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Publicado el 1 Enero, 2020 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

Editorial: Un nuevo año para más

Cuba, pueblo marcha hacia adelante

Para los cubanos de cualquier edad dondequiera que se encuentren y los amigos en todos los confines del planeta, la fecha en que nuestro calendario Gregoriano deja atrás un año e inicia la andadura por el nuevo tiene una significación particularmente especial, recuerda el acontecimiento que cambió la vida de la nación para siempre: el aniversario del Triunfo de la Revolución, que ahora cumple 61.

Una minoría despechada y rencorosa de origen cubano, orgánicamente integrada a la más retrógrada derecha norteamericana y enquistada en una región al sur de Estados Unidos, donde ha logrado medrar desproporcionadamente al amparo utilitario del imperio, sufre y procura hacer hasta lo imposible porque sea el último año: el sueño irrealizable de la mafia miamense.

También en nuestro suelo unos pocos actúan de un modo u otro a favor de las vengativas aspiraciones imperiales. Los vendepatria que sin pudor alguno se reconocen a sí mismos en su miserable condición de mercenarios. La corrupción y la desidia igualmente pueden hacerle el juego al enemigo.

Al renovar nuestro almanaque, es imposible no agradecer ni comprometerse con quienes lo dieron todo durante más de siglo y medio por legarnos una patria libre, independiente, soberana y justa. Desde quienes tras Varela contribuyeron a forjar nuestro pensamiento, y los que junto a Céspedes, Gómez, Maceo y Martí fundaron la nación e inspiraron a la Generación del Centenario, hasta la heroica creación colectiva de un pueblo nuevo y orgulloso de poder proclamar con la obra honrosa y siempre perfectible: Yo soy Fidel.

En un edificante proceso de continuidad dialéctica en la dirección de la Revolución, hemos concluido un año tremendo que debió lidiar, como suele ocurrirnos, con las consecuencias de adversidades naturales, en este caso el destructivo tornado que asoló una extensa franja poblacional capitalina.  Un ejemplar proceso de renovación constitucional que robustece auténticos principios democráticos y de legitimidad institucional. La proyección y ejecución de cambios, de mentalidad, conceptos y procederes, que apuntan a fortalecer y hacer avanzar al país en todos los órdenes.

Esto pese a un entorno externo extremadamente complejo que ha demostrado la capacidad de respuesta de la dirección del país, sin claudicar en principios solidarios y obligada a enfrentar tal vez una de las más agresivas y empecinadas embestidas imperiales, que maximiza la criminalidad del bloqueo y despliega el arsenal subversivo de la guerra no convencional. El saldo, sin embargo, es como para seguir empinando la frente, y mirar más lejos.

El nuevo año nos convoca a decisiones trascendentes y a ejecutarlas a plena conciencia de que se requiere de todas y todos, desde las más altas responsabilidades y hasta el más humilde desempeño laboral, en la conducta pública y el comportamiento familiar y personal. También nos reclama crecer en asertividad en los modos de pensar y hacer, en autoexigencia y capacidad crítica constructiva, en eficacia y eficiencia, en honestidad y entrega apasionada al deber inseparable de los derechos conquistados, empezando por el de cuidar y defender la obra colectiva como las niñas de nuestros ojos.

De todas y todos es el deber inexcusable de que el país y la sociedad sean cada día más amables en el trato a nuestra gente y quienes nos visiten.

. Por la que seguiremos avanzando en este nuevo año, para más.


Redacción Digital

 
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