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Publicado el 22 Octubre, 2019 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

EDITORIAL. El pueblo de Fidel y Camilo

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Camilo vive en el corazón de su pueblo/ web@radiorebelde.icrt.cu

Camilo vive en el corazón de su pueblo/ web@radiorebelde.icrt.cu

Por estos días, el pueblo cubano escribe nuevas páginas en su vasto historial de reafirmación revolucionaria. Varias generaciones empoderadas desde hace seis décadas tras el triunfo de enero, con Fidel al frente, líder indiscutible para todos los tiempos, vuelven a cerrar filas ante las recientes intentonas del enemigo despiadado y prepotente.

Tan cierto es ese empoderamiento que el imperialismo no ha podido ocultar su odio visceral y ha probado aplicar todas las variantes de agresión para desposeer el poder popular y derrocar la Revolución. Pero el Tío Sam ha fracasado siempre, por más de medio siglo, hasta hoy. No ha podido frente a millones de cubanos herederos del legado de los héroes y que patentizan en su actuar cotidiano la sentencia de nuestro Comandante en Jefe, quien desde fecha temprana puso toda su confianza en “la tremenda fuerza revolucionaria que hay en el pueblo”.

Ante las complejidades del contexto actual el presidente de los consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, habló con transparencia y responsabilidad como lo hiciera el propio Fidel en aquellos días memorables. Otra vez retado por las adversidades, el pueblo ha respondido con un categórico respaldo a la convocatoria de pensar y actuar como país; en otro ejemplo colosal de movilización, resistencia y conciencia patriótica. No cabe en la brevedad de estas palabras tanto reconocimiento.

De punta a cabo de la Isla surgieron propuestas e iniciativas locales para hacer frente a la situación. Alrededor de 1 210 mensajes cargados de entusiasmo, responsabilidad ciudadana y compromiso fueron vertidos en las redes sociales y en los sitios web de la Presidencia de Cuba y de Cubadebate, del 26 de agosto al 30 de septiembre.

En poco tiempo se evidenció todo lo que hay de medular y primordial cuando se trata del propósito de un pueblo decidido a preservar, a ultranza, su unidad y dignidad nacional.

En la cotidianidad se dieron actos verdaderamente impresionantes. De modo que, con la intrepidez y el arrojo característicos, muchos cubanos, sin dejarse amedrentar por la tensión del momento, dieron una intrépida y contundente respuesta desde cada uno de los frentes de batalla.

Así en escuelas y centros laborales se reajustaron horarios, en las fábricas se desplazaron las producciones de los horarios picos, en las casas se apagaron los equipos y luces encendidos innecesariamente, en los campos se echó mano a la tracción animal, en las calles y paradas de ómnibus los choferes dieron botellas, convocados amablemente por inspectores, policías, o por puro acto de solidaridad. En todo cuanto se requirió ahí estuvo el concurso proactivo de las masas.

“Pensar como país es un ejercicio de gobierno colectivo del que todos pueden ser parte”, manifestó recientemente Díaz-Canel en un mensaje de agradecimiento al pueblo de Cuba; por el apoyo expresado, los aportes concretos y la solidaridad, en medio de la tensa situación energética.

A ello sumó el sentirse sobrecogido por la fuente inagotable de sabiduría colectiva. Durante los recorridos por todo el país, resaltó el dirigente: pudo ver hombres y mujeres, jóvenes, niños o ancianos pendientes de los acontecimientos, analizando contextos, condenando el abuso y ofreciendo ideas, esfuerzos y hasta chistes, para enfrentar el innegable mal rato.

En medio de estas circunstancias se cumple el aniversario 60 de la desaparición física del comandante Camilo Cienfuegos, héroe de cien batallas, guerrillero completo; pero sobre todo, persona muy querida por su humildad, sencillez y sonrisa franca. “¿Voy bien, Camilo?”, le preguntó durante un discurso Fidel. Era tanta la confianza que le tenía. Y con ello fue como si el líder de la Revolución le preguntara a las masas, porque Camilo encarnaba al típico hombre de pueblo. Hoy muchos Camilos, con carácter optimista pero inquebrantable, han elegido preservar la mayor cuota de justicia y solidaridad social conquistada con enormes sacrificios.

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Redacción Digital

 
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