periodos, cinco con actas de advertencia, un cierre de contrato, un cambio de labor durante un mes, una multa y una amonestación pública.

El resto de los notificados están en el proceso de aplicación de las medidas, ya que como se trata de trabajadores, eso precisa de un tiempo para realizar el análisis y dar tiempo a las reclamaciones.

En un periodo en que en La Habana se mueve al 50 por ciento de la capacidad existente hace solo un mes -que por sí no era suficiente para la alta demanda-, parecen nulas las excusas de Yo pensé que no me iban a parar, o solo cabía una persona.

Una capital donde se transporta diariamente como promedio a un millón 380 mil personas en poco más de 380 ómnibus, necesita que la solidaridad no dependa de coyunturas, y que transite con o sin diésel. (ACN).


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