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Publicado el 11 Mayo, 2020 por Delia Reyes Garcia en Nacionales
 
 

AGROINDUSTRIA AZUCARERA

Coger al toro… por las cañas

Los rendimientos industriales también dependen de la calidad de la materia prima que suministran las bases campesinas

Coger al toro… por las cañas.Por DELIA REYES GARCÍA

Cuando Luis Pontigo Rivero entró al central, a principios de la década de los 80 del pasado siglo, era prácticamente un mozalbete, acababa de cumplir 17 años. Y si bien con el paso del tiempo ya ha perdido parte de la abundante cabellera que lucía en ese entonces, se precia de tener una memoria de elefante: “Lo primero que hice fueron unas placas para los tachos. Luego me fui especializando hasta que alcancé las categorías de tornero y mecánico A en los dos oficios. Aquí en el taller de maquinado hemos tenido que hacer ‘maravillas de Florida’ para garantizar que el ingenio siga moliendo, porque la maquinaria tiene muchos años de explotación”.

Por el desgaste tecnológico del equipamiento con que cuenta la Unidad Empresarial de Base (UEB) Central Panchito Gómez Toro, del municipio villaclareño de Quemado de Güines, sus trabajadores están urgidos a realizar todos los años reparaciones de fondo que les permitan un arranque seguro y estabilidad en la molida.

Según Pedro Aguiar Pérez, director de este ingenio, “la verdadera zafra comienza a partir del esfuerzo que realiza el colectivo en los mantenimientos. El Panchito es uno de los centrales más grandes del país, bastante eficiente, y la agricultura ha garantizado de forma estable la entrada de la caña”.

Aún distante de sus mejores récords fabriles, el ingenio en la anterior campaña azucarera superó las 38 000 toneladas, con más de 5 000 por encima de lo previsto. “Llevamos una década cumpliendo en la fecha programada los planes técnico-económicos, y aportando a los compromisos de la provincia”, precisó el directivo.

En el rendimiento industrial alcanzaron 10.3 toneladas de azúcar por cada 100 toneladas de caña molida, cifra aceptable, pero también lejana de lo obtenido en momentos de mayor esplendor. “Ese rendimiento bajó a partir de las nuevas variedades de cañas que fueron introduciéndose y que no son tan productivas como las que habían antes”, explicó Aguiar Pérez.

Coger al toro… por las cañas.

Los años de Luis Pontigo Rivero en el ingenio, como los de otros obreros, expresan el alto sentido de pertenencia de este colectivo compuesto por unos 400 trabajadores. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Durante la última sesión plenaria de la II Conferencia Nacional de los trabajadores del ramo, José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Partido Comunista de Cuba, alertó sobre el bajo rendimiento de las nuevas variedades de la dulce gramínea en el país. Al referirse a los resultados de las estaciones territoriales de investigaciones de la caña (Etica) manifestó: “no estamos conformes, las cañas tienen menor grosor que las de años atrás, y los rendimientos tampoco son los que se han aspirado”, y aseguró entonces que esa situación sería analizada en profundidad para evaluar las posibles soluciones.

A partir de la tensa situación que enfrenta la economía nacional para la actual contienda, el Panchito Gómez Toro planificó solamente unas 26 000 toneladas de azúcar, 8 000 menos que las obtenidas en la campaña anterior.

Doce por doce

Desde horas tempranas Salvador Jaime Santos estaba “faja’o” con la pistola de soldadura en la mano tratando de dejar listos los conductores que trasladan el bagazo hasta los molinos. “Con estos arreglos se facilita la operación en el tándem y humanizamos el trabajo. Aunque estos hierros ya estén viejos, siguen dando la hora”, dijo quitándose la careta para secar el sudor de la frente.

Durante los días de zafra generalmente los ingenios se rompen, pero en la pasada contienda no tuvieron grandes roturas y perdieron poco tiempo, aseguró Iván Ramírez Rodríguez, jefe de Mantenimiento de la UEB. “Cada 12 días los centrales deben hacer un mantenimiento por lo menos de 12 horas. Normalmente se paran los molinos a las cinco de la mañana para realizar estas acciones, y vuelven a arrancarse a las cinco de la tarde”, indicó.

Dentro del tiempo industrial perdido se planifican estas paradas, además, cuentan las horas por roturas imprevistas y las interrupciones operativas asociadas a una incorrecta manipulación. “En el caso nuestro –sostuvo el también ingeniero mecánico– gracias al nivel técnico de los trabajadores y las reparaciones que hicimos con antelación, terminamos por debajo de lo previsto”.

Si bien el Panchito puntea entre los de mejores resultados de la provincia villaclareña, la tecnología instalada clama por mejoras. “Desde 1983 no se realizan inversiones de peso en el ingenio. En aquel entonces fueron modernizados los interruptores de arranque, el tándem, las centrífugas y la planta eléctrica. Ahora, por ejemplo, los molinos necesitan coronas nuevas, pero como no acaban de llegar estamos reparando las viejas, por si las moscas. Tenemos que hacer transformaciones en las calderas, pero siempre las posponen”, afirmó el jefe de mantenimiento.

Coger al toro… por las cañas.

El Panchito Gómez Toro amerita inversiones que modernicen la industria. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Una peculiaridad de este ingenio es que no tiene almacenes para guardar el azúcar que produce. Los camiones de la Empresa Tecnoazúcar, del mismo Grupo Empresarial Azcuba al que pertenece el Paquito, se encargan de trasladarla a granel hasta unos depósitos en el municipio Sagua la Grande o a los centrales Quintín Bandera, Washington y Héctor Rodríguez, que sí poseen refinerías para procesarla.

A pesar de las adversidades, los trabajadores del Panchito Gómez Toro pusieron todo su empeño en dejar lista la industria para el 9 de diciembre, cuando lanzaron el pitazo de arrancada de la zafra, mientras los gallos anunciaban el amanecer en el batey.

La estabilidad del personal y el alto sentido de pertenencia son los principales resortes de este colectivo que busca sobrecumplir sus metas en la actual contienda, lo cual sería imposible sin el aseguramiento estable de la materia prima para alimentar los tachos.

Del surco al ingenio

A diferencia de algunos otros centrales que reciben la caña de lugares lejanos, el Panchito la tiene muy cerca. Esto incide favorablemente en las molidas pues llega fresca, casi acabadita de cortar en los campos de la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) Mártires del 8 de abril, una de las unidades productoras destinadas a tales fines en Quemado de Güines.

“Tenemos 1 012 hectáreas de caña. La siembra de primavera la comenzamos en mayo del pasado año y la terminamos en tiempo récord, antes de que comenzaran los aguaceros y el mal tiempo. Hicimos brigadas de hombres y mujeres, más los remolques, los camiones y seis carretones de bueyes tirando para el campo. En menos de un mes sobrecumplimos la cifra planificada”, explicó Lilio Rodríguez Abreu, presidente de la CPA.

Coger al toro… por las cañas.

A partir de la instalación de la sonda horizontal, de tecnología brasileña, la mala calidad de la caña dejó de caer en saco roto. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Esta cooperativa se ha caracterizado por alcanzar altos rendimientos agrícolas, de 50 a 60 toneladas de caña por hectárea. “El ingenio Panchito Gómez Toro –aseguró el presidente de la cooperativa– es prácticamente el puntero del territorio, y los productores del Panchito aportamos más de lo que debe entregarse para garantizar el cumplimiento del plan de azúcar de la provincia”.

Si bien la disposición de estos cooperativistas a seguir sembrando y cosechando está a prueba de bala, tienen insatisfacciones acumuladas. “Al productor se le deben entregar equipamientos nuevos, porque llevamos más de medio siglo explotando la misma maquinaria, y se nos dificulta obtener las piezas de repuesto para que sigan trabajando. A la UEB de Atención a los Productores Agropecuarios (APA) les llegan equipos y piezas nuevas, pero se quedan ahí prácticamente.

“Por ejemplo, cuando necesitamos el apoyo de la APA para la siembra, nos mandan un pelotón a trabajar de noche y, como decimos los guajiros, en la oscuridad todos los gatos son pardos. Al otro día vemos la chapucería que hicieron. Igual sucede en el tiempo de cosecha”, indicó el presidente de la CPA.

A pesar de las dificultades para mantener la añeja maquinaria en activo, la KTP de la cooperativa ha logrado cortar más de un millón de arrobas desde 2004. “Si nos entregaran el combustible necesario para poder realizar nosotros mismos todas las labores fuera mucho mejor, tenemos equipos paralizados como por ejemplo, el tractor de auto-despeje que hace por cien cooperativistas en el campo, pero no lo podemos utilizar.

“Conocemos las dificultades del país con el combustible, por eso creo que debe asignarse a quienes obtienen los mejores resultados para que sigan incrementando los rendimientos en el campo y los aportes a la industria”, valoró Rodríguez Abreu.

Gato por liebre

Coger al toro… por las cañas.

Antes de sonar el pitazo de arrancada de la zafra, el plantel fabril debe quedar listo para evitar paradas innecesarias en el camino. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Desde que en 2018 se instalara en el central Panchito Gómez Toro una sonda horizontal de tecnología brasileña para determinar la calidad de la materia prima, cesaron los dolores de cabeza de los productores por el pago.

“Ahora nadie puede pasar gato por liebre. Con esa tecnología se puede saber si la caña está en buenas condiciones, si tiene poca azúcar o posee la madurez requerida. Ya se puede diferenciar la calidad de la materia prima que aportamos los productores. Antes no era así, todo el mundo entraba en el mismo saco, y se pagaba el mismo precio. A nosotros nos benefició porque la nuestra es de primera, por eso en la zafra obtuvimos buenos ingresos”, aseguró Rey León Echevarría, el más longevo de los cooperativistas y jefe de producción de la CPA.

Además de esta tecnología brasileña para medir la calidad, con la que también disminuye el índice de impurezas de la materia prima, explicó Pablo Rivas López, miembro del buró que atiende la esfera agroalimentaria en el Partido municipal de Quemado de Güines, el Panchito Gómez Toro mantuvo dos de los tres centros de acopio, recepción y limpieza que siempre tuvo.

El tiro directo al basculador del central solo está permitido para las nuevas combinadas KASE, que limpian mejor la caña y aportan alrededor del 40 por ciento al ingenio, el resto de los pelotones de KTP deben pasar por los centros de recepción.

El presidente de la CPA Mártires del 8 de abril recordó que cuando estaba el centro de acopio de Palo Prieto, cercano a la cooperativa, tenían mayores ventajas porque los gastos eran menores. “Pero en la zafra pasada logramos hacer otra boca más, como decimos los cañeros, y ahí podemos tirar con camiones y también con carretas. Y eso dio muy buenos resultados, y lo mismo se hará en esta campaña”, puntualizó.

Rostros campesinos

Si de caña se trata, a Rey León no hay quien le haga un cuento. Toda su vida la ha dedicado a este cultivo. “La caña tiene su misterio, se han aplicado nuevos sistemas de siembra, nuevas tecnologías para cosecharla, pero lo más importante es ponerle el corazón”, dijo en tono de joven enamorado.

Sudorosos, con el machete pegado al cinto, al filo del mediodía salieron del cañaveral Omar Pérez Villavicencio, jefe de lote, y su tropa. Acababan de limpiar la yerba a puro machete, la escasez de herbicida los obliga a poner un extra. Igual de fatigados después de chapear las entrecalles se veían los trabajadores del lote atendido por Yosvel Ramos González. Cargaban las guatacas sobre los curtidos hombros. De las plantaciones también salían otros campesinos con sus yuntas de bueyes.

El toque femenino igualmente distingue a este colectivo. Cada vez que hacen falta brazos, Xiomara Rodríguez Pérez, Daymara Hernández Estévez y Dainelis del Pino Muñoz, se calzan las botas de trabajo. “Tenemos la suerte de contar con un presidente que es el primero en entrar al surco, o meterse en el taller a arreglar los equipos. Su ejemplo nos inspira”, reconoció Xiomara.

Coger al toro… por las cañas.

Para los 74 asociados a la cooperativa Mártires del 8 de abril no hay tarea imposible cuando se juntan todas las manos. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

Todos ellos viven en los alrededores de la CPA, en Surí Primera o en el batey del ingenio. Para Pablo Rivas López, azucarero de pura cepa, esta cooperativa es una de las mejores del territorio. En Quemado de Güines hay cinco CPA en total, e igual número de Unidades Básicas de Producción Campesina (UBPC) que son cañeras, y más de una veintena de usufructuarios asociados a Cooperativas de Créditos y Servicio (CCS) que tributan al ingenio.

De la consagración de los hombres y mujeres que integran estas formas productivas también depende el buen paso del Panchito Gómez Toro.

 

Entre realidades y desafíos

El reiterado incumplimiento de los planes de azúcar tensa los ingresos a la economía nacional. Por esto, las máximas autoridades del Gobierno, el Partido y la Central de Trabajadores de Cuba, han convocado a los azucareros a desplegar todas las iniciativas posibles para, aún en medio de condiciones difíciles como las que atraviesa el país –en primer lugar el arrecio del bloqueo económico, financiero y comercial por parte del gobierno de los Estados Unidos– alcanzar las cifras planificadas en cada ingenio.

Este sector estratégico está abocado a alcanzar de manera perspectiva 4 000 000 de toneladas de azúcar, necesarias para estabilizar la industria, garantizar la entrada de divisas frescas a la Isla, y tributar a los ingresos y al bienestar de los trabajadores del sector.

Internamente se consumen unas 360 000 toneladas de azúcar, todo lo demás que se produzca puede contribuir a las exportaciones. Dentro de los retos para quienes laboran en la agroindustria azucarera están acercar la caña a los centrales y reanimar los centros de recepción y acopio, así como la infraestructura ferroviaria; garantizar la producción de materia prima para la zafra, con el mismo fondo de tierra disponible e incrementar las áreas bajo riego y el drenaje de los suelos; modernizar el plantel fabril, elevar la calidad e inocuidad del azúcar, asegurar encadenamientos productivos más ventajosos con la industria nacional, y ampliar la producción de derivados; propiciar las inversiones extranjeras como vía expedita de financiamiento y mercados externos.

 


Delia Reyes Garcia

 
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