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Publicado el 12 Junio, 2020 por Pastor Batista en Nacionales
 
 

SOCIEDAD CUBANA

Jóvenes por la vida

Mientras pandemias como la Covid-19 o enfermedades, hambrunas y guerras como las que genera la codicia imperial, ocasionan cada vez más sufrimiento y muerte a escala mundial, Cuba tiene suficientes razones para reconocer la actitud de miles y miles de muchachas y muchachos que están haciendo muchísimo por la salud, por la existencia humana y por el progreso de la nación
Jóvenes por la vida.

La juventud responde… basta con llamarla.

Texto y fotos PASTOR BATISTA VALDÉS

Portador de estilos y de valores que remontan la mitad de un siglo, y más, pudiera parecerme que la concentración de unos 300 jóvenes de distintas esferas, para limpiar a mano áreas sembradas de yuca en el centro del Archipiélago cubano, pudo comenzar más temprano, estar mejor organizada en aras de aprovechar más el tiempo y desembocar finalmente en un aporte concreto superior.

Puntos de vista personales y nostalgias de otros tiempos aparte, ese espacio de aporte voluntario en el agro devino una expresión más de algo que allí mismo reiteraría Diosvany Acosta Abrahante, Primer Secretario del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC): la voluntad y la capacidad de la juventud cubana para insertarse en las principales tareas que hoy lleva adelante el país.

Y claro que sí; claro que también a mí la jornada me supo a generación de los años 70 u 80, salvando, desde luego, las distancias que impone el tiempo, la diferencia entre los celulares ahora y las camaritas Smena de aquel entonces; la licra, el pitusa o el tatuaje, entre otras formalidades que marcan terreno visual pero que no deben componer verano cuando de valores se trata.

No es, sin embargo, para calificar la eficiencia del mencionado  trabajo voluntario ni los hitos de la moda que tecleo estos apuntes, con olor a tierra húmeda aún en la yema de los dedos y a sudor en el tejido.

Cuando recientemente el Buró Nacional de la UJC aprobó otorgar de forma excepcional la condición Jóvenes por la vida, a miembros o no de la organización, con una destacada participación en tareas estratégicas para el país, con énfasis especial en el enfrentamiento a la Covid-19 y en la paralela imperiosidad de producir alimentos, fue porque respaldo en hechos y realidades hay.

Jóvenes por la vida.

Los estudiantes de Ciencias Médicas han estado en el centro de la pelea contra la Covid-19.

En diálogo con la prensa, el propio Diosvany destacaba algo que Cuba entera ha apreciado en los últimos meses: la presencia de unos 47 000 muchachas y muchachos de Ciencias Médicas sumergidos a fondo en labores de pesquisa activa para detectar síntomas respiratorios, febriles o de otro carácter, que puedan resultar sospechosos frente al nuevo coronavirus.

La inserción también en labores del tratamiento autofocal, contra el no menos peligroso mosquito Aedes aegypti; el modo en que otros se han sumado para contribuir al orden público y a la disciplina social, así como a labores de siembra, atención cultural o cosecha de cultivos de ciclo corto, no son un “cuento chino” (vieja frase popular), sino verdad que, para bien del país y, sobre todo de la propia juventud, tiende a volver pasos sobre la guevariana experiencia de tiempos pasados pero nunca extintos.

De manera que esta, pienso, es  la oportunidad que hoy tienen ante sí, para ser y sentirse verdaderamente útiles y en línea con el momento, los más de 400 mil jóvenes que ahora militan dentro de la UJC y todos los demás aunque no hayan recibido nunca el carné de la organización política juvenil.

Pero, a la par de todo eso, es también la oportunidad que no debemos perder los padres, tíos, abuelos, demás familiares y vecinos que vivimos el aroma patrio de aquel tiempo, preñado de trabajos voluntarios, de obras de choque y de otras fórmulas que hacían parir alimento y construcciones de todo tipo, por doquier, pero que luego tal vez no fuimos lo suficientemente apasionados, capaces e inteligentes para dejar intacto aquel noble “bichito interno”, a modo de herencia, en quienes nos han sucedido.


Pastor Batista

 
Pastor Batista