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Publicado el 1 Junio, 2020 por María de las Nieves Galá León en Nacionales
 
 

El tesoro más preciado

La protección de las niñas y los niños ante la COVID -19 ha estado en el centro de atención de Cuba
El tesoro más preciado.

Pasear a sus muñecas es uno de los entretenimientos de Paulita.

Por MARÍA DE LAS NIEVES GALÁ

Fotos: AGUSTÍN BORREGO TORRES

Este será un Día Internacional de la Infancia diferente, como diferentes han sido todas estas últimas semanas, a partir de las medidas adoptadas para prevenir la expansión del nuevo coronavirus. No habrá fiestas con payasos ni grandes celebraciones. Hay que estar en casa, junto a la familia, porque ese es el mejor refugio para combatir la pandemia.

Aunque no se pueda salir a compartir con los amigos, ir a la escuela, puntualmente como acostumbra, Paulita Borja, mi vecina, ha entendido que vivimos un momento complejo, incluso, es la que más exige a sus padres el uso del nasobuco, “porque así se cuidan más”.

Desde que el Gobierno y el Ministerio de Salud cubanos establecieron el plan de enfrentamiento a la COVID-19, tuvo en el centro de atención el cuidado y protección de las niñas y los niños, el tesoro más preciado.

El más preciado tesoro.

Al lado de nuestros hijos.

A las madres al cuidado de los hijos que están en las enseñanzas primaria o especial, se les aplicó un tratamiento de protección como el establecido para los trabajadores interruptos: 100 % del salario el primer mes, y 60 % desde el segundo mes.

El valioso y auténtico programa de las teleclases les ha permitido a los estudiantes no romper abruptamente el ciclo de clases que se les impartía. Excelentes profesores exponen los conocimientos que, bien aprovechados por los alumnos y padres, constituyen momentos especiales.

Bien se sabe que hay que ingeniárselas para mantener en aislamiento social a los más pequeños. A la familia le corresponde buscar fórmulas para un mejor aprovechamiento de estas jornadas: libros para releer, practicar juegos infantiles, algunos casi olvidados; aprender ajedrez o regar las plantas, si las poseen. Los abuelos, tan dados a contar historias, podrían aportar sus vivencias, eso siempre quedará en la memoria de los nietos.

¿Cuántas veces nos hemos quejado porque no se tiene tiempo suficiente, por diferentes razones, para estar con nuestras hijas e hijos? Es entonces este un espacio para la buena comunicación, para dar amor y cariño, para corregir errores y estimular la educación en valores, para imbuirlos del respeto y cuidado por el medio ambiente, tan dañado por los humanos.

El tesoro más preciado

La lectura siempre es una buena opción.

En fin, que todo sacrificio que se haga por nuestras niñas y niños, vale. Cada menor de edad que enferma es una espina que entra al alma de los más grandes y a los que velan por su salud.

Siempre serán todos los días para ellos, el sacrificio de hoy es para que el mañana sea seguro. Porque es nuestra responsabilidad cuidarlos, protegerlos y entregarles un futuro donde la COVID-19 sea solo una historia para contar.


María de las Nieves Galá León

 
María de las Nieves Galá León