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Publicado el 6 Abril, 2020 por Marieta Cabrera en Nacionales
 
 

El mayor reconocimiento que puedo recibir es escucharle decir al paciente: Grazie Cuba, Grazie

Confiesa a BOHEMIA uno de los integrantes de la brigada médica cubana que trabaja en Italia
El mayor reconocimiento que puedo recibir es escucharle decir al paciente: Grazie Cuba, Grazie.

José Luis Sánchez Pérez es uno de los licenciados en Enfermería que forman parte de la brigada.

Por MARIETA CABRERA

Fotos: Cortesía del entrevistado

“Hoy atendí en la mañana a 10 pacientes y el estado de salud de todos es favorable”, comentó a BOHEMIA el domingo 5 de abril, el licenciado en Enfermería José Luis Sánchez Pérez, uno de los 52 integrantes de la brigada médica cubana que atiende a enfermos de la Covid-19 en el en el hospital de campaña de la ciudad de Crema, en la región italiana de Lombardía.

Mientras se tomaba el descanso reglamentado para reanudar luego sus labores, relató a través de Facebook que ha atendido sobre todo personas de la tercera edad que llegan remitidas del cuerpo de guardia del hospital de Crema.

“Nos organizamos en turnos de trabajo y laboramos en equipo”, precisó el enfermero, y agregó que eso les  permite también cuidarse unos a otros. Ilustra que en el momento de retirarse el traje de protección siguen las instrucciones a fin de evitar contagiarse con el virus. “Siempre nos ayuda el epidemiólogo y los compañeros del equipo. Nunca lo hacemos solos. Aquí somos una familia y en eso radica el éxito de la tarea”, afirma.

El mayor reconocimiento que puedo recibir es escucharle decir al paciente: Grazie Cuba, Grazie.

El traje de protección que usan mientras atienden a los pacientes debe ser retirado después con sumo cuidado para evitar contagiarse con el virus, un proceso en el que reciben el apoyo del epidemiólogo y los compañeros de equipo.

Como miembro del Contingente Internacional Henry Reeve, especializado en brindar asistencia sanitaria en situaciones de desastre y graves epidemias, él, al igual que el resto de la brigada, ha participado en misiones en diversas partes del mundo.

El enfrentamiento al ébola en Sierra Leona, en 2014, fue el bautismo de fuego de  José Luis como integrante del contingente. Luego, formó parte del grupo de colaboradores de la salud que brindó ayuda al pueblo de Ecuador, en 2016, tras el terremoto; y durante dos años, de 2017 a 2019, laboró en tierras bolivianas.

Cada misión –en particular la de Sierra Leona- significa para él una experiencia inestimable que le ha permitido prepararse mejor para trabajar en situaciones complejas. Al preguntarle cuál ha sido la más difícil responde sin titubear: “el combate contra el ébola, y después la que libramos ahora en Italia por la complejidad de este nuevo coronavirus y la cantidad de países afectados”.

― ¿En algún momento ha sentido temor de contraer este virus, de que algo falle y se enferme?

― En eso pienso todos los días; en hacer bien las cosas para no equivocarme porque un error, por mínimo que sea, es fatal.

Mientras nos comunicamos con la economía de palabras que imponen las nuevas tecnologías, José Luis me envía imágenes del hospital de campaña donde trabajan y la carta que le enviaran miembros de una asociación de familias de personas con discapacidades mentales y/o relaciones. La misiva –firmada por Daniela Martinengha, presidenta de la asociación- agradece a los cubanos “porque todos ustedes eligieron estar cerca de nosotros y apoyarnos en este momento de fatiga”.

El mayor reconocimiento que puedo recibir es escucharle decir al paciente: Grazie Cuba, Grazie.

Durante la inauguración del hospital de campaña de la ciudad de Crema, donde laboran los colaboradores cubanos de la Salud.

Gestos como este reconfortan en medio de las tensiones y la lejanía de los suyos. Para José Luis, sin embargo, lo que hacen él y sus compañeros de la brigada médica en Italia, es apenas cumplir su deber como trabajadores cubanos de la salud. “Solo hago lo que sé hacer: salvar vidas. Por eso el mayor reconocimiento que puedo recibir es que el paciente se vaya satisfecho con la atención recibida y escucharle decir: Grazie Cuba, Grazie”.

Carta de reconocimiento a los brigadistas cubanos, enviada por miembros de una asociación de familias de personas con discapacidades.

Crema, 3 Abril 2020

El mayor reconocimiento que puedo recibir es escucharle decir al paciente: Grazie Cuba, Grazie.Queridos señores médicos y enfermeros cubanos:

¡GRACIAS!

Todos nosotros, de ANFFAS Onlus Crema queremos dar las gracias por la disponibilidad y la solidaridad que nos manifestaron hacia nuestra ciudad y nuestra comunidad.

Estamos cerca de ustedes -aunque de manera un poco diferente-; nosotros también somos llamados a cuidar a todas las personas más frágiles y que tienen más necesidades. Somos de hecho una asociación de familias de personas con discapacidades mentales y/o de relaciones, y trabajamos -todos los días- por ayudar a personas como ellos y sus familias.

Gracias porque todos ustedes eligieron estar cerca de nosotros y apoyarnos en este momento de fatiga, cumpliendo un gesto maravilloso hacia toda la ciudadanía. Es cierto que “nadie se salva solo”, como dice el Papa Francisco.

Nosotros también queríamos hacer un pequeño presente a ustedes, esperando que sea de vuestro agrado: el huevo de chocolate y el calendario que fue realizado gracias a todas las personas discapacitadas y las que no, que hacen parte de nuestra Asociación. En el calendario pueden ver algunas de nuestras fotos realizadas en la ciudad de Crema; esa misma ciudad a la que ustedes le están dando todo su tiempo y profesionalidad.

Estamos muy contentos de haber contribuido con nuestras camionetas para que sean más fáciles los movimientos hacia el Hospital de Crema, donde están trabajado con mucha dedicación.

Esperemos que nuestros pequeños regalitos puedan poner más suaves esos días lejos de sus familias y de su país.

Les deseamos con todo el corazón una buena Santa Pascua y que sea llena de amor y bendiciones para ustedes.

Gracias por todo lo que Ustedes están haciendo.

Por ANFFAS Onlus Crema

La Presidenta

Daniela Martinengha

El mayor reconocimiento que puedo recibir es escucharle decir al paciente: Grazie Cuba, Grazie.

José Luis en una de las áreas interiores del hospital de campaña.

 


Marieta Cabrera

 
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