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Publicado el 16 Abril, 2020 por ACN en Nacionales
 
 

Con traje de cosmonauta, para mantener los pies de otros sobre la tierra

Con traje de cosmonauta, para mantener los pies de otros sobre la tierra.

El cosmonauta al que dan forma las fantasías de Allison y Aaron, forma parte de esa ejército de hombres y mujeres que no viajan al espacio, pero si fuera preciso ir al cosmos para ganarle todas las vidas posibles a la COVID-19, lo harían. (Foto: acn.cu).

Por YENLI LEMUS DOMÍNGUEZ

Frank Abel Acosta González, Mayor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y especialista en Medicina Interna, hace 19 días presta servicios en la llamada Zona Roja, del Hospital Militar Mario Muñoz de Matanzas, área de protección a pacientes positivos a la COVID-19.

Su nombre lo elegimos en consenso, no solo su padre Juventino y yo, cuenta Gladys, madre del médico con identidad inspirada en Frank País y Abel Santamaría, concordaron muchos compañeros de trabajo para homenajear a los héroes.

La cubana de 75 años de edad, que no olvida el conocimiento de enfermería ejercido durante cinco décadas, sabe que su Frank Abel dignifica, además, la memoria de Juventino, un trabajador incasable de la Salud, quien fuera reconocido especialista en urología e impulsor de la medicina natural y tradicional en Cuba.

Toda la familia está orgullosa, confío en su preparación profesional y política, éste es su momento histórico y cumplirá cabalmente -asegura Gladys-, quien pidió a las personas responsabilidad ante lo orientado por el Gobierno, y que se queden en casa para colaborar con el ejército de batas blancas.

Habitualmente, la enfermera jubilada coincide en Matanzas con su hijo, nuera y los nietos, pero de ellos, por estos días conoce por teléfono mientras permanece en La Habana, debido a cuestiones familiares; pero sabe que Angélica cuida bien de los jimaguas y que conversa mucho con Frank Abel.

Mientras Acosta González se encuentra en la Zona Roja, tampoco es simple la tarea de su esposa Angélica Gálvez del Toro, residente de Tercer año de Ginecobstetricia que procura que los pequeños Allison y Aaron sólo se paren en el portal a las 9:00 de la noche para aplaudirle a papá y sus compañeros.

Nos comunicamos casi todos los días, me mantiene actualizada, darle fuerzas al equipo es lo que intento, porque estar en casa no es simple, pero ellos permanecen  en la primera línea de combate, comenta Angélica.

Con traje de cosmonauta, para mantener los pies de otros sobre la tierra.

El doctor Frank Abel Acosta González, especialista en Medicina Interna, es mayor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. (Foto: acn.cu).

“A veces no saben si afuera está el sol o la luna, hace unos días llovió y no sabían si era agua derramándose por cuenta de una turbina; trato de que los niños se incorporen a darle aliento y los disfrazo de médicos, militares…hemos hecho carteles… ellos lo extrañan más que nunca.

“Hace unos días en la noche arranqué el carro para darle vitalidad a la batería, y la niña lo escuchó y le dijo al hermanito: tata despiértate que llegó papá; me preguntan dónde está, les digo que en el trabajo; me preguntan si cuida a los viejitos, y les respondo que a los viejitos y a los niñitos.

“Hay días buenos, malos y críticos, bailamos, cantamos improvisamos una piscina; el otro día se me rompió el refrigerador y el fogón eléctrico y cuando Allison me vio con el destornillador y la pinza en las manos me comentó: ¡Mamá lo rompiste!

“Sabía que como fuera él asumiría la tarea, nos preparamos para lo que iba a pasar como si fuera a venir un ciclón; buscamos comida, combustible para el carro, medicamentos fundamentales, lleva 19 días en la Zona Roja, cuando le orienten, seguirán los 14 en aislamiento.”

No salgan de la casa –le pide Angélica a los cubanos-  porque en la medida en que cada cual se cuide también cuidará a los médicos, quienes tengan que salir a trabajar que se arriesguen lo menos posible y no subestimen la enfermedad, el coronavirus puede matar.

Allison y Aaron, piensan que Frank Abel se pone un traje de cosmonauta, es la agradable metáfora con la que mamá justifica el atuendo realmente necesario para evitar el contagio y ayudar a mantener a otros con los pies sobre la tierra.

Es preciso que menos pacientes lleguen a la Zona Roja, mientras más rápido eso ocurra menos tiempo tendrán los médicos que ponerse trajes de cosmonauta, y más pronto sus hijos, en vez de aplaudirles a los padres a las 9:00 de la noche, los abrazarán. (ACN).


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