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Publicado el 22 Abril, 2020 por Irene Izquierdo en Nacionales
 
 

COVID-19

¡A desterrar la contemplación!

Las medidas se han establecido para reducir la propagación del coronavirus SARS-CoV-2 causante de la COVID-19, pero, como dice Kike, el mensajero: “¡Ná, la gente sigue comportándose como le da la gana! ¡Y uno aquí, corriendo peligro! ¡Porque dicen que el ‘bicho’ no avisa; se pega y pa’lante!”
¡A desterrar la contemplación!

El perro tiene sus necesidades. ¿Es preciso que los niños participen? (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Por IRENE IZQUIERDO

Llegó el momento de parar –en serio, muy en serio- las indisciplinas. Se acabó la contemplación; nadie, solo los imprescindibles,  pueden estar fuera de casa. Es innegable que los cubanos somos callejos y viajeros; nos gusta la cháchara, hacer cuentos, y hasta darnos un “buche”, rotando la botella entre muchos…

Desde hace algún tiempo eso no se puede hacer: las medidas se han establecido para reducir la propagación del coronavirus SARS-CoV-2 causante de la COVID-19, pero, como dice Kike, el mensajero: “¡Ná, la gente sigue comportándose como le da la gana! ¡Y uno aquí, corriendo peligro! ¡Porque dicen que el ‘bicho’ no avisa; se pega y pa’lante!”

Desde su humildad, se la pasa aconsejando a los muchachones del barrio; diciendo a sus clientes que mantengan a los niños en casa, y a los mayores –aunque no sea él quien les compra la canasta básica- que les puede hacer el favor, en las circunstancias por las cuales estamos atravesando.

La actitud de Kike también merece el aplauso de muchos.

Pero hay otros que hacen caso omiso a cualquier advertencia. Es como si las medidas se hubieran dictado para otros.

Pero como refería anteriormente, hay que parar.

Durante la reunión del grupo temporal de trabajo para la prevención y el control del nuevo coronavirus, correspondiente a este martes, el Presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez fue categórico en cuanto a la exigencia y habló de la necesidad de actuar con más rigor hacia aquellas personas que continúan en lugares públicos sin motivo, paseando o sentados en los parques. “De otra manera, vamos a seguir teniendo personas en las calles y así es muy difícil cortar la propagación”, dijo.

Un significativo papel –como el que se aprecia cotidianamente- desempeñan los agentes del orden, en su mayoría jóvenes. Disciplinados, respetuosos, colaboradores, y sobre todos, muy serios. No obstante, siempre hay quien desea jugar al ratón y el gato, tratando de probar fuerza, sin querer comprender que solo la autorresponsabilidad será la mejor aliada en esta intensa batalla contra la COVID-19.

El mandatario cubano habló de ser más severos contra las transgresiones, y expresó que a quien no esté en una cola para un trámite o una compra, hay que mandarlo para la casa y si se resiste tomar otras decisiones.

“Aquí hay planteada una medida de aislamiento social –acotó de inmediato-, que comprende que solo puede salir uno por familia al lugar donde se esté dando algún servicio para la población. Entonces aquí no tiene que haber gente en los parques, ni caminando por las calles. Vamos a actuar más directamente contra todas esas personas”.

Es una forma de cortar la desenfrenada carrera del coronavirus SARS-CoV-2, que tiene en vilo a muchas autoridades, a la comunidad científica internacional, y a decenas de miles de médicos, enfermeras y técnicos de la salud.

Hoy, por ejemplo, en su habitual conferencia de prensa, el doctor Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, destacó que hasta las 12 de la noche de ayer, había 182 países con casos de COVID-19; una cifra de 2 millones 431 mil 890 casos confirmados y 169 mil 859 fallecidos, para una letalidad de 6,98 %. En la región de las Américas se registran 934 mil 355 casos confirmados, el 38,4 % del total del mundo, con 49 mil 605 fallecidos, y una letalidad de 5,31%.

Y ahí están contemplados los datos de Cuba, porque a esa realidad no escapamos. En nuestro caso particular, los números más recientes indican que, con 52 nuevos positivos, la cifra total se eleva a mil 189 infestados con la COVID-19, las altas médicas ya son 341, pero se han perdido 40 vidas.

El controvertido andar de la COVID-19 será más efímero en la misma medida en que no encuentre asideros: aglomeraciones de personas, contactos con contagiados –muchos de ellos asintomáticos hoy-; falta de higiene e indisciplinas, que van desde quitarse el nasobuco con cualquier pretexto, hasta sentarse en un parque a contemplar el atardecer, o hacer ejercicios fuera de casa.

Hay que poner fin a todo eso con una actitud más combativa -no corresponde solo a las autoridades o a los agentes del orden, sino a todos los que amamos la vida-, desterrando, definitivamente, la contemplación.


Irene Izquierdo

 
Irene Izquierdo