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Publicado el 20 Febrero, 2020 por Pastor Batista en Nacionales
 
 

Accidentes del tránsito

Empeño a favor de una mayor seguridad vial

Desconocimiento, indisciplinas y violaciones conscientes siguen cobrando vidas en hechos totalmente evitables si se tiene en cuenta que el 96 por ciento de ellos obedecen a causas o insuficiencias humanas
Muertes, lesiones, altísimos daños materiales… solo eso dejan los accidentes./ PBV

Muertes, lesiones, altísimos daños materiales… solo eso dejan los accidentes.

Texto y fotos: PASTOR BATISTA VALDÉS

Es bueno saber que el pasado año inscribió menos accidentes del tránsito en Cuba. Preocupa, sin embargo, conocer que en ellos perdieron la vida casi 600 personas.

Mucho más lamentable se torna el asunto si se tiene en cuenta que el 96 por ciento de dichos sucesos estuvieron sujetos a causas humanas. Las estadísticas solo les atribuyen un 4 por ciento a razones de índole técnica.

Hay quienes no aprenden, no escarmientan y siguen dándole espacio a la muerte así.

Hay quienes no aprenden, no escarmientan y siguen dándole espacio a la muerte así.

Algo hay que hacer… y hacer mucho mejor de lo hecho hasta ahora.

No puede seguir sucediendo que por desconocimiento, descuido o negligencias, los peatones tengan participación en aproximadamente el 70 por ciento de los accidentes que acontecen, y mucho menos que sigan siendo los que más fallecidos registran, tal y como explica Reinaldo Becerra Acosta, Secretario de la Comisión Nacional de Seguridad Vial.

Cifras y revelaciones así tienen lugar por estos días, en el examen que, hacia dentro de sí mismas, realizan esas estructuras en el país.

Duele saber que en nuestro Archipiélago ocurre un accidente cada 56 minutos, con saldos de un fallecido cada 15 horas y un lesionado cada 1 hora y 25 minutos.

No es, sin embargo, el desconocimiento del Código del Tránsito, la única y mucho menos la mayor causa de esos fenómenos. La práctica demuestra que ingestión de bebidas alcohólicas, el exceso de velocidad,  no debida atención a la conducción del vehículo, irrespeto a la señal de pare,  adelantamiento indebido y otras violaciones similares continúan cobrando vidas.

¿Qué pesará más: la necesidad de transporte o el peligro que entraña esta opción?

¿Qué pesará más: la necesidad de transporte o el peligro que entraña esta opción?

Si bien reconforta saber que la agricultura avileña, por situar un ejemplo, cercó todos los potreros ubicados en su territorio a ambos lados de la carretera central o que, conforme a una indicación nacional, se realizan acciones preventivas en puntos y tramos de alta accidentalidad, muchos conductores se preguntan quién le pondrá “cerca” a la alta cantidad de ciudadanos que circulan en vehículos de tracción animal a cualquier hora de la noche, sobre todo durante los fines de semana, casi siempre a oscuras e ingiriendo bebidas alcohólicas, en impune violación de lo establecido por la Ley.

Ciertamente, habrá que buscar alternativas para un mayor dominio del asunto desde edades tempranas, sin ignorar la necesidad, también, de propiciar más cuidado y protección para la vida de los adultos mayores, teniendo en cuenta que en ellos no se comportan igual la capacidad auditiva, la visión, la agilidad física, los reflejos…

Pero también  habrá que ser más justamente enérgico y ponerle más freno a la indisciplina y a la violación consciente.

Acerca de ese tema, el colega César Gómez Chacón, fiel lector de Bohemia, refiere en facebook el daño que provocan “la poquísima o nula iluminación pública, baches asesinos, cloacas destapadas, latones de basura mal colocados, choferes sin cultura ni escrúpulos que te ponen la larga en los ojos o te pitan encima con claxon de trenes, almendrones “luchando” clientes a como sea, muchos en pésimo estado técnico y todos con  papeles en regla, válido para guaguas, incluidas las nuevecitas, y camiones a toda velocidad, dueños de la calle”…

Imagen recurrente en muchas partes de Cuba.

Imagen recurrente en muchas partes de Cuba.

Sin llegar a extremos, es obvio que aún no se explotan bien las posibilidades con que cuenta el país. Un ejemplo está en los llamados GPS. Se sabe que el exceso de velocidad es una de las causas que conlleva a lamentables situaciones (3.36 víctimas fatales por evento ocurrido) y, aun así, muy pocos organismos reportan esa violación entre sus vehículos y conductores.

No puede continuar ocurriendo que, luego de ser declarados no aptos en un lugar, ciertos ciudadanos vayan a otro, muevan influencias y logren su propósito, o que por falta de comunicación e integración continúen circulando vehículos con la inspección técnica vencida.

Habrá que hacer algo también frente al incremento de hechos vandálicos contra señales y pedestales, tal y como acaba de alertar en Ciego de Ávila Jorge Granados Labrada, jefe de Ingeniería de Tránsito allí.

Todo cuanto se haga desde el punto de vista preventivo será poco. Nada de lo que se ponga en práctica responderá a caprichos. Más que técnico, cualquier valoración no puede ser tangencial a su profundo sentido humano, porque en verdad, en el fondo de ese fenómeno, está en juego lo más importante para cada una de las personas que habitamos este Archipiélago: la vida.


Pastor Batista

 
Pastor Batista