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Publicado el 11 Marzo, 2020 por Pastor Batista en Nacionales
 
 

Meterle caña al asunto de la comunicación

Representantes de todas las provincias vuelven a coincidir en algo que no todos los directivos interiorizan: azúcar no es solo sembrar caña y convertirla en crudo o refino
Meterle caña al asunto de la comunicación.

Como todo espacio teórico, lo importante es que concrete acciones prácticas.

Texto y fotos PASTOR BATISTA VALDÉS

Como cada año, comunicadores institucionales del Grupo Empresarial Azucarero Azcuba, procedentes de todas las provincias del país, han vuelto a converger en espacio para ganar tiempo en su empeño común por contribuir a que la nación produzca más azúcar.

Primera vez que tiene lugar fuera de la capital cubana, en Ciego de Ávila, la cita se torna no solo necesaria, sino también oportuna.

Sucede que, azúcar no es solo sembrar, cortar y enviar caña hacia el central para procesarla y convertirla en crudo o en refino.

Quienes llenan su tiempo laboral en el ámbito comunicativo conocen las ventajas que tiene asegurar, desde el nivel central hasta las empresas y estructuras de base, un sistema de comunicación que defina y posibilite ejecutar una política clara, con acciones y pasos concretos, que abran caminos, ayuden a resolver contratiempos y a avanzar hacia objetivos realmente estratégicos en términos productivos.

Meterle caña al asunto de la comunicación.

Las relaciones con la prensa siguen siendo importantes para la industria azucarera cubana.

Por eso, asuntos como la organización y aplicación de un manual de identidad, la investigación en función de prioridades, el nexo con los medios de prensa y el empleo de las amplias posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información y la comunicación, han ocupado deferente espacio en la cita.

Ponencias y debates han saltado el contorno de salones, micrófonos y proyección de materiales en pantalla, para llegar hasta el terreno productivo, mediante talleres prácticos acerca de gestión de contenidos, uso de la fotografía y trabajo con las redes, en contacto directo con entidades donde la nación fija su pupila.

En ese caso están el Central Ciro Redondo, bajo un proceso de completa modernización tecnológica y la bioeléctrica que se construye aledaña a él, además del Museo del Azúcar Patria o Muerte, en el colindante municipio de Morón, visitado por turistas de varios países que se interesan por la historia y particularidades de la industria azucarera cubana.

Lo más importante de la agenda prevista para estos días, sin embargo, tal vez no se enmarque en sí misma, como programa, sino en la “sacarosa” que, a la postre, puede y debe aportar el encuentro.

Y ese saldo no va a caer, como llovizna, del cielo. Dependerá de que organizadores y participantes concreten lo teóricamente analizado ahora, y de que los directivos le conceden a la comunicación institucional el alcance que en verdad merece.

Necesario es que así suceda. No por un asunto metodológico o conceptual, sino por la urgencia de resolver problemas que no pueden ser tangenciales a los procesos comunicativos.

Meterle caña al asunto de la comunicación.

Las nuevas tecnologías han ido superando viejas formas y procedimiento convencionales.

¿Cuáles?: la falta de caña,  incongruencia entre estimados y volúmenes reales de la gramínea, alta presencia de materias extrañas, elevado tiempo perdido en la industria, irregular comportamiento de la eficiencia en el proceso tecnológico, entre otras insuficiencias que no siempre dependen de la entrada tardía o de la falta de recursos materiales e insumos.

¿Cierto o no, comunicadores?


Pastor Batista

 
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