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Publicado el 11 Abril, 2020 por ACN en Nacionales
 
 

MEDICINA VERDE

Jarabes y vitaminas siguen pidiendo espacio

Conscientes de la inocuidad y alcance de la medicina natural y tradicional y de que no siempre están a mano algunos medicamentos del cuadro básico, miles de personas acuden a las farmacias donde nunca se ha subestimado una sabiduría que suma siglos a favor de la salud y de vida del ser humano
Jarabes y vitaminas siguen pidiendo espacio.

Cuando no hay frascos pequeños, los espirituanos aplican variantes así.

Texto y fotos PASTOR BATISTA VALDÉS

El asunto no es exclusivo de Las Tunas, en el oriente cubano. Directivos y trabajadores que tienen a su cargo la actividad de farmacias y ópticas en Sancti-Spíritus y Ciego de Ávila saben que en medio del enfrentamiento al nuevo coronavirus se ha acentuado la venta de jarabes anticatarrales, complejos vitamínicos y otros productos de acción preventiva.

“Entre los tuneros se ha ido consolidando un hábito en torno al empleo de la medicina natural y tradicional. No creo que sea un fenómeno  reciente, propio de la coyuntura actual, aunque es obvio que con esta situación de la Covid-19 ha aumentado la cantidad de personas que vienen en busca de ese tipo de medicamento”, opina Karelia Mola Salas, técnica de la farmacia Michael de White, sede, además, del centro homeopático con que cuenta la ciudad.

Yosneidis Vargas Sánchez, dependienta, coincide con Karelia en que el interés por ese tipo de fármacos, en particular por los jarabes y melitos, tinturas y cremas, no solo está presente en personas de avanzada edad.

Jarabes y vitaminas siguen pidiendo espacio.

Además de los jarabes y melitos, muchas personas se interesan por los complejos vitamínicos.

“Hace unos minutos, por ejemplo, vino un joven, preguntó para qué sirve el té de riñón y cuando le explicamos se llevó tres pomos”, añade Karelia.

“Todo eso es muy bueno, comenta, porque no siempre nuestras farmacias disponen de la cantidad y variedad de medicamentos convencionales. Muchos ciudadanos conocen la inocuidad de nuestros productos, sus propiedades y el efecto de algunos, como los jarabes, para flurificar las segregaciones catarrales, algo muy importante en un momento como este que estamos atravesando”.

Similar es la opinión de Xiomaidys Pérez Santana, trabajadora de la Unidad 663, ubicada en el Parque de La Caridad, Sancti-Spíritus, donde, además de recibir medicamentos, elaboran, envasan y crean facilidades para la venta de quienes acuden a la farmacia, tal y como hace en ese instante con una espirituana llamada Kenia Fernández.

“Cuando no disponemos de envases pequeños, usamos otros de más capacidad e incluso el frasco, ya limpio, que traen desde sus casas algunas personas, a quienes además les explicamos el modo correcto de consumir el producto.

Ese asunto, sin embargo, no parece haber sido impedimento en ninguna de las provincias mencionadas, donde no solo se intensifican los mecanismos para la recogida de envases de cristal, sino también la producción de plantas medicinales, proceso en el que funcionan con estabilidad los contratos con la agricultura, según acotan Karelia y Yosneidis, desde Las Tunas, y Dulce María Fernández Martínez, directora de la Empresa Provincial de Farmacias y Ópticas en Ciego de Ávila.

Tal y como publicó nuestra revista en septiembre pasado, en el país funcionan 76 centros de producción local y 571 farmacias dispensariales que contribuyen a fomentar la cultura a favor del  uso de la llamada medicina verde, natural o tradicional, a la vez que devienen oportuna alternativa frente a las presiones y maniobras de todo tipo, por parte del gobierno norteamericano, para impedir la entrada de medicamentos al Archipiélago o de materia prima para la industria farmacéutica y para del desarrollo de la biotecnología cubana.


ACN

 
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