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Publicado el 24 Febrero, 2020 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

EDITORIAL: Vencedores de lo imposible

Laboratorios del IPK.

 (Foto: juventudrebelde.cu).

Desatar las fuerzas productivas de la nación, incluidas las formas de gestión no estatal;  alcanzar un mejor desempeño de la empresa estatal socialista -principal eslabón dentro de la economía insular -, y conquistar la mayor prosperidad posible, son objetivos que se entrecruzan y presuponen. Pero, ¿cómo hacerlo?

En reiteradas ocasiones, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ha convocado a eliminar las trabas que se arrastran, por deficiencias internas, falta de iniciativa o simple costumbre. En la última reunión del Consejo de Ministros celebrada en 2019, el presidente enumeró cuatro prioridades fundamentales para el país: la batalla ideológica, la defensa, el ejercicio legislativo para apoyar la Constitución de la República, y la batalla económica.

Y es precisamente en esta última donde el país se la juega el todo por el todo. Los giros de rosca de la administración Trump son cada vez más recurrentes en los intentos por asfixiar la economía cubana y rendir la voluntad soberana de construir el socialismo en sus propias narices.

Para este 2020, aseguró el Presidente, se continuará trabajando para darles espacio a todas las formas de gestión y propiedad. “Vamos a quitar trabas para potenciar la empresa estatal y hacer el verdadero redimensionamiento empresarial que el país necesita”.

El desafío está en conquistar la mayor prosperidad posible, sostuvo Díaz-Canel. Para lograr esa altruista cuota de bienestar, se requieren incrementar las producciones, diversificar los rubros exportables, sustituir importaciones, alcanzar la eficiencia y el ahorro de los recursos materiales y financieros. Lanzar una cruzada contra la chapucería y las ilegalidades.

En ese camino, para robustecer la autonomía empresarial se han adoptado medidas en el plan de la economía para el 2020 como la oportunidad de producir de manera competitiva con destino al comercio interno en USD, como nueva fuente de financiamiento; y las empresas que comercialicen productos y servicios con entidades enclavadas en la Zona Especial de Desarrollo Mariel podrán retener el 50 por ciento de los ingresos en divisa libremente convertible.

Con el objetivo de lograr una mayor participación de las empresas estatales en la sustitución de importaciones, propiciando encadenamientos productivos, desde 2019 se adoptó la medida de que el sector del Turismo traslade liquidez de divisas a la industria nacional. Por eso, dentro del plan 2020 se aprobó medir el indicador de disminución del componente importado en este sector, y también en las empresas mixtas.

Recientemente el Ministerio de Finanzas y Precios anunció otras decisiones que contribuyen a mejorar la salud y las finanzas de las entidades cubanas. Entre estas, el gasto en investigación, desarrollo e innovación de las empresas será considerado como una inversión, y por tanto no afectará el resultado final.

Se extendió la posibilidad de distribuir dentro de las utilidades empresariales hasta cinco salarios a los trabajadores, antes solo se permitían tres remuneraciones. Y  los dividendos que se obtengan por la participación en negocios con capital extranjero o en entidades de capital ciento por ciento cubanas, podrán retenerlos las empresas como parte de sus ingresos.

Pero, si bien se avanza en el camino de robustecer a la empresa estatal socialista y quitarle trabas de encima, todavía quedan pendientes otros temas por resolver. El más apremiante de todos: el ordenamiento monetario del país, que deja bastante mal parada a la gestión empresarial al introducir distorsiones que impiden medir con objetividad el desempeño económico.

En tal sentido, aseguró el Presidente, el ordenamiento monetario se encuentra en fase avanzada de estudio y aprobación, y los resultados serán oportunamente informados a la población.

Como enfatizó Díaz-Canel, queremos prosperidad y vamos a luchar a brazo partido por alcanzarla, pero nunca al costo de dejar a las mayorías fuera de sus beneficios. Pero ni el bienestar, ni la prosperidad se alcanzan por decreto. Queremos que el trabajo honrado y la eficiencia les ganen la guerra a las ilegalidades, al burocratismo, al acomodamiento, a la inercia y a la apatía.


Redacción Digital

 
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