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Publicado el 12 Octubre, 2019 por ACN en Nacionales
 
 

“Fue otra prueba para la salud de mi corazón”, Rosalina Fournier

Como el instante más feliz de su vida calificó la parlamentaria ese momento,
"Fue otra prueba para la salud de mi corazón”, Rosalina Fournier.

Foto: YAMILKA ÁLVAREZ RAMOS

Por PABLO SOROA FERNÁNDEZ

La guantanamera Rosalina Fournier Frómeta confesó hoy a la ACN que al escuchar su nombre en la relación de miembros del Consejo de Estado ratificados este jueves por el Parlamento cubano, experimentó una sorpresa de mayor magnitud que la de abril de 2018, cuando fue electa por primera vez.

“Fue otra prueba para la salud de mi corazón y un reto para la de mi anciana madre, que ha seguido minuto a minuto estas sesiones cruciales para la Patria”, declaró Fournier Frómeta en entrevista telefónica desde su hogar, en el Consejo Popular Norte-Los Cocos, de esta ciudad.

Como el instante más feliz de su vida calificó la parlamentaria ese momento, “porque conocíamos que se iba a renovar parte de ese cuerpo legislativo, y nunca pensé que me incluirían, había muchos otros con una trayectoria superior o igual a la mía”.

Electa por primera vez el 19 de abril de 2018, Fournier Frómeta, arquitecta de profesión y diputada por el municipio guantanamero de Maisí, fue reelecta este 10 de octubre con 576 votos a favor de los 580 votos válidos en la elección del Presidente, Vicepresidenta, Secretario y demás integrantes del Consejo de Estado, en sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP).

Han transcurrido tres décadas desde que se graduó de arquitecta en la Universidad de Oriente la única guantanamera que ha pertenecido a ese órgano, el cual representa a la ANPP (Parlamento) entre uno y otro periodo de sesiones, ejecuta sus acuerdos y cumple las demás funciones que la Constitución y la ley le atribuyen.

Inició su vida laboral en la Empresa de Proyectos del Ministerio de la Construcción (ahora de Diseño e Ingeniería, Genedis), y recorrió en ella toda la escala laboral, desde lo que ahora se denomina adiestramiento, hasta la dirección general que desempeña actualmente.

Rosalina, o Rosa, como con familiaridad la interpelan sus allegados, detalló que ha recibido el mayor número de felicitaciones de parte de sus compañeros de trabajo, al igual que de sus electores de Maisí, a los que representa en la Asamblea Nacional, cuya nominación para diputada por ese municipio le parece “un honor excesivo”.

Comentó que no cesan tampoco de comunicarse con ella para halagarla, “los que junto a mí sirven a la Revolución y al Partido, en el núcleo, en el bloque de la Federación de Mujeres Cubanas, o en la sección de base de la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción, a la cual tanto debo desde el punto de vista profesional y humano”.

A todos quisiera decir que en esta responsabilidad, y en cualquiera que ponga en mis manos el país, no los defraudaré, soy hija de este pueblo heroico, gracias al cual disfruto el honor de tener por delante esta gran tarea y otra, de carácter permanente: honrar con mi conducta y sacrificio a Fidel, a Raúl y a todos los mártires de la Revolución, afirmó.

Testigo de la conversación, la octogenaria Juana Frómeta Nápoles aguarda para felicitar por enésima ocasión, desde que conoció la noticia, a la niña a quien a trajo al mundo el 29 de julio de 1965, la menor de cinco hermanos.

“Dígale que tenga paciencia y espere unos minutos, que para ella tengo todo el tiempo del mundo, pero las llamadas para felicitarme por este privilegio jamás soñado son tantas que ha sido difícil comunicarme con ella con la frecuencia acostumbrada”, responde la diputada del otro lado de la línea, y el periodista cumple al instante su encargo.

Cuando parece languidecer el intercambio con la entrevistada, y multitud de voces a su alrededor aconsejan cesar el diálogo, cedo el teléfono a su progenitora, con quien seguramente sostuvo Rosalina una plática de contenido más encantador, cuya intimidad el periodista, el lector o el oyente, sabremos disculpar. (ACN).


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