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Publicado el 30 Abril, 2020 por Irene Izquierdo en Nacionales
 
 

El coronavirus no sabe leer donde dice DESCUIDO, pero se aprovecha de él

Cuando la COVID-19 ha irrumpido intempestivamente en 183 países, haciendo enormes estragos –casi mayores que los de una guerra, porque nadie sabe dónde está el enemigo-, no es posible olvidar que a lo largo de la existencia humana, han existido o existen enfermedades tan terribles, que no han podido ser borradas de la literatura científica: la peste bubónica –se asegura que causó entre 75 y 200 millones de muertes-, el cólera, la fiebre amarilla, por solo citar algunas. Más cercanas se encuentran el VIH-Sida, el ébola y la que padecemos hoy
El coronavirus no sabe leer donde dice DESCUIDO, pero se aprovecha de él

Foto: bohemia.cu

Por IRENE IZQUIERDO

Desde que en Cuba se llevó a cabo exitosamente la Campaña nacional de Alfabetización, todos los cubanos saben leer y escribir; muchos que vieron las primeras letras cuando aquellas brigadas de jóvenes invadieron, bajo el mando del Comandante en Jefe Fidel Castro, los nichos de la ignorancia, para desterrarla, hoy son eminentes científicos, y quizás alguno esté guiando investigaciones en esta gran cruzada contra la COVID-19.

En Cuba hay un nivel cultural tal elevado, que lleva a cada individuo a creerse que sabe tanto de Medicina, como de béisbol; solo que, en ocasiones olvidan la historia, tanto local como universal.

Ahora, cuando la COVID-19 ha irrumpido intempestivamente en 183 países, haciendo enormes estragos –casi mayores que los de una guerra, porque nadie sabe dónde está el enemigo-, no es posible olvidar que a lo largo de la historia, han existido o existen enfermedades tan terribles, que no han podido ser borradas de la literatura científica: la peste bubónica –se asegura que causó entre 75 y 200 millones de muertes-, el cólera, la fiebre amarilla, por solo citar algunas. Más cercanas se encuentran el VIH-Sida, el ébola y la que padecemos hoy.

La pérdida enorme de vidas ha tenido como caldo de cultivo, en principio, a la ignorancia, que invariablemente, ha hecho pagar altos precios. Un descubrimiento que podía realizarse en Europa, tal vez demoraba años para llegar a otros confines…

Hoy no sucede lo mismo; el avance tecnológico tiene un alcance tal, que permite crear, divulgar, intercambiar, investigar en la distancia, la mayor parte de las veces para bien.

Pero al ser humano lo distingue el don de la negligencia, pese a ser el único animal dotado de inteligencia suficiente para lograr maravillas.

Decretar el aislamiento social ha sido una medida que va en detrimento de la estabilidad económica de cualquier país y de millones de personas que en el mundo se quedan sin empleo. No es casual, ni fortuita, sino necesaria.

En Cuba, un país pobre y bloqueado, los efectos se están sintiendo. Pero hay negligentes que parecen no “darse cuenta”.

Tal vez haya quien no vea la conexión. Mas, si vamos al parte emitido esta mañana por el doctor Francisco Durán García, apreciaremos que, sigue aumentando el porciento de asintomáticos en los nuevos casos diagnosticados: De 30, el 67,6% decían no tener síntomas.

Estamos en la era de la visualidad; en esta Isla caribeña la mayor parte de la población tiene celulares; médicos, informáticos científicos y otros organismos involucrados ya crearon aplicaciones que llenan de información acerca de la gravedad de la COVID-19 todo el tiempo; que hablan de las medidas a observar con carácter prácticamente  obligatorio. Es preciso respetarlas.

En los grupos de personas que, por necesidad, deben hacer alguna cola hoy, siempre hay descuidados que no mantienen la necesaria ecuanimidad. ¿Quién de ese grupo pudiera ser un foco contaminante? Solo las pruebas de rigor lo pueden decir.

Entonces, el coronavirus, analfabeto total, pero oportunista de marca mayor, se aprovecha del descuido, para seguir multiplicándose.

Evitar que este fenómeno continúe, solo depende de usted, de mí, de todos. No por gusto se han hecho virales los siguientes Hashtag: #COVID19, #CubaSalvaVidas, #Cuidate y #QuedateEnCasa, entre muchos más.


Irene Izquierdo

 
Irene Izquierdo