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Publicado el 12 Mayo, 2020 por Irene Izquierdo en Nacionales
 
 

Retorno del “viaje” a la COVID-19

Sin apenas tener tiempo para reaccionar, comenzó a sentir los efectos del coronavirus SARS Cov-2, causante de la COVID-19: fuertes dolores de cabeza, fiebre muy alta, dolor de garganta, y un malestar general que no le permitía reaccionar. Como un super-expreso el mal avanzaba, y él no veía el momento de parar
Retorno del “viaje” a la COVID-19.

Salir del centro asistencial hacia el hogar es como el retorno de un largo y complicado viaje. (Foto: ahora.cu).

Por IRENE IZQUIERDO

Esta mañana escuché el testimonio de un paciente  que hace tres días regresó a su casa; es uno de los mil 277 diagnosticados en Cuba como positivos a la COVID-19, que han retornado del difícil “viaje”; un camino que emprendió sin solicitar boleto, ni hacer equipaje…; el contacto con alguien llegado del exterior, u otro positivo, fue el que lo subió al tren que, en itinerario errático, puso en peligro su vida.

Sin apenas tener tiempo para reaccionar, comenzó a sentir los efectos del coronavirus SARS Cov-2, causante de la COVID-19: fuertes dolores de cabeza, fiebre muy alta, dolor de garganta, y un malestar general que no le permitía reaccionar. Como un super-expreso el mal avanzaba, y él no veía el momento de parar.

Era solo el comienzo, aunque reconoce que nunca fue de los peores, porque siempre estuvo en la terapia intermedia, donde vio complicarse a algunas personas que luego cayeron rendidos por la letalidad del mal.

Hay detalles de los que no puede hablar, pero hay uno que no olvida: los ojos de aquellas personas que luchaban por su vida; aquellas miradas que parecían decirle: “¡Estamos aquí, batallando por ti, pero tú también debes hacerlo!”; el desvelo de médicos, enfermeras, especialistas y todos los que combaten la pandemia, se puede apreciar desde la condición de paciente.

Un cuerpo atacado por el SARS Cov-2, no yace sobre un lecho de rosas; por eso el empeño en velar cada cambio, aplicar cada medicamento, apreciar cada mejoría, y llevar con exactitud todos los datos, que cambiarán el rumbo del viaje hacia la terminal llamada Salvación, donde han convergido ya mil 277 hombres, mujeres y niños.

Este testimonio no tiene un nombre específico, porque lleva el nombre de todos los salvados, de los que agradecen, en medio de esta desgracia mundial, vivir en Cuba, donde los servicios de Salud y la atención esmerada de quienes libran la crucial batalla, les ha permitido el regreso del complicado “viaje” a la COVID-19.


Irene Izquierdo

 
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