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Publicado el 23 Febrero, 2020 por Pastor Batista en Nacionales
 
 

AGRICULTURA

A su salsa el tomate cubano (+ fotos)

Decisivo para la industria cubana e insustituible en la cocina hogareña, el tomate se adentra por los vericuetos de una cosecha que ha tenido como magnífico aliado al clima, en contubernio con la voluntad presente en directivos y productores de no patinar y “ordeñarle” a cada mata hasta su último fruto
A su salsa el tomate cubano.

Cuba tiene suficiente experiencia en este cultivo.

Texto y fotos: PASTOR BATISTA VALDÉS

Aun cuando marzo debe inscribir el “pico” o momento de máxima actividad en el acopio de tomate, la cosecha de ese cultivo ya computa 3 400 toneladas y continúa ganando intensidad en provincias como Pinar del Río, Guantánamo, Granma, Ciego de Ávila y Villa Clara.

Considerado el mejor y más oportuno “bateador emergente” ante el déficit de productos químicos, el tiempo ha estado  delineando un comportamiento muy favorable para las solanáceas, y eso es muy bueno para las expectativas de la actual campaña de tomate,  dijo a Bohemia Raúl Brito Cabrera, jefe de hortalizas de la dirección agrícola del Ministerio de la Agricultura.

El desplazamiento de más del 50 por ciento de la siembra hacia el mes de diciembre (unas 4 500 hectáreas de las 8 250 plantadas), por dificultades con el combustible durante octubre y noviembre, obligará a hilar bien fino en marzo, para acopiar y darle seguro destino a la mayor cantidad posible de ese producto, fundamental para el procesamiento industrial y  para el consumo por parte de la población y de los organismos e instituciones sociales.

La intención es obtener no menos de 57 000 toneladas (aproximadamente 16 000 por encima de lo logrado en la anterior campaña), 30 000 de ellas con alto grado de prioridad por resultar estratégicas desde el punto de vista industrial para el balance nacional.

A su salsa el tomate cubano.

Hay que operar con rapidez desde el campo para evitar pérdidas innecesarias.

Directivos y productores saben muy bien que un patinazo en falso puede llevar a que el país tenga que acudir al mercado exterior, tal y como sucedió el año anterior cuando hubo que importar 6 200 toneladas de pulpa de tomate.

Con un peso determinante en esa producción (46 por ciento del balance del país) Ciego de Ávila toca a yema de dedo asuntos relacionados con la recogida, envase, transportación y posterior aprovechamiento de la poderosa capacidad industrial con que cuenta el territorio, concentrada en el llamado Combinado de Cítricos de Ceballos, fábricas más pequeñas como las ubicadas en Majagua y Florencia, además de la red de minindustrias conserveras.

Conscientes de que cultivar tomate no es sembrar y cosechar, productores del territorio siguen buscando alternativas para reducir el nocivo efecto de plagas y enfermedades, así como mayores volúmenes productivos por medio de opciones como las que ofrece la agroecología.

Con ese propósito y respondiendo a una sugerencia del ministerio, acaba de realizarse un día de campo en un jardín de variedades, experiencia que Raúl Brito Cabrera elogió por la seriedad con que se concretó y por lo útil que resulta para poder llegar a consenso y trazar desde el nivel central la estrategia varietal más adecuada en las condiciones actuales.


Pastor Batista

 
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