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Publicado el 29 Abril, 2020 por Liset García Rodríguez en Nacionales
 
 

La covid-19 no tolera irresponsabilidades, contagia sin mirar a quién

Diversos son los llamados al buen juicio de las personas para evitar la propagación del coronavirus, pero algunos insisten en violar las medidas emergentes por la epidemia y lo establecido en el Código Penal cubano
La covid-19 no tolera irresponsabilidades, contagia sin mirar a quién.

No habrá impunidad ni tolerancia con quienes incumplen las normas establecidas por la pandemia y ponen en riesgo la vida de los demás. (Sitio: www.tsp.gob.cu).

Por LISET GARCÍA

La irresponsabilidad, la desidia, el irrespeto y el desprecio por la vida y la salud propia y la de los demás, son juzgadas con el debido rigor en tiempos de pandemia, así lo aseguró en su cuenta oficial de Twitter, el presidente del Tribunal Supremo Popular (TSP), Rubén Remigio Ferro @RubenRemigioCU.

Dio a conocer que entre el 27 de marzo y el 15 de abril últimos los tribunales sancionaron a 113 personas por delitos asociados a violaciones de las medidas para enfrentar la Covid-19. De ellas, 63 a penas de encierro, 26 a sanciones de libertad bajo vigilancia y 24 a multas de elevadas cuantías.

Los delitos de mayor incidencia por los que se juzgaron a los acusados son propagación de epidemias, especulación y acaparamiento, actividad económica ilícita, y desacato, resistencia y desobediencia a las autoridades.

Junto a una mayor eficacia policiaca en el patrullaje de áreas urbanas, se aprecia un compromiso de la ciudadanía, atenta a quienes violan las medidas de aislamiento social, acaparan productos en las tiendas, o pernoctan en las calles sin necesidad. De ahí que se haya incrementado el número de denuncias recibidas, lo que ha facilitado la actuación oportuna de las autoridades.

La covid-19 no tolera irresponsabilidades, contagia sin mirar a quién.Solo en algunas zonas del país, donde se ha detectado trasmisión autóctona del nuevo coronavirus, se han aplicado medidas restrictivas de movimiento. En el resto no se ha prohibido la circulación, sino que se continúa exhortando a la población a mantener el distanciamiento social, usar nasobuco y salir a la calle solo en caso de necesidad.

El propio presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en no pocas ocasiones ha reiterado la necesidad de “actuar con cooperación, disciplina y responsabilidad, tanto por parte de la población como de todas las instituciones que están trabajando en el enfrentamiento a la pandemia”. Y, sobre todo, se han aumentado los llamados de atención, una de las acciones preventivas frente a quienes violan las disposiciones o ponen en riesgo su salud o la de quienes con ellos conviven.

No obstante, se siguen manifestando, a la vista de unos cuantos, actitudes indolentes de quienes creyéndose intocables por esta letal enfermedad hacen caso omiso de las exhortaciones a quedarse en casa, irrespetan las distancias si están en una cola, se pasean por las calles, por los parques, desoyendo al sentido común que aconseja cuidarse. Ellos son un peligro en potencia porque cualquiera puede portar el virus y estar aparentemente bien de salud.

Lo peor, además de que pueden enfermar y contagiar a los demás, es que se pierde el enorme esfuerzo de quienes desde el sector de la salud y de otros, están afanados en el enfrentamiento, el apoyo y el respaldo al despliegue del país para evitar la propagación de la covid-19, incluidos los científicos, tan vitales en esta batalla.

Algo que pareciera inconcebible es el abandono de los centros de aislamiento, donde permanecen por 14 días quienes resultan sospechosos por haber estado en contacto con pacientes positivos a la Covid-19. Dejar atrás la garantía de protección a su salud y las condiciones de habitabilidad, de alimentación, además de atención médica, gratuitamente, es un acto irresponsable, que no solo merece el repudio de sus conciudadanos, sino aplicar la ley. Hay imprudencias que se pagan caras. Así ha sido en varios casos.

La covid-19 no tolera irresponsabilidades, contagia sin mirar a quién.

En las colas no siempre se respeta el distanciamiento social. (Foto: LG).

Según declaró a la Agencia Cubana de Noticias, la fiscal jefa de la provincia de Matanzas, Daysi Ramírez Naranjo, se aplicaron las sanciones previstas en el Código Penal por el delito de propagación de epidemia a dos ciudadanos que abandonaron un centro de aislamiento en esa urbe, y a otro detectado fuera del perímetro de una zona de cuarentena restringida.

De acuerdo con esa tipicidad delictiva se prevén de tres meses a un año de privación de libertad o multa de 100 a 300 cuotas, o ambas, a los infractores. A quienes cometieron estos delitos, les ha salido el tiro por la culata.

Por su parte, en La Habana, el presidente del Tribunal Provincial Popular, Yojanier Sierra Infante, informó a Cubadebate que hasta el 14 de abril fueron sancionadas 59 personas por ese mismo delito y por desacato a las autoridades.

También han sido juzgadas varias personas por ejercer la actividad económica ilícita, un delito cuya sanción prevista es de privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas o ambas. Esta infracción tipifica para quien “con ánimo de lucro, realice cualquiera de las actividades de producción, transformación o venta de mercancías o prestación de servicios de las autorizadas legal o reglamentariamente sin poseer la licencia correspondiente; o realice alguna actividad de esa naturaleza no autorizada en forma expresa por disposición legal o reglamentaria”, según el artículo 228 del Código Penal.

Aclaró, Sierra Infante, que hay hechos que, por su naturaleza, reciben un tratamiento administrativo por las fuerzas policiales, con la imposición de multas a los infractores. En otros casos, por su gravedad, son procesados en los tribunales.

La covid-19 no tolera irresponsabilidades, contagia sin mirar a quién.

Las autoridades policiacas están garantizando el orden social. (Foto: Periódico Escambray)

Puntualizó que “se aplica lo establecido en el Código Penal, aunque tratamos de ser más rigurosos en estas circunstancias, siempre bajo la observancia del debido proceso y el respeto a los derechos y garantías de las partes. No podemos permitir, por ejemplo, que se revenda cloro, ni admitir al que acapare y adultere precios o al que desacate a la autoridad, desvíe para su provecho personal productos indispensables en el combate a la pandemia o incumpla normas de higiene”.

El pasado 24 de Marzo el presidente del Tribunal Supremo Popular (TSP), Rubén Remigio, actualizó las medidas adoptadas en los órganos judiciales para la prevención y control del nuevo coronavirus. Según reportó el sitio oficial de esa institucional (www.tsp.gob.cu), en videoconferencia con los tribunales provinciales cubanos, Remigio Ferro indicó disminuir en lo posible la celebración de los actos judiciales, y asimismo dictó la Resolución 248 que dispone la suspensión temporal de la tramitación de procesos judiciales, con excepción de casos urgentes o impostergables.

Sin embargo, imprudentes, irresponsables, incumplidores de las medidas emergentes para proteger a la población, han mantenido activos a buena parte del personal que actúa como jueces, fiscales, abogados y a otras fuerzas del orden. Están vigilantes, ejerciendo control para hacer cumplir la Ley, como lo requieren las circunstancias. Ellos también salvan.


Liset García Rodríguez

 
Liset García Rodríguez