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Publicado el 6 Junio, 2020 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

Editorial. Por quienes nos defienden

El Minint seguirá tejiendo historias de heroísmo y audacia, más allá de la pandemia. Por el presente y el futuro que defienden, para ellos son también los aplausos
aniversario minint

(cubadebate.cu)

 

Muchas son las historias que podrían y deberían contarse acerca de lo vivido en estos días de pandemia por quienes, en cumplimiento de su deber, no han podido quedarse en casa. Son los imprescindibles de quienes habló el presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, en su primera comparecencia pública tras confirmarse que el virus había llegado a Cuba: “para que la mayor parte de la población y de la sociedad se aísle, hay otra parte que no puede cesar en las actividades que le dan vitalidad al país”.

Unos cuantos caben en esa lista, la misma de los que merecen el aplauso de cada noche. El personal de salud, porque garantiza atención y cuidados a pacientes positivos, sospechosos o bajo vigilancia epidemiológica… Los científicos que sin descanso persiguen la molécula salvadora. Y quienes tras bambalinas o cuando cae el telón garantizan el resto de las labores, producen, cocinan, transportan, higienizan, activan comunicaciones, cuidan…

Entre esos indispensables están los hombres y mujeres de azul o de verde olivo que en todos los sitios del país velan por la tranquilidad y el orden, a quienes el pueblo cubano, que es sabio, también agradece.

Algunos, ahora mismo, resultarían innombrables. Se despidieron con un beso escrito en una nota. Breves letras para decir, tengo que dejarte porque el deber ordena cumplir. Atrás quedaron sus hogares, no importa si estaba por nacer un bebé, que tres meses después aún no conocen. O después de estar en vela en un centro de aislamiento de pacientes sospechosos, deben aislarse 14 días más y privarse de ver a los suyos. No importa si una madre o un padre preocupados imploran por su regreso a casa, y les dicen cuídate, para evitar contagiarse salvando a otros.

El rigor que exige el servicio de los miembros del Ministerio del Interior (Minint), el sacrificio por la causa mayor, no ha tenido límites en estos días. Pueden encontrarse personas agradecidas por lo que hacen, pero también otras a quienes no les gusta su labor pues son descubiertos infringiendo las medidas o cometiendo delitos.

Los periodistas -igualmente en la lista de los que no se quedaron en casa- han informado de no pocos hechos delictivos de acaparamiento, apropiación indebida y propagación de epidemias, gracias al quehacer de esos combatientes, los cuales este 6 de junio celebraron otro aniversario de la fundación de ese ministerio.

Variadas han sido sus misiones para la seguridad y el orden interior, mientras la nación enfrenta la COVID-19. Una de sus fuerzas, las tropas guardafronteras, siguen vigilando las costas. Hace poco detectaron un alijo con 300 kg de drogas y otro cargamento de casi dos toneladas de langostas. Otras direcciones del Minint han trabajado en el descubrimiento de almacenes clandestinos de madera, partes y piezas hidráulicas, materiales de la construcción…

De imprescindible ayuda han sido los bomberos y sus tropas de rescate y salvamento, para trasladar enfermos positivos a la enfermedad en condiciones difíciles. Asimismo, el cuerpo de guardabosques tampoco dejó sus labores, precisamente en la etapa intensa de incendios forestales entre enero y mayo. Los que patrullan las calles, los de Tránsito que escoltaron a los pasajeros del crucero Breamar, los estudiantes de la Universidad del Minint que, entre tareas diversas, han cuidado el orden en las colas.

En estos tiempos se ha acrecentado la labor de otra de las direcciones fundamentales del Ministerio del Interior, la Seguridad del Estado, frente al mismo enemigo que ahora incrementa su agresividad verbal, usa sin recato altas dosis de mentiras; da alimento, léase, dinero, a la subversión para realizar acciones al interior del país.

La hostilidad de Estados Unidos es abierta. Si faltaba algún dato para corroborarlo, el silencio frente al ataque reciente a la embajada cubana en Washington lo demuestra. Como respuesta cínica a las denuncias de Cuba, la Casa Blanca la incluyó nuevamente en la lista de países que no cooperan contra el terrorismo, otra ofensa más al pueblo cubano, víctima de tantas agresiones.

Ante tanta maldad, el Minint seguirá tejiendo historias de heroísmo y audacia, más allá de la pandemia. Por el presente y el futuro que defienden, para ellos son también los aplausos.

 


Redacción Digital

 
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