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Publicado el 24 Junio, 2020 por ACN en Nacionales
 
 

El polvo del Sahara se toma hoy un respiro en una Habana que suda

Las arenas que cubren a Argelia, Egipto, Libia, Mali, Marruecos, Níger, Sudán y Túnez no llegan hasta La Habana a regalarle las vistas de sus majestuosas montañas de Air, Ahaggar, ni el reflejo del macizo Adrar de los Iforas, ni las colinas del Mar Rojo, o los destellos del Nilo, y mucho menos pretende asombrar con su volcán Emi Koussi, el punto más alto del Sahara

El polvo del Sahara se toma hoy un respiro en una Habana que suda.Por CLAUDIA GONZÁLEZ CORRALES

Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Desde que hace 180 millones de años, cuando la actual Suramérica y África eran partes adyacentes de un mismo supercontinente llamado Pangea, que el movimiento de las placas separó, lo que hoy se denomina Cuba nunca antes  estuvo tan cerca del Sahara como en estos días de junio.

Pero las arenas que cubren a Argelia, Egipto, Libia, Mali, Marruecos, Níger, Sudán y Túnez no llegan hasta La Habana a regalarle las vistas de sus majestuosas montañas de Air, Ahaggar, ni el reflejo del macizo Adrar de los Iforas, ni las colinas del Mar Rojo, o los destellos del Nilo, y mucho menos pretende asombrar con su volcán Emi Koussi, el punto más alto del Sahara.

Como cada junio y julio, el desierto del Sahara quiso reunirse en una inmensa nube de aire caliente y seca, una masa con millones de toneladas de polvo, con partículas minerales y biológicas (con sus respectivos virus, bacterias, hongos), para reconquistar viejas tierras al otro lado del Atlántico, reduciendo las posibilidades de lluvia y asegurando altas temperaturas.

El polvo del Sahara se toma hoy un respiro en una Habana que suda.Según los expertos, se trata de una masa proveniente del desierto cálido más grande del mundo, que se desplazará durante toda la semana hacia el oeste, cruzando por el Caribe occidental, el golfo de México, para llegar al sudeste de los Estados Unidos,  y que puede alcanzar entre mil 500 y seis mil metros de altura.

Insisten en que esta ocasión son concentraciones de polvo no vistas en los últimos 50 o 60 años, y que estarán muy por encima de los niveles normales, factor que ocasiona un deterioro apreciable de la calidad del aire, con impactos negativos en la salud del ser humano, al provocar asma, alergias, problemas de la piel, y en los ecosistemas.

Una Cuba castigada por el sol, el “eterno verano”, y ahora coronada por una capa de color gris o marrón, advierte sobre el posible incremento de las temperaturas, que ya rozan los 33 grados Celsius, y lanzan la inevitable pregunta: ¿Se llegará a los 39.7 de Veguitas, en Granma, récord histórico en la Isla?

Con los 33 grados, La Habana suda, se deshace en abanicos y en suspiros de “¡Qué calor!”, y eso que, según el reconocido meteorólogo cubano, el Doctor José Rubiera, aún no ha llegado lo de mayor intensidad.

Desde su cuenta en la red social Facebook, alerta que hasta las 10 de la mañana de este miércoles la concentración estimada era de 57 ug/m3 (microgramos por metros cúbicos); pero que para mañana, día 25, a las 8 de la mañana se estima que sea de 163 ug/m3, una concentración casi tres veces mayor. (ACN).

El polvo del Sahara se toma hoy un respiro en una Habana que suda.


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