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Publicado el 14 Febrero, 2020 por ACN en Nacionales
 
 

Por San Valentín: una aventura prohibida

Una singular historia de amor en La Periquera de Holguín

La leyenda relata la aventura prohibida protagonizada por Ana Sánchez Roblejo de Peláez, la esposa del comandante Agustín Peláez y el oficial de voluntarios Serafín Iriostre, la cual trasciende hasta la actualidad como un símbolo de la tradición oral...

La Periquera, Holguìn, museo

Por EILEEN ESTHER MOLINA FERNÁNDEZ | FOTO: TRIPADVISOR / ACN

El Museo Provincial de Historia La Periquera, declarado como Monumento Nacional, atesora una singular historia de amor del siglo XVIII, la cual se suma a los valores históricos y patrimoniales de la edificación, otrora Casa de Gobierno.

La leyenda, contada a la ACN por Ángela Peña, relata la aventura prohibida protagonizada por Ana Sánchez Roblejo de Peláez, la esposa del comandante Agustín Peláez y el oficial de voluntarios Serafín Iriostre, la cual trasciende hasta la actualidad como un símbolo de la tradición oral en la urbe oriental.

Según los relatos de la época, explicó Peña, cada día desde los balcones del emblemático edificio, ubicado en el centro histórico de la ciudad, la bella esposa del comandante posaba su mirada en el soldado, quien esperaba ansioso su recorrido diario por la entonces Plaza de Armas, hoy Parque Mayor General Calixto García Íñiguez.

Con la complicidad del párroco de la iglesia San José, consejero espiritual de la familia Peláez, los amantes se encontraban después de la misa, en un antiguo túnel que comunicaba a los templos San José y San Isidoro, el Hospital Militar, el Cuartel del Ejército Español y los fortines ubicados en las cercanías de la Loma de la Cruz.

Cierto día por una falsa alarma de incendios las compuertas del túnel, que servía de aljibe en caso de emergencia, quedaron herméticas y el agua del Río Marañón, selló en unos minutos el sublime amor de Ana y Serafín.

Un rato más tarde, en uno de los recorridos habituales del capitán de la guardia, aparecieron los cuerpos sin vida de la señora y el soldado, suceso que trascendió como una de las fábulas más significativas en la historia de la urbe oriental.

Aunque ha pasado el tiempo, muchos tienen aún en la memoria, el epitafio en la tumba de la reconocida dama: “A Doña Ana Sánchez Roblejo, que pudo morir en su lecho llena de virtudes y murió sin honra, en el túnel de La Periquera”.

Esta antigua leyenda, subrayó Peña, devenida símbolo del otrora Hato de San Isidoro, es un exponente del más universal de los sentimientos que trasciende hasta nuestros días como riqueza cultural de la oriental provincia. (ACN)


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